lunes, 23 octubre, 2017

Iconofilia e Iconofobia


¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!
Pero si se arrepienten […] entonces dejadles en paz!
Alá es indulgente, misericordioso.

A quienes no crean les castigaré severamente
en la vida de acá y en la otra. Y no tendrán quienes les auxilien. 

No dejéis de perseguir a esa gente.
Si os cuesta, también a ellos, como a vosotros,
les cuesta, pero vosotros esperáis de Alá
lo que ellos no esperan.
Alá es omnisciente, sabio.

Corán

Detalle-de-«Las-puertas-del-Paraíso»,-de-Ghiberti

Detalle de «Las puertas del Paraíso», de Ghiberti

Mi devoción por la escultura data de un Interraíl que hice ahora hace treinta años con unos amigos por media Europa. A nuestro paso por Florencia, tuvimos ocasión de visitar el museo del Bargello, donde se exhibe el David de Donatello; la Plaza de la Señoría, donde se encuentra el «Perseo con la cabeza de la Medusa», de Cellini; La Academia, que alberga el David y Los Esclavos, de Miguel Ángel —en realidad se trata de los cuatro Esclavos que el genio dejó sin terminar; los dos que sí concluyó se encuentran en El Louvre—. Por su parte, en el Baptisterio del Duomo se exponían «Las puertas del Paraíso» de Ghiberti, y en la propia catedral, la Piedad Florentina.

Sublime detalle de «El rapto de Proserpina», de Bernini

Sublime detalle de «El rapto de Proserpina», de Bernini

Ya en Roma, visitamos el Moisés en la iglesia de San Pietro in Vincoli, en los Museos Vaticanos vimos el «Laocoonte y sus hijos» y, en la basílica, la sublime Piedad. Entre las inconcebibles maravillas realizadas en mármol por Bernini, tuvimos ocasión de contemplar el «Éxtasis de Santa Teresa» en la iglesia de Santa María de la Victoria, la «Fuente de los Cuatro Ríos» de la plaza Navona —recientemente dañada por las horribles hordas holandesas— y, en la Galería Borghese, esa pieza absolutamente nupcial, ese tálamo en mármol que es el «Apolo y Dafne», amén de la obra en la que el magno artista napolitano consigue el milagro de incardinarle vida a la piedra: el «Rapto de Proserpina».

«El éxtasis de Santa Teresa», de Bernini

«El éxtasis de Santa Teresa», de Bernini

Yo había leído en la adolescencia «Bomarzo», la espléndida novela sobre el Renacimiento de Manuel Mujica Láinez, y por eso convencí a mis amigos para que nos acercáramos hasta el Castillo de los Orsini, cerca de Roma, a ver también las ciclópeas esculturas del Parque de los Monstruos que inspiraron al escritor argentino. Pese a su tosquedad y al evidente contraste con las obras que veníamos de apreciar en Florencia y Roma, la visita al enclave histórico en que transcurría la novela que me había fascinado fue inolvidable.

Todas estas obras, entre otras muchísimas realizaciones artísticas, literarias, arquitectónicas, musicales, científicas, filosóficas y matemáticas, fundamentan mi admiración y mi agradecimiento hacia ese espacio terrestre que arranca en los Urales y termina en la Península Ibérica —aunque se extiende también al Nuevo Mundo—, una zona del mundo cuyo ascenso se inicia hacia el año 1500 y que ha mantenido la hegemonía cultural, filosófica y económica durante cinco siglos. Uno de los motivos más sólidos para permanecer en este mundo, tan frecuentemente ingrato y mediocre, es la apreciación y el disfrute de lo que Occidente ha generado desde el Paleolítico hasta nuestros días, y asimismo es el impulso que me lleva a redactar esforzadamente cada semana esta serie de «La mirada infinita» para la revista Adiciones.

 

EL ADÁN DE LOMBARDO

«Adán», de Tullio Lombardo

«Adán», de Tullio Lombardo

Con el fin de la Antigüedad termina también la representación exenta de ropa del cuerpo humano. Hizo falta un milenio para que el duque de Venecia se decidiera a encargar de nuevo una escultura que representara a tamaño real sencillamente un cuerpo. En el Museo Metropolitano de Nueva York se conserva este primer desnudo ejecutado por el gran Tullio Lombardo hacia 1490.

Las cámaras de seguridad del museo —que tomaban imágenes cada ocho segundos de la pieza— permitieron ver cómo, a falta de un minuto para las seis de la tarde del 6 de octubre de 2002, mientras el museo estaba vacío, fracasaba el pedestal de la estatua y la imagen del primer hombre se rompía en veintiocho grandes fragmentos y centenares de esquirlas. El director del Met, Philippe de Montebello, aseguró que se trataba «casi de lo peor que podía sucederle al museo». Se constituyó un equipo de conservadores comandado por Carolyn Riccardelli, Jack Soultanian y Michael Morris que colaboró con científicos de la universidad de Princeton y con ingenieros informáticos para escanear las piezas y construir un modelo matemático con el fin de estudiar el reparto de las tensiones por la estatua.

Reconstrucción de las piernas

Reconstrucción de las piernas

Se elaboró una especie de armadura para servir de andamio a la obra de arte durante la reconstrucción y, tras exhaustivos estudios de materiales, se optó por emplear fibra de vidrio y pegamento acrílico para la reparación. Por último, se rellenaron los huecos dejados por las partes que resultaron pulverizadas y se igualó el color de las intervenciones. El comisario jefe de escultura europea del Met explica que se han dejado expresamente algunas huellas visibles del percance detrás de las rodillas y en el tronco del árbol situado junto a Adán: «No queríamos que el accidente fuera el principal relato de la obra, pero tampoco queríamos pretender que no hubiera pasado nada». Este minuciosísimo y ejemplar proceso de reconstrucción de esta obra maestra del Renacimiento ha exigido doce años, lo cual da una idea del interés que se ha tomado el Met en la tarea. Cuando las restauraciones se hacen deprisa, «tienes que hacer concesiones», asegura Ricardelli.

Reconstrucción del Adán de Lombardo

Reconstrucción del Adán de Lombardo

Pese a todas nuestras limitaciones, los occidentales pensamos —como dijo Cicerón— que la historia es la maestra de la vida, y los estados de esta región del mundo dedican importantísimos recursos a mantener el colosal patrimonio arqueológico y artístico que nos legaron las civilizaciones anteriores y nuestros antepasados. No en todas partes se actúa de esta manera: China ha destruido sistemáticamente buena parte de los cascos antiguos de sus ciudades para construir los nuevos edificios que al parecer necesita

 “Uno de los motivos para permanecer en este mundo es el disfrute de lo que Occidente ha generado desde el Paleolítico hasta nuestros días”

EL ESTADO ISLÁMICO

En 2010, una antigua sucursal de Al-Qaeda proclama la creación de un emirato en Irak. En 2010, fuerzas norteamericanas e iraquíes acaban con la vida de su principal dirigente, al-Baghdadi, pero el grupo terrorista aprovecha la Guerra Civil que aflige Siria para expansionarse por el país e implantar la «Sharia» o Ley Islámica en su territorio. En abril de 2013 se proclama el «Estado Islámico de Irak y el Levante» y se enfrenta tanto a las fuerzas regulares sirias leales a al-Assad, como a los enemigos de éste: el Ejército Libre de Siria o el Frente Islámico, entre otros.

En junio de 2014, el movimiento anuncia la creación de un califato y cambia su denominación a «Estado Islámico». Se trata de la organización terrorista más potente de la historia, cuenta con unos cuarenta mil hombres bien pertrechados y controla campos petrolíferos que le permiten financiarse junto con otras fuentes de ingresos, como el intercambio de rehenes o el contrabando de piezas artísticas a razón de unos dos o tres millones de euros diarios. Las consecuencias del nacimiento del EI se han dejado sentir a escala mundial en dos frentes:

Por un lado, para asfixiar económicamente a la organización, Arabia Saudí ha bajado drásticamente el precio del petróleo. Esta medida, junto con el aprovechamiento de los petróleos pesados mediante el fracking puesto en marcha por Estados Unidos, han dado lugar a una impresionante bajada de los precios del petróleo que ha perjudicado gravísimamente a países como Venezuela o Rusia. Por otra parte, empiezan a surgir simpatizantes del EI en otras partes del mundo (África y Europa Occidental) que están sumiendo en el caos a países como Libia o Nigeria.

Escultura de la ciudad de Nimrud

Escultura de la ciudad de Nimrud

Entre 2014 y 2015 hemos asistido horrorizados a la inconcebible atrocidad del Estado Islámico, que ha ejecutado ante las cámaras a diversos rehenes en una de las muestras de crueldad más espantosas que se recuerdan. A estas monstruosidades se añaden, con terrorífica regularidad, atentados tanto en países occidentales como islámicos. Mientras redactamos estas líneas, en Túnez —único país árabe que ha conseguido culminar algo semejante a una Transición— acaba de tener lugar un asalto al museo del Bardo en el que han muerto diecinueve personas.

En coherencia con esta actitud contraria al género humano, la civilización, y la cultura, el brutal Estado Islámico ha dirigido su inconcebible falta de escrúpulos contra el enorme patrimonio de la antigua Mesopotamia. Con la ayuda de bulldozers han aniquilado la ciudad de Nimrud y han destruido maravillosos toros alados de tres mil años de antigüedad.

Pero, con ser de la máxima gravedad, a mi entender no es el principal problema el hecho de que el Estado Islámico esté perpetrando esta sucesión de aberraciones. Lo que en verdad resulta absolutamente inaceptable es la escasez de reacciones en contra de estos desaprensivos por parte del Islam moderado. Los defensores de esta religión siempre mencionan su existencia, y es ahora cuando deberían significarse para que nuestra idea de este sistema de creencias no resulte definitivamente arruinada. Pero el caso es que creyentes islámicos que han crecido en el seno de sociedades abiertas y desarrolladas y han recibido una educación liberal no consideran en número suficiente que es imprescindible que el Islam abandone de una vez por todas la época de las Cruzadas, que es inaceptable que se mantenga ese abominable principio de la guerra santa y que no puede tolerarse ni un minuto más esa cerrazón inconcebible que, entre otras muchas cosas, condena a la mujer a un ostracismo y una subordinación que la impide vivir en igualdad de condiciones con el género masculino. En Occidente, los muy numerosos opositores a nuestra civilización de distinto signo asimismo miran para otro lado o bien elaboran complejos argumentos para disculpar o justificar semejante barbarie.

Es imprescindible que este Islam, junto con todos sus valedores, desaparezca.

Álvaro Fierro Clavero
 www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Cierto, Álvaro. Se echa de menos esa condena del otro Islam. Y también se echó de menos, en tiempos, la condena a ETA por una parte representativa de la sociedad; al macarthismo y al Kukulcán por otra, al pasado inquisitorial de la Iglesia por su principal institución, al pillaje soterrado de Occidente en el tercer mundo. Por el imperio del terror o por el del interés, no se condena como se debiera. El Islam no está sólo en esa omisión.

  2. Bueno, parece que hay un poco de “mieditis” para comentar esta entrada, tampoco parece que mucha gente la comparta en las redes. Dos cosas:
    1) no sé que cosa sea el “islam moderado” me hago la pregunta con “catolicismo moderado” y tampoco me inspira nada.
    2) ¿por qué esos presuntos moderados son los que deben actuar contra “el otro Islam”? ¿preconizamos también una acción internacional, armada, contra el EI? ¿o no? Gracias

  3. Comparto el dolor y la sensación de impotencia que se vislumbra detrás de tu indignación.
    Cabe preguntarse qué ha sucedido en décadas pasadas para que hoy, en el siglo XXI, esta generación avance por el abominable camino del retroceso, la destrucción y la muerte.
    Lo que para mí resulta muy preocupante es qué sucede con estos jóvenes, en fin el futuro, formados en sociedades abiertas y desarrolladas, como bien dices, para que encuentren en ese camino de muerte un sentido que supone horror y no sólo un claro retroceso para las mujeres, sino también para los hombres que lo promueven y toleran por lo que significa, en ellos, ser portadores y actores de una mentalidad así.
    Pienso que si bien esos jóvenes están formados, no están bien formados, pues han acumulado muchos conocimientos (médicos, ingenieros, químicos, abogados, etc..) pero no han dado forma a su alma. Unos desalmados.
    Qué pasa pues con esta sociedad en la que no se forma a estos jóvenes de una manera integral, a mi modo de ver, y con la que no se identifican, claro está. Una sociedad que no responde, a pesar de que Occidente tiene buena materia prima en sus raíces cristianas y el verdadero Islam también en su recorrido de varios siglos. El día en que nuestra sociedad, unos y otros, afronte de una vez este problema empezará a trabajar con firmeza para parar la destrucción y crear verdadero futuro.
    Con un solo gesto el verdugo corta el cuello y de un manotazo el vaso cae al suelo y se hace añicos. ¡Qué fácil!
    Lo difícil es encontrar la materia prima, mezclarla, calentarla lentamente y del líquido fundido crear el vaso.
    Lo difícil es ver en el bloque de mármol mucho más que un trozo de piedra.
    Lo difícil es saber mirar más allá de las apariencias, mucho más allá…
    Gracias, Álvaro, por esa mirada infinita.

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