lunes, 23 octubre, 2017

Escritura 2.0 (5ª parte)


Ética y estética son una misma cosa.
Vive eternamente quien vive en el presente. 

Ludwig Wittgenstein

Bertrand Russell

Bertrand Russell

Mientras Ludwig Wittgenstein participaba como artillero del ejército austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial redactó unas notas que conformaron su célebre «Tractatus Logico-Philosophicus», publicado en 1921. El libro tiene un prólogo de notable insolencia —«la verdad de los pensamientos aquí comunicados me parece intocable y definitiva. Soy pues de la opinión de haber solucionado definitivamente los problemas»— en el que traza la tesis y el plan de la obra: La primera es que lo que puede ser dicho, puede ser dicho claramente, y que de lo que no se puede hablar hay que callar. El propósito del libro es trazar un límite a la expresión de los pensamientos. Entre las intenciones de Wittgenstein está asimismo la de rebatir las tesis de los lógicos Gottlob Frege y Bertrand Russell, quien escribió un espléndido epílogo al Tractatus en el que reconoce la importancia de la obra.

Caricatura de Wittgenstein, de Levine

Caricatura de Wittgenstein, de Levine

La grandeza de este enigmático tratado, a nuestro entender, estriba en ese recorrido que lleva a su autor desde la lógica hacia la clarividente sección sexta en la que se pronuncia de manera categórica y neta en torno a cuestiones fundamentales que se inscriben en la mística. Las tesis del libro van numeradas y nos ha parecido conveniente agruparlas según su número inicial. He aquí las que hemos decidido recoger:

1. El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

2.Lo que ocurre son los estados de cosas. El estado de cosas es una conexión de objetos. Ser parte integrante de un estado de cosas es esencial a la cosa. En la lógica, nada es casual. Algo lógico no puede ser meramente posible. La lógica trata de cualquier posibilidad y todas las posibilidades son sus hechos. Para conocer un objeto no tengo que conocer sus propiedades externas, pero sí las internas. Por muy diferente del real que se piense un mundo ha de tener algo en común con él. Lo fijo, lo persistente y el objeto son uno y lo mismo. La realidad total es el mundo. Nos hacemos figuras de los hechos.

Edición española del Tractatus

Edición española del Tractatus

3. La figura lógica de los hechos es el pensamiento. Lo que puede ser pensado es también posible. No podemos pensar nada ilógico. De un mundo ilógico no podríamos decir qué aspecto tendría. Podemos representar un estado de cosas que vaya contra la física, pero no uno que vaya contra la geometría. Una proposición sólo puede decir cómo es una cosa, no lo que es. El lugar geométrico y el lugar lógico coinciden en que ambos son la posibilidad de una existencia.

4. El pensamiento es una proposición con sentido. El hombre posee la capacidad de construir lenguajes en los que cualquier sentido resulte expresable sin tener ni idea de cómo y qué significa cada palabra, al igual que se habla sin saber cómo se producen los sonidos. El lenguaje ordinario es una parte del organismo humano. El lenguaje disfraza el pensamiento. Las convenciones tácitas para la comprensión del lenguaje ordinario son enormemente complicadas. La mayor parte de las proposiciones e interrogantes que se han escrito sobre cuestiones filosóficas no son falsas, sino absurdas. La mayor parte de los interrogantes y proposiciones de los filósofos estriban en nuestra falta de comprensión de nuestra lógica lingüística. No es de extrañar que los más profundos problemas no sean problema alguno. Toda filosofía es «crítica lingüística». El disco gramofónico, el pensamiento musical, la notación musical, las ondas sonoras, están todos entre sí en esa relación interna figurativa que se da entre lenguaje y mundo. La proposición muestra su sentido. La proposición muestra cómo se comportan las cosas si es verdadera. De una proposición falsa cabe extraer conclusiones. Pertenece a la esencia de la proposición poder comunicar un sentido nuevo. Una proposición debe comunicar un sentido nuevo con expresiones viejas. Las proposiciones «p» y «no p» tienen sentido opuesto pero les corresponde una y la misma realidad. La totalidad de las proposiciones verdaderas es la ciencia natural entera. La palabra «filosofía» ha de significar algo que está por arriba o por debajo, pero no junto a las ciencias naturales. El objetivo de la filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos. La filosofía no es una doctrina sino una actividad. La psicología no tiene más relación con la filosofía que cualquier otra ciencia natural. La teoría del conocimiento es la filosofía de la psicología. La filosofía debe delimitar lo pensable y con ello lo impensable. Cuanto puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Cuanto puede expresarse, puede expresarse claramente. Lo que se expresa en el lenguaje no podemos expresarlo nosotros a través de él. Lo que puede ser mostrado no puede ser dicho.

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”

Gottlob Frege

Gottlob Frege

5. Si un dios crea un mundo en el que determinadas proposiciones son verdaderas, con ello crea también un mundo en el que todas las proposiciones que se siguen de ellas son correctas. No podemos inferir los acontecimientos del futuro a partir de los actuales. La libertad de la voluntad consiste en que acciones futuras no pueden conocerse ahora. Un evento ocurre o no ocurre, no hay término medio. Sólo a falta de certeza usamos la probabilidad. Dar la esencia de la proposición quiere decir dar la esencia de toda descripción, o sea, la esencia del mundo. La lógica debe cuidarse de sí misma. Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. El mundo y la vida son una misma cosa. Yo soy mi mundo (el microcosmos). El sujeto no pertenece al mundo sino que es un límite del mundo.

Ludwig Wittgenstein

Ludwig Wittgenstein

6. En la lógica no puede haber nunca sorpresas. En lógica, proceso y resultado son equivalentes. En lógica, la demostración no es sino un medio mecánico auxiliar para un más fácil reconocimiento de la tautología. La lógica no es una teoría, sino una figura especular del mundo. La matemática es un método lógico. La matemática muestra en las ecuaciones la lógica del mundo que las proposiciones de la lógica muestran en las tautologías. Fuera de la lógica todo es casualidad. La mecánica es un intento de construir de acuerdo con un plan todas las proposiciones verdaderas que necesitamos para la descripción del mundo. No podemos comparar ningún proceso con el «transcurso del tiempo» —éste no existe—, sino sólo con otro proceso (con la marcha del cronómetro, por ejemplo). Lo que se puede describir puede ocurrir también. Que el sol vaya a salir mañana es una hipótesis. No hay una necesidad por la que algo tenga que ocurrir porque otra cosa haya ocurrido. A toda la visión moderna del mundo subyace el espejismo de que las llamadas leyes de la naturaleza son las explicaciones de los fenómenos de la naturaleza. Se aferran a las leyes de la naturaleza como a algo intocable, al igual que los antiguos a Dios y al destino, y ambos tienen razón y no la tienen, pero los antiguos son más claros en la medida en que reconocen un final claro, en tanto que el nuevo sistema ha de parecer como si todo estuviera explicado. El mundo es independiente de mi voluntad. Aunque todo lo que deseamos sucediera, esto sólo sería, por así decirlo, una gracia del destino, dado que no hay conexión lógica alguna entre voluntad y mundo capaz de garantizar tal cosa, ni nosotros mismos podríamos querer la hipotética conexión física. Todas las proposiciones valen lo mismo. El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor. No puede haber proposiciones éticas.

Sello austriaco de Wittgenstein

Sello austriaco de Wittgenstein

La ética no es expresable. Ética y estética son una misma cosa. Tiene que haber un premio y un castigo éticos, pero éstos han de residir en la acción misma. El premio ha de ser algo agradable y el castigo algo desagradable. De la voluntad como soporte de lo ético no cabe hablar. La voluntad como fenómeno sólo interesa a la psicología. El mundo del feliz es distinto al del infeliz. Al igual que en la muerte el mundo no cambia sino que cesa. La muerte no es un acontecimiento de la vida. No se vive la muerte. Si por eternidad se entiende, no una duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra vida es tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual. La inmortalidad temporal del alma del hombre […] no sólo no está garantizada en modo alguno, sino que, ante todo, tal supuesto no procura en absoluto lo que siempre se quiso alcanzar con él. ¿Se resuelve acaso un enigma porque yo sobreviva eternamente? ¿No es, pues, esta vida eterna tan enigmática como la presente? La solución del enigma de la vida en el espacio y el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo. Cómo sea el mundo es del todo indiferente para lo más alto. Dios no se manifiesta en el mundo. No cómo sea el mundo es lo místico, sino que sea. Si una pregunta puede formularse, también puede responderse. El escepticismo no es irrebatible, sino manifiestamente absurdo, cuando quiere dudar allí donde no puede preguntarse. Sentimos que aun cuando todas las posibles cuestiones científicas hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se han rozado en lo más mínimo. Por supuesto que entonces ya no queda pregunta alguna, y esto es precisamente la respuesta. La solución del problema de la vida se nota en la desaparición de ese problema. Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico. El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural —o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía—. Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas ha salido fuera de ellas. (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella.) Tiene que superar estas proposiciones: entonces ve correctamente el mundo.

7. De lo que no se puede hablar hay que callar.

Álvaro Fierro Clavero,
www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Alejandro Moreno Romero dice:

    Y dijo el rey al pastor “¿A dónde va el silencio cuando hay ruido?” y respondió el pastor ” A donde va tu puño cuando abres la mano”. Magnífico trabajo tu resumen, Álvaro. ¡Enhorabuena!

  2. José Elgarresta dice:

    El mundo son los hechos, pero éstos incluyen el tiempo y el espacio. Sobre lo que hay más allá, es menester callar El misticismo es la culminación de la lógica, pero la lógica en sí misma es inexplicable. La realidad sólo se puede mostrar. El acto de mostrar es una función y el pensamiento la representación de esa función.Terminada la representación queda algo en cada uno, que llamamos verdad. Es el lugar donde estamos, una vez arrojada la escalera que nos condujo allí. Estupendo resumen. Enhorabuena.
    J. Elgarresta

  3. Magnífico, felicidades por el artículo y también (con adelanto) por su onomástica. Habría que seguir con las “Investigaciones filosóficas”, hace años hice una pequeña colectánea de citas y mi preferida sigue siendo (punto 109): Era cierto que nuestras consideraciones no podían ser consideraciones científicas. Y no podemos proponer teoría ninguna (sic). No puede haber nada hipotético en nuestras consideraciones. Toda explicación tiene que desaparecer y sólo la descripción ha de ocupar su lugar…
    ¿no sería interesante componer una ópera sobre la vida de L.W.?

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