lunes, 23 octubre, 2017

Carta a los Reyes Magos


El mundo está bien hecho.

Jorge Guillén.

 

Todo es bueno.

Fiodor Dostoievski

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos

Hay una convicción que me acompaña desde hace tiempo: sólo quieren mejorar los que ya son buenos, sólo quieren trabajar más los que son trabajadores, sólo quieren ayudar más al prójimo los que ya lo están ayudando. Si yo estuviera en lo cierto, la humanidad se divide en dos grandes grupos: de una parte tenemos a los que quieren que esto se mueva y, de otra, los que se aprovechan del impulso de los anteriores.

Este último grupo, a su vez, se puede subdividir en otros dos: por un lado están los que no hacen demasiado por los demás a causa de su falta de capacidad intelectual o física. Hablo de la gente que está enferma o es anciana o padece alguna clase de incapacidad. Estas personas merecen todo nuestro apoyo y nuestro cariño, y además nos permiten desarrollar nuestra afectividad de manera creativa. Pero es que además es falso que no hagan nada: no lo hacen en el momento actual, pero lo han hecho en el pasado y, en la medida de sus posibilidades, lo siguen haciendo —aparte de que todo lo que vemos a nuestro alrededor tiene origen en sus pasados esfuerzos—, o bien lo harían en cuanto su situación vital mejorara.

Pero también están los que se aprovechan del primer grupo de manera aviesa y plenamente consciente, los que hacen que este mundo sea peor de lo que podría ser, los que medran sin mérito, los que mantienen un discurso por la sencilla razón de que les beneficia mantenerlo, pero en cuanto cambie la situación asimismo cambiarán de convicciones. Nada hace pensar que este nutrido grupo vaya a disminuir con el tiempo, ya que se trata de gente con una aptitud especial contra la que no se ha encontrado nada efectivo.

En realidad, buena parte del género humano está volcada en los que precisan ayuda. Si nadie padeciera necesidad, imagino que las religiones serían sustancialmente distintas, como también lo serían la política, la ética, la enseñanza, la técnica, la ciencia, el arte o las finanzas. Pero la gran cuestión que se plantea es si estamos haciendo las cosas bien dado que los recursos son escasos por desgracia y los usos alternativos son innume­rables: ¿Dedicamos más recursos a investigar el ébola o la obesidad infantil, prestamos más atención a los alumnos con problemas o a los alumnos destacados, hacemos más alta la valla de Melilla o la suprimimos o promovemos la industrialización africana retirando barreras comerciales, aumentamos las becas o las pensiones, recuperamos nuestro patrimonio arquitectónico que amenaza ruina o aumentamos los presupuestos dedicados a nuestras orquestas y teatros de ópera? En realidad, este tipo de dilemas son los que verdaderamente deberían ser el centro de la reflexión presupuestaria de los gobiernos y el núcleo de la acción política honrada, y no lo que en efecto ocupa a los dirigentes actuales.

 

LAS COSAS HAN MEJORADO

Lo primero que hay que decir es que no estamos tan mal como se piensa. Pese la torpeza de tantas iniciativas, pese al enorme número de individuos con talento para la delincuencia que permanecen en activo al frente de importantes instituciones, lo cierto es que las cosas han mejorado ostensiblemente. Inspeccionemos algunos indicadores.

En 1949, la mitad de la población mundial vivía en condiciones miserables. En las dos décadas que van de 1990 a 2010, la población que vive por debajo del umbral de la pobreza se ha reducido en unos 1.000 millones. Con todo, la tarea que la humanidad tiene ante sí continúa siendo formidable: de los 7.000 millones de personas que viven en la actualidad, 1.100 continúan en la pobreza extrema.

¿A qué se ha debido este progreso? Al crecimiento económico: entre 1960 y 2000, los países en vías de desarrollo (PVDs) crecían a un ritmo del 4,3%, pero entre 2000 y 2010 esa tasa se incrementó hasta el 6%, lo cual ha permitido reducir dos tercios de la pobreza. El tercio restante tiene que ver con la equidad. En los países con un peor reparto de la riqueza, un incremento del 1% de los salarios redunda en un 0,6% de reducción de la pobreza, mientras que en los países más equitativos ese porcentaje aumenta hasta el 4,6%. Buena parte de los avances se deben a China, país en el que 680 millones de personas han salido de la pobreza entre 1981 y 2010, y se ha reducido la pobreza extrema desde el 84% hasta el 10% actual.

IKEA da empleo a 139.000 personas

IKEA da empleo a 139.000 personas

Los expertos en desarrollo aseguran que es posible continuar mejorando, aunque parece difícil que el avance experimentado en el gigante asiático se extienda a África en razón del desbarajuste político del continente. Los expertos opinan que no es imposible que en torno a 2030 la extrema pobreza haya pasado del actual 16% de la población de los PVDs al 3%.

¿Cómo puede conseguirse que continúe la reducción de la necesidad extrema? Con una supresión de las barreras comerciales que haga posible que los pobres se ayuden a sí mismos vendiendo sus productos en los mercados internacionales. El genial economista inglés David Ricardo publica en 1817 sus «Principios de Política Económica» donde desarrolla la teoría de la «ventaja comparativa»: cada país debe dedicarse a producir aquellos bienes y servicios en los que sea más eficiente y debe adquirir aquello que no produzca a los países correspondientes porque eso redunda en mutuo beneficio. Se produce así una división internacional del trabajo que ha sido desarrollada mediante el importante instrumento de los tratados de libre comercio, que han contribuido de manera fundamental al crecimiento de los PVDs.

Un hito histórico en los tratados de libre comercio fue el GATT —siglas en inglés de «Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio»—, firmado inicialmente por veintitrés países al acabar la Segunda Guerra Mundial con la intención de reducir aranceles. Con posterioridad, han sido muchos los acuerdos comerciales entre países. La Unión Europea firmó los Acuerdos de Lomé (I, en 1975; II, en 1979, III, en 1985, y IV, en 1990, revisado en 1995) con un conjunto de países de África, Caribe y Pacífico que ha llegado a los setenta y ocho con el Acuerdo de Cotonou (en 2000). En Suramérica se firma en 1991 el Tratado de Asunción por el que se constituye Mercosur. En Norteamérica entra en vigor en 1994 el Tratado de Libre Comercio. Entre la Unión Europea y los Estados Unidos están en curso desde 1990 las negociaciones para el establecimiento de la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión. En Asia existen en vigor unos setenta tratados de libre comercio.

Campo de golf pagado con fondos de la UE junto a la valla de Melilla

Campo de golf pagado con fondos de la UE junto a la valla de Melilla

Pero en el ámbito de cada país también se han liberalizado las relaciones comerciales. Las cosas en China empezaron a mejorar de verdad cuando se autorizó el desarrollo del capitalismo empresarial durante el mandato de Deng Xiaoping —«da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones»—, lo que ha convertido a este país —junto con la India, el Sudeste Asiático y Corea del Sur— en una colosal fuerza deflacionista que ha llevado al resto del mundo a reducir sus costes por la competencia a gran escala que la globalización ha puesto en funcionamiento y que —pese a lo que escuchamos decir a nuestros políticos ignaros— tanto ha beneficiado a los consumidores del mundo. Multitud de negocios occidentales anquilosados y poco eficientes que se mantenían gracias a la existencia de las barreras comerciales han tenido que cerrar porque desde el Lejano Oriente se ofrecían productos y servicios capaces de expulsar del mercado a los arcaicos productores locales.

Contra lo que suele pensarse, y pese a sus nefastas consecuencias a corto plazo, el cese de las actividades no competitivas es una excelente noticia a medio plazo, ya que se evita el esfuerzo en áreas ineficientes y esos recursos ociosos pueden dedicarse a otros sectores en los que pueden ser más productivos. La «famélica legión» de la que habla la Internacional come cada vez mejor y es menos numerosa gracias a que se abren paso las ideas contrarias a las que preconiza este himno. Hicimos bien en no pagar un subsidio a los que se dedicaban a copiar libros a mano cuando surgió la imprenta.

Con todo, ésta es sólo parte de la historia. Cierta cuantía en la reducción de costes se explica por las condiciones laborales vergonzosas de las empresas de los PVDs —recuérdese, sin ir más lejos, el derrumbamiento de unos talleres en Bangladesh en junio de 2013— o las extenuantes jornadas a las que debe hacer frente un trabajador surcoreano que libra un día al mes, o el empleo masivo de mano de obra infantil. Contra lo que ha venido sucediendo habitualmente a lo largo de la historia, ahora el individuo tiene un enorme poder, y el consumidor occidental ha de mostrar recelo ante los productos con precios increíblemente bajos que aparecen en nuestros comercios y debe exigir garantías de producción conforme a la moderna legislación en materia de Seguridad y Salud. Es prioritaria una educación del consumidor que fomente la exigencia de responsabilidades a través de los modernos medios que las tecnologías ponen a nuestra disposición. Sólo así el desarrollo económico se extenderá de manera completa a todos los países y la pobreza se convertirá en algo que únicamente aparezca en los libros de historia.

Desafortunadamente, los gobiernos anteponen frecuentemente los intereses comerciales a otro tipo de consideraciones, y buena parte de los tiranos son agasajados por los principales mandatarios de los países que deberían promover el buen gobierno internacional como una de sus primeras prioridades. Es cierto que no se trata de un asunto fácil, y comerciar con China puede que sea, a largo plazo, la manera más eficaz de terminar con el destrozo que el comunismo ha ocasionado en el sufriente país oriental. En este sentido, Internet es un poderoso instrumento que se sustrae en buena medida al control de los gobiernos, ejerce una beneficiosa influencia en los PVDs y a largo plazo posiblemente oriente la evolución política de estas naciones en la buena dirección.

“Es falso que estemos tan mal”

LAS GUERRAS, EL ANALFABETISMO

Número de guerras en el mundo

Número de guerras en el mundo

Otro de los indicadores de cómo van las cosas del mundo es el número de guerras. El Instituto Heidelberg para la Investigación de Conflictos Internacionales (http://www.hiik.de/en) publica desde 1992 una clasificación de los enfrentamientos, a los que ordena según cuatro angustiosas categorías: conflicto latente, crisis no violenta, crisis violenta y guerra.

Guerra del Vietnam

Guerra del Vietnam

Recordemos que el Muro de Berlín cayó en 1989, por tanto los años anteriores corresponden a la Guerra Fría y el número de enfrentamientos armados fue relativamente bajo, pese a las tremendas Guerras Árabe-Israelíes —en 1948, 1956, 1967 o guerra de los «Seis Días» y 1973 o del «Yom Kippur»—, la Guerra de Corea (1950-1953), la Guerra de Vietnam (1959-1975), la Guerra Irán-Irak (1978-1992), la Guerra de Afganistán (1980-1988) o la Primera Guerra del Golfo (1990-1991). En el gráfico adjunto hemos representado el número de enfrentamientos bélicos que han afligido al planeta desde el año 1992 hasta 2014. Una somera inspección muestra que los años 2000 han sido relativamente pacíficos, lo cual ha contribuido —junto con la supresión de barreras comerciales— al colosal avance del que hablamos. Es cierto que el número de enfrentamientos ha aumentado espantosamente en el periodo 2011-2013, pero es esperanzador que la especie humana haya sido capaz de estar sustancialmente en paz durante el periodo 2004-2010.

Analfabetismo en el mundo

Analfabetismo en el mundo

Escuela en Afganistán

Escuela en Afganistán

Evolución del analfabetismo en España 1

Evolución del analfabetismo en España 1

No existe una definición comúnmente aceptada de analfabetismo. Para las Naciones Unidas, el analfabetismo estricto consiste en la incapacidad absoluta para leer y escribir mensajes simples relacionados con la vida diaria. También se siguen las estadísticas del analfabetismo funcional, que es la incapacidad para leer y escribir eficazmente en las situaciones habituales. Las tasas de analfabetismo han disminuido radicalmente en los países desarrollados a lo largo del último siglo. En el caso de España, durante el siglo XIX la población analfabeta estaba en torno al 75%. Las cosas mejoraron durante la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República. Desde 1932 se registra un incremento constante de la población con estudios medios y superiores y la correspondiente disminución de las personas sin estudios.

Evolución del analfabetismo en España 2

Evolución del analfabetismo en España 2

Evolución del analfabetismo en Iberoamérica

Evolución del analfabetismo en Iberoamérica

Los importantes avances a escala mundial que reflejan las tablas y gráficos que adjuntamos no deben hacernos olvidar que continúa habiendo en el mundo unos 770 millones de adultos analfabetos —de los que dos tercios son mujeres— y unos 75 millones de niños carecen de todo acceso a la educación. Existe una terrible correlación entre analfabetismo y delincuencia: Alrededor del 60% de la población reclusa de los Estados Unidos es analfabeta funcional. Se estima que en España, en torno al 10% de los presos son analfabetos totales.

 

ESTO TIENE QUE CAMBIAR

Ingresos de Google y Samsung en 2007-2012

Ingresos de Google y Samsung en 2007-2012

En los países occidentales hay una enorme cantidad de ciudadanos que vive aferrada al viejo orden económico y político. Ciudadanos que son partidarios de subir los impuestos a las empresas pero luego acuden a las manifestaciones para protestar cuando alguna de ellas se marcha a otro país a consecuencia de los altos impuestos, que están a favor de un salario mínimo en España pero compran bienes producidos a cambio de un miserable salario en el otro extremo del mundo, que exigen un aumento de sus salarios según el índice de la inflación que ellos mismos desencadenan con el aumento de costes y precios al que da lugar el incremento salarial que solicitan, que evaden impuestos pero exigen más prestaciones sociales, que se declaran socialistas pese a que ponen en marcha la exigente dinámica competitiva y reductora de costes del capitalismo cuando, ante el escaparate, eligen el producto más barato con independencia de toda otra consideración, que se declaran de izquierdas pero se alegran cuando sus hijos son contratados por una gran empresa multinacional.

Craig Venter junto a una escultura dedicada al ADN

Craig Venter junto a una escultura dedicada al ADN

Presencia de Inditex en el mundo en 2012

Presencia de Inditex en el mundo en 2012

El progreso en el mundo está viniendo de la mano de las empresas que operan legalmente y de las iniciativas liberalizadoras de los gobiernos. Celera Genomics, fundada por el insigne empre­sario y biólogo Craig Venter, finalizó la secuenciación del ADN humano mucho antes que el proyecto transestatal que perseguía el mismo objetivo. Actualmente hacen mucho más por el bienestar y el desarrollo económico y social de la población las grandes corporaciones como Inditex, Ikea, Apple, Samsung, Telefónica, Wal Mart o El Corte Inglés, y los pequeños negocios como la mercería o el supermercado de la esquina, que la Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras o los partidos políticos españoles. Es imprescindible que estas importantes instituciones se doten de dirigentes que comprendan el funcionamiento del mundo moderno y desarrollen modos inteligentes y nuevos de hacer sindicalismo y política, y es urgente que el ciudadano europeo haga alguna clase de ejercicio intelectual antes de depositar su voto en la urna y realice algún somero análisis de las fuerzas que pone en movimiento con sus decisiones como consumidor.

El votante tiene que comprender de una santísima vez. Si no, será el corralito y el crujir de dientes. Feliz, saludable, cultural, liberal y empresarial 2015.

Álvaro Fierro Clavero
 www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Amén

  2. Teresa heredia armada dice:

    Eres un pozo sin fondo…..

  3. Menos mal que había una parte sobre “la otra historia” =)) Interesante artículo, charlamos un día. Mencionas la responsabilidad del Estado y la responsabilidad individual, pero me faltaría un análisis sobre la responsabilidad de las empresas. ¿Es legítimo que una empresa contrate trabajadores en régimen de esclavitud, porque la legislación estatal se lo permite, o hay/cabe exigir cierto comportamiento ético a las empresas?. Entiendo que apuntas en esa dirección pero… ¿cómo se exige esa responsabilidad a la empresas si no es actor internacional, responde en su Estado de nacionalidad o en el Estado de desarrollo de la actividad ¿Tiene la empresa que respetar los derechos humanos? Como puede un individuo responder, si el Estado no cumple sus funciones y la Empresa se aprovecha de la pasividad del Estado? En el caso que mencionas de Bangladesh…Bangladesh había ratificado la mayoría de tratados internacionales sobre derechos humanos, pero carecía de un aparato estatal para velar por su complimiento (legislación laboral, inspecciones, sanciones ante infracciones…y ahí están la mayoría de las empresas textiles de occidente trabajando a costes mínimos, en busca de la “sacrosanta” eficiencia económica…. ¿Es sólo responsable el Estado en esa situación, el ciudadano inconsciente de occidente que compara sin mirar la etiqueta de made in…. ?¿y la Empresa? ¿No comerciar con China, pero a la vez la competitividad de China, mejora la eficiencia de la economía internacional? Lots of food for thought. ¡Gracias!

  4. Alvaro Fierro dice:

    Hablo de las empresas que operan legalmente. Y un consumidor que tenga noticia de contrataciones irregulares en los países del Tercer Mundo debe divulgar esta situación para que actuemos en consecuencia.

    No acepto que compremos sin mirar la etiqueta. El modo responsable de comprar exige informarse.

    China: peliagudo asunto: Nos hemos beneficiado del sacrificio de los trabajadores chinos, aunque el nivel de vida allí está también mejorando.

    Sacrosanta eficiencia: La eficiencia es un comportamiento racional y respetuoso con el medio ambiente. Si alguien es capaz de producir con estándares laborales modernos, mejor calidad y precios menores merece desplazar del mercado a los que lo hacen peor. Pero no son las empresas eficientes las que desplazan a las menos eficientes: somos los consumidores, quienes con nuestro veredicto en el supermercado cerramos empresas y hacemos que otras crezcan.

    Cuando España estaba menos desarrollada nos beneficiamos de que muchas empresas vinieran a producir aquí. Ahora les toca beneficiarse a otros que son mucho más pobres que nosotros.

  5. Lioba Simon Schuhmacher dice:

    ¿Y qué hay del cambio climático, por un lado, y por otro del pirateo de libros, películas y discos?

  6. Antonia Hinojosa Abad. dice:

    Anne¡¡¡¡ Te busco y no te encuentro en la dirección que me distes, ¿ No quieres mi amistad, todos los días miro por si acaso te veo, y hoy te he descubierto en un comentario, besos Ana, me había acostumbrado a tus comentarios, Antoñita.

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