lunes, 23 octubre, 2017

El fin de la escritura a mano


tú, manejando el síntoma de mi caligrafía
y encontrando en la arena del cuaderno
las letras extraviadas que buscaban tu boca.

Pablo Neruda

«La letra con sangre entra», de Francisco de Goya

«La letra con sangre entra», de Francisco de Goya

A partir de 2016 los alumnos finlandeses abandonarán la caligrafía y la reem­pla­zarán por la mecanografía. Al parecer, los prestigiosos pedagogos fineses —que han situado el sistema educativo de su país a la cabeza del mundo, si lo que mide el informe PISA es correcto— han llegado a la conclusión de que la escritura a mano no aporta gran cosa al desarrollo de la persona y que, en lo sucesivo, pasará a encuadrarse entre esas aficiones más o menos curiosas que hacen los amigos extraños, como coleccionar soldaditos de plomo con cuarenta años, ser radioaficionado o conocerse hasta el último detalle de la biografía de algún personaje de la prensa del corazón.

La primera idea que le viene a uno es la de haber sido víctima de una estafa a lo largo de años. ¡Cuántas veces no habremos repetido algo por el hecho de que nuestra escritura a mano no era la adecuada, Dios santo! Y lo que es peor: incluso hemos interiorizado el asunto y nosotros mismos nos hemos convertido en defensores de una caligrafía a la que ahora, al parecer, no es moderno dedicar atención. Me recuerdo a mí mismo diciendo que las cosas bien hechas también parece que están bien hechas, y por tanto eso exige que un escrito tenga la presentación adecuada.

Pero ese discurso es correctísimo: lo que está bien además tiene una determinada apariencia en el caso general. El esmero, la limpieza, la ejecución cuidadosa es algo que beneficia siempre, ya que obliga al alumno a prestar atención a los detalles y a tomar decisiones como la asignación y la distribución de espacios, párrafos, renglones, lo cual es imprescindible en multitud de actividades de todo tipo. En el Liceo Serrano, el colegio de mi infancia, lo primero que hice antes de acometer todos y cada uno de mis escritos, fue dibujar «el taco y el margen»: el taco era un pequeño cubo en perspectiva que situábamos en el ángulo superior izquierdo para incluir la fecha. Su color se correspondía con la asignatura en cuestión: azul para matemáticas, rojo para lengua, verde para geografía e historia, marrón para ciencias, amarillo para religión. Seguida­mente, dibujaba una raya vertical del mismo color —el margen—, y ya podía uno empezar a hacerse un hombrecito mediante el ingenioso procedimiento de sumar unas fracciones, dibujar las partes de la célula o resumir la azarosa vida de Viriato, pastor lusitano, o relatar las Guerras Púnicas.

Caligrafía uncial, muy empleada en el siglo V

Caligrafía uncial, muy empleada en el siglo V

En las sociedades modernas coexisten dos tendencias antagónicas. Por un lado, es imprescindible que existan procedimientos universales. Cuando se ocupa de uno el dentista o el psicólogo o el guardia de tráfico, se espera que se atenga a las reglas y leyes comúnmente aceptadas. No aceptaríamos nunca que en el supermercado se nos vendieran productos de empresas que no hayan superado las correspondientes auditorías de Sanidad. Es decir, que afortuna­da­mente hay una enorme normalización en todo cuanto nos rodea y eso ha permitido que estemos viviendo en la etapa histórica más saludable y con mayor esperanza de vida.

Pero no es menos cierto que, por mediocres o poco capacitados que podamos ser, cada uno de nosotros es alguien irrepetible, y nuestra posible originalidad no debe menoscabarse en razón de la conveniente tendencia uniformizadora que está en marcha y que resulta imprescindible por tantos motivos. No todo debe ser sometido a este afán igualador que nos viene de Escandinavia. Además, lo importante en la materia que nos ocupa no es tanto el cómo —la caligrafía más o menos legible del alumno—, como el qué. Cualquiera que lea lo que redactan los alumnos actuales tiene motivos para la preocupación. Debería hacerse hincapié en que los niños lean el periódico desde los doce años para que desarrollen una buena compren­sión lectora y lo que escriban pueda ser leído algún día sin la sensación de que nuestro sistema educativo es una ingente pérdida de tiempo y de recursos.

Hace poco me reunía con el profesor de filosofía que es tutor de mi hijo pequeño, e intentaba convencerle de que en la asignatura de Lengua les exigieran a los chicos que leyeran a diario la prensa, dado que Germán está en Segundo de Bachillerato y este año se examina de Selec­ti­vidad. Aparte de buenas palabras, no he conseguido que el profesor de la asignatura que supuestamente prepara para realizar un comentario de texto que puede ser capital en la vida de una persona haya considerado oportuno adoptar una idea tan sencilla de poner en práctica.

Caligrafía carolingia o carolina, empleada en el siglo VIII durante el Sacro Imperio

Caligrafía carolingia o carolina, empleada en el siglo VIII durante el Sacro Imperio

La tipografía es un arte y una técnica que nace a partir de la escritura a mano y tiene una enorme tradición y vitalidad. El tipo empleado por el insigne Gutenberg en su edición de la Biblia de 1455 es la letra Gótica o Textura, ya que remite a un tejido —o a un texto, que es lo mismo—. Desde estos primeros tipos empleados en el siglo XV hasta nuestros días, la tipografía se ha desarrollado de manera paralela a la creación artística. En esa misma época, en el sur de Europa se empleaba la letra Humanista, que se basaba en las inscripciones romanas y en la escritura carolingia, y sirvió de inspiración a los impresores de Italia para el desarrollo de los tipos romanos aparecidos en 1465.

Tipografía «Romain du Roi»

Tipografía «Romain du Roi»

Entre 1530 y 1550, el tipógrafo Claude Garamond se basó en los mencionados tipos romanos para crear una de las caligrafías más justamente célebres. Incluso se mantiene hoy por su excelente legibilidad. El Barroco es un periodo de grandes avances tipográficos. Luis XIV encarga a la Imprenta Real que desarrolle unos tipos exclusivos para él: los «Romain du Roi», que se emplean por vez primera en 1702. Se realiza por primera vez un diseño racional —se diseña sobre cuadrículas de 2.304 unidades— en el que predominan lo vertical y el contraste entre los elementos gruesos y finos.

Construcción de la letra C «Romain du Roi» sobre cuadrícula

Construcción de la letra C «Romain du Roi» sobre cuadrícula

Obras de Horacio impresas por Bodoni

Obras de Horacio impresas por Bodoni

Durante el clasicismo se produce una estilización de las tipografías, que son más simétricas y sobrias, y se abandona la costumbre de emplear grandes letras ornamen­tales al inicio del texto. En su lugar se emplean letras grandes del mismo tipo que las demás. La letra Romain du Roi es adaptada por John Baskerville —impresor al que debemos multitud de avances técnicos, especialmente en la calidad del papel— al gusto inglés. El tipógrafo más importante de la época es Giambattista Bodoni, impresor oficial del duque de Parma y gran admirador de Baskerville, que crea varios tipos utilizados todavía actualmente. Su gigantesco «Manual Tipografico» en dos volúmenes, aparecido en 1818, ha sido recientemente reeditado por Taschen e incluye nada menos que 142 tipo­gra­fías junto con los alfabetos griego, hebreo, ruso, árabe, fenicio, armenio, copto y tibetano.

Impresión de Kelmscott Press, de William Morris

Impresión de Kelmscott Press, de William Morris

Letra de palo seco y letra con remates

Letra de palo seco y letra con remates

Con el siglo XIX la impresión se industrializa. Aparecen los tipos de palo seco o sin remates —esos pequeños trazos perpendiculares procedentes de la antigua escritura romana en piedra que tenían como misión terminar los trazos de manera más precisa— aunque asimismo se recuperan tipos históricos llenos de decoración. Tiene lugar un avance técnico fundamental: Alois Senefelder inventa la litografía, lo cual permite ampliar los formatos y crear copias de obras de arte, cosa que aprovechan artistas como Toulouse-Lautrec o el elegantísimo Alfons Mucha. El movimiento «Arts & Crafts» se opone a la eficiencia industrializadora y se producen nuevos tipos de letra inspirados en los incunables del siglo XV. El gran editor William Morris funda la legendaria Kelmscott Press para imprimir algunas de las ediciones modernas más hermosas. Asimismo diseña los caracteres Golden, Troy y Chaucer.

Litografía publicitaria de Alfons Mucha

Litografía publicitaria de Alfons Mucha

Tipos de Bayer (1926)

Tipos de Bayer (1926)

En el siglo XX varios artistas importantes se interesan por la impresión. Desde la Bauhaus, Laszlo Moholy-Nagy instaura una idea que ha resultado ser definitiva: la tipografía es una herramienta que está al servicio de la comunicación, por lo que la legibilidad debe ser absoluta. Véanse, por ejemplo, los nuevos tipos de Herbert Bayer, geométricos y carentes de todo adorno. El tratado más influyente en la materia es «La nueva Tipografía», publicado en 1928 por Jan Tschichold, diseñador que recibe en 1947 el encargo de Penguin Books de rediseñar todas las portadas de sus libros. Tschishold produce el primer manual de estilo de la historia al que tienen que ceñirse todos los portadistas de la editorial y creó nada menos que 500 portadas para la editorial británica. Además es autor del tipo Sabon, basado en el venerable tipo Garamond. Por su parte, Stanley Morison publica en 1936 «Principios fundamentales de la Tipografía», que abomina de las pretensiones estéticas y apuesta definitivamente por cometidos estric­ta­mente funcionales. Por encargo de The Times, Morison desarrolla en 1931 la famo­sí­sima tipografía con remates Times New Roman en la que está escrito el original de este artículo

“El único emperador de Finlandia ha sido el frío”

Nueva edición del Manual de Tipografía de Bodoni

Nueva edición del Manual de Tipografía de Bodoni

En 1955, IBM encarga el tipo Courier a Howard Kettler para sus máquinas de escribir. Esta tipografía ha quedado vinculada a la escritura de guiones cinematográficos por el hecho de que en tamaño 12 cada minuto de metraje corresponde a una página. Durante los años 60 y 70 la importante escuela de tipografía suiza pone de moda una de las letras más importantes del siglo, el tipo Helvetica —desarrollada por Max Miedinger para la empresa Linotype—, que en mi memoria ha quedado unido a los primeros catálogos artísticos y arquitectónicos que vi nunca. Para contrarrestar este diseño, la empresa Monotype encarga a Nicholas y Saunders el desarrollo de la muy parecida —aunque menos elegante— Arial, que ha conocido una enorme expansión gracias a que, por orden alfabético, es el primer tipo que ofrece Word de Microsoft.

Adrian Frutiger

Adrian Frutiger

Portada del tratado de Stanley Morison

Portada del tratado de Stanley Morison

Suizo es también el diseñador tipográfico más influyente del siglo, Adrian Frutiger, quien desarrolla unas treinta familias entre las que destacan los tipos Univers y el que toma su nombre. El auge de la informática personal nos ha traído nuevas familias. Acaso la más conocida sea Verdana, una letra encargada por el gigante norteamericano del software con idea de que sea muy legible en pantallas menos capaces que las actuales, de ahí su gran tamaño. También son encargo de Microsoft dos tipografías espectaculares por las que sentimos particular aprecio: Calibri, desarrollada por De Groot e incluida como familia por defecto en las aplicaciones ofimáticas de la compañía desde 2007, y Trebuchet, una letra de enorme elegancia diseñada por Vincent Connare muy adecuada para pequeños tamaños. Nokia ha popularizado dos tipografías: la Nokia Sans, diseñada en 2002 por Erik Spiekermann, y Nokia Pure, obra de 2011 de Dalton Maag.

Letra Alverata, diseñada por Gerard Unger en 2013

Letra Alverata, diseñada por Gerard Unger en 2013

Primer libro impreso por John Baskerville

Primer libro impreso por John Baskerville

La creatividad de los diseñadores de tipografías no se ha detenido, y sigue siendo frecuente que se inspire en diseños antiguos para sus desarrollos. En 2000, el suizo Hans Eduard Meier crea la familia Lapidar basándose en los tipos empleados en las lápidas romanas. En 2013, el holandés Gerard Unger diseña la familia Alverata inspirándose en las inscripciones románicas de los siglos XI a XIII. Por esta razón uno de los subtipos —el Alverata Irregular— incorpora multitud de variantes en los caracteres, a la manera de las inscripciones y los manuscritos del Románico.

Volviendo a la ocurrencia de los pedagogos finlandeses, pienso que buena parte de nuestra civilización está en el cómo, en los procedi­mientos, en los rituales, en los formatos, en las dimensiones, pero no es menos cierto que un buen indicador del respeto hacia el individuo es la atención que las sociedades dedican a fomentar la origina­lidad, la particularidad, la unicidad. En una sociedad avanzada cada individuo es irreem­pla­zable. En una sociedad arcaica no existe el individuo, sino la masa.

Tipografías «Nokia Sans» y «Nokia Pure»

Tipografías «Nokia Sans» y «Nokia Pure»

A mí me parece que una decisión educativa de estas características sólo puede proceder de un país que carece de tradición artística. La incorporación de Finlandia al panorama artístico internacional tiene lugar en el siglo XX merced a sus grandes arquitectos como Alvar Aalto o Eero Saarinen. Pero no existe un Renacimiento, ni un Barroco, ni un Neoclasicismo finlandés que hayamos estudiado en nuestro imperfecto sistema educativo. Ni Grecia, ni Roma tuvieron jamás presencia allí ni tampoco hubo ninguna civilización que diera importancia a las formas en el grado que éstas merecen.

Marx tenía razón en su célebre tesis del materialismo histórico, y sólo una civi­li­za­ción poderosa, que tenga excedentes, puede dedicar recursos al arte, que es por anto­no­masia una actividad onerosa y poco conectada con la eficiencia. Únicamente han tenido arte los imperios. El único emperador de Finlandia ha sido el frío.

Texto de la «Vita nuova» de Dante impreso en tipo Bodoni

Texto de la «Vita nuova» de Dante impreso en tipo Bodoni

Pero hay algo en lo que seguramente no ha pensado el ministro de Educación de Finlandia porque no se habla con el ministro del Interior: su país tiene una de las mayores tasas de suicidios del mundo. Cosas de la falta de luz y del aburrimiento que por otra parte hace que los niños finlandeses sean tan buenos alumnos. ¿A partir de ahora la gente va a explicar en una tableta los motivos de su suicidio o que es el respon­sable de tal o cual crimen sin resolver?¿Qué modo habrá de certificar la autoría del mensaje póstumo si está redactado en Word, o en WhatsApp?

Se nos ocurre una posible solución a este acuciante problema: si el suicida es alto y rubio, que escriba la confesión con tipo de letra Arial. Si además es delgado o tenía el propósito de ponerse a dieta inmediatamente antes del fatal desenlace, que emplee la Arial Narrow. Si es un jubilata, que escriba con Book Antiqua. Si procede de algún país que fue colonizado por Roma o que mantiene alguna relación especial con Italia, como es el caso de Argentina, que emplee Times New Roman. Si es ecologista, que utilice Verdana. Si es afroame­ri­cano, que escriba en Negrita, si es un hijo ilegítimo, que escriba en Bastardilla, y si está en el paro, que no ponga nada directamente. Así la policía de las novelas escandinavas podrá seguir resolviendo los crímenes tan eficazmente como hasta ahora y los pueblos del Norte podrán mantener su reputación de gente sagaz aunque algo aburrida que pasa calor en la sauna y luego se mete corriendo en agua helada para tener algún asunto simpático del que hablar desde mediados de abril hasta mediados de agosto, que es lo que dura el sol de medianoche.

El problema es que aquí pensamos que los nórdicos son gente moderna y tienen razón. Por eso compramos sus móviles y sus muebles, creemos sinceramente que somos socialdemócratas y estamos aprendiendo a llevarnos bien tras el divorcio. De ahí que en un par de legislaturas acabaremos resolviendo de una vez por todas el importante problema de la caligrafía de nuestros hijos por el septentrional procedimiento de suprimirla. A partir de ahora, lo que entrará con sangre en las cabezas de los alumnos será la letra impresa.

Álvaro Fierro Clavero
 www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Aparte de agradecerte la exhaustiva información que nos despliegas en torno a la historia de la tipografía (me gustan especialmente estos “asuntos”), y de exponer aquí la barbaridad que me parece lo que han decidido las autoridades finesas, subrayo una frase de tu artículo. Con ella está dicho todo:
    “En una sociedad avanzada cada individuo es irreem­pla­zable. En una sociedad arcaica no existe el individuo, sino la masa.”

    Un afectuoso saludo

  2. Blanca andreu dice:

    ¿Firmarán los documentos con una equis o con la huella dactilar?

    ¿ Y cómo van a rellenar los impresos que dan en los aviones para poder entrar en otro país? ¿O es que no piensan viajar? ¿Se van a llevar una máquina de escribir portátil a todas partes o el ordenador con impresora portátil también, en lugar de un bolígrafo?

    Un finlandés apañándoselas por el ancho mundo sin saber escribir a mano y teniendo que viajar con la parafernalia mecánica o tecnológica suficiente para rellenar cualquier impreso va a ser algo digno de verse.

    En esta locura se advierte el origen campesino del pueblo finlandés, que acaban, por así decirlo, de salir de la mata, porque sólo a alguien muy, muy cazurro y que viene de pastar hierba en las riberas del fiordo se le puede ocurrir semejante atropello cultural

    ¿Desaparecerán allí las estilográficas, los lápices, los rotuladores y los bolis? Porque me imagino que el siguiente paso será suprimir el dibujo hasta en las guarderías. “En habiendo afotos…”

  3. Alejandro Moreno dice:

    De acuerdo total con Blanca. A éstos les va a pasar lo que al sheriff que encerró a todos los bandidos en la cárcel, puso doble guardia en todas las salidas y se le escaparon los bandidos por una entrada. ¡Qué malo es el frío para el cerebro!

  4. Ramón Jiménez dice:

    Aprecio en este artículo tu esfuerzo por presentar de forma amena y resumida la historia y aplicaciones de las diferentes tipografías (una verdadera guía de urgencia) y tu preocupación, que comparto, por el fin de la escritura a mano. Enhorabuena.

  5. Agradezco mucho, Alvaro, tu informe sobre cómo puede llegar a ser el futuro de nuestros descendientes, es una pena. No creo que esta moda finlandesa prospere. El lenguaje de los signos desde tiempos arcaicos fueron abriendo camino e hicieron avanzar civilizaciones. Pero, aún así, es alarmante comprobar hasta dónde estamos llegando.

  6. Es difícil de explicar que algo tan útil como la caligrafía se deje de enseñar en las escuelas. Poder escribir con un lápiz y un papel, o una navaja y un banco de madera…
    Muy bueno Alvaro, gracias.

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