lunes, 23 octubre, 2017

La voz humana


En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian allí para morir. 

Pere Gimferrer

Jean Cocteau

Jean Cocteau

Sello conmemorativo de Francis Poulenc

Sello conmemorativo de Francis Poulenc

Jean Cocteau terminó de escribir su angustiosa pieza para actriz sola ‘La voz humana’ en 1928. Treinta años más tarde, Francis Poulenc compuso una ópera homónima con libreto del propio dramaturgo que acaba de ofrecerse en los Teatros del Canal en versión de la espléndida soprano navarra María Bayo y la orquesta Verum dirigida por Ernest Martínez Izquierdo.

El refinado mecanismo creado por Cocteau nos oculta información. Sólo vemos a una actriz en el escenario –simplemente ‘Ella’– , que mantiene una conversación con alguien que está al otro lado del teléfono. Es su amante. Han discutido. Deducimos que ella ha superado una grave crisis mientras emplea todo su repertorio de astucias para conseguir que su amado vuelva.

María Bayo en 'La voz humana'

María Bayo en ‘La voz humana’

La conversación se interrumpe con frecuencia para exasperación de Ella. Por lo visto, el servicio telefónico francés no era gran cosa en los tiempos de Proust. El espectador asiste al paulatino hundimiento de un ser humano conforme la conversación avanza. Cocteau no permite que sepamos mucho de él. Yo lo imagino elegante, con bigote, adulador y generoso cuando las cosas marchaban. Las mujeres, por manes de la guerra entre sexos, tienen de él la peor opinión. Se identifican con Ella, naturalmente, y no conciben que él pueda tener también sus motivos.

María Bayo sola

María Bayo sola

El caso es que han podido dejarlo por cualquier razón, quizá él ya esté con otra, o quizá se trate simplemente de una estratagema con el fin de librarse de Ella, ¿quién sabe? Conceptos como la verdad o la historia carecen de sentido en el desamor, pero la que está atascada, la que lleva la peor parte –porque naufraga según vemos en unas imágenes que el teatro tiene la gentileza de mostrarnos por si no nos dábamos cuenta del asunto– es María Bayo, que de vez en cuando golpea el suelo con el auricular y grita o se emociona y acaricia o maldice la música con su garganta.

María Bayo suplicándole

María Bayo suplicándole

'La voz humana' en los Teatros del Canal

‘La voz humana’ en los Teatros del Canal

Hablemos brevemente de la fabulosa creación de Poulenc. El compositor tiene entre las manos un libreto definitivo, sin verdadero argumento, sin acción, con un arquetipo antifeminista en escena por cuyos poros transpira la mujer engañada de cualquier siglo. Diríase que Cocteau y Poulenc, ambos homosexuales, se vengan aquí de la mujer que no amarán nunca, y la hacen sufrir, y le llenan el útero de plomo fundido para que no respire cuando el hombre no atienda razones y cuelgue finalmente. Como el personaje está lleno de ausencia, Poulenc escribe un papel recitativo y desaforado, sin canto, en el que refleja todos los rostros del alma femenina definitivamente sola.

“La voz humana es la primera ópera que nos resulta contemporánea en argumento y música”

Leos Janacek

Leos Janacek

Albert Camus

Albert Camus

‘La voz humana’ es –junto con ‘Lulú’ de Alban Berg, sobre asunto de Frank Wedekind, y las magnas creaciones para la escena de Leos Janacek– la primera ópera que, vista hoy, nos resulta contemporánea en argumento y música. El hecho de que no se perciba ni rastro de juego o de distancia en esta sobrecogedora pieza de cámara nos reafirma en la idea de que la postmodernidad ha sido la enésima estratagema de los malos filósofos del Viejo Continente. Varias de las insistencias de nuestro tiempo –la incomunicación, el desamor moderno, la relación del ser humano con la tecnología– sirven al excelso binomio Cocteau-Poulenc para ilustrar el terrible dictum de otro seductor trágico, Albert Camus, quien en su obra ‘El mito de Sísifo’ afirmó que el único problema filosófico realmente serio es el suicidio.

Álvaro Fierro Clavero
www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Josep Esteve Sala dice:

    Me encanta María Bayo, una cantante muy versátil, lo mismo canta Mozart, que canciones del siglo de oro, que Rosini, Zarzuela…

    Joseo Esteve

  2. nooooooo, Peter grimes, La ciudad muerta, Johnny spielt auf, y un largo etcetera son modernas, contemporaneas, no solo Janacek y Berg, pero hablaremos mas largo sobre ello

  3. No me resultan contemporáneas: Peter Grimes es una cosa de pescadores y tal: no la veo muy contemporánea de ambientación aunque hoy siga habiendo pescadores actualmente, claro. ‘La ciudad muerta’ o las óperas de Krenek son contemporáneas de mis abuelos.

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