lunes, 23 octubre, 2017

En la muerte de Juan Ruiz de Torres


Si muero de vivir, poco me importa.

Juan Ruiz de Torres

Juan Ruiz de Torres

Juan Ruiz de Torres

Tenemos que marcharnos. Hay personas definitivamente jóvenes que dejan en la memoria una estela. Han hecho cosas nuevas, han dicho cosas nuevas, han descubierto, han vivido, han intuido cosas nuevas. Tocan con su cabeza el conocimiento, la sabiduría, los mundos. Hacen las vidas de otros más grandes con su ejemplo. Inspiran, promueven, imaginan. Han visto lo que otros no veían. Enseñan a los demás. Miran, comprenden, encuentran.

Tenemos que marcharnos. Desde pequeños sabemos que las cosas son así: la muerte está presente en los juegos infantiles, en las primeras películas que vemos, en los primeros relatos. Hemos recibido la maravillosa oportunidad de la existencia a cambio de un compromiso de caducidad firmado al margen de nosotros entre nuestro cuerpo y el tiempo.

Tenemos que marcharnos. Si fuéramos inmortales, estaríamos aún construyendo pirámides para Keops o la enésima muralla china. Es preciso que venga gente con nuevas ideas y que se vayan los que las tienen antiguas. Es necesario cambiar de tema cada cincuenta años, y eso sólo se consigue en el caso de una especie como la nuestra con una renovación de las personas.

Tenemos que marcharnos. Tardamos tanto en entenderlo. Gracias a que somos precarios y vulnerables, ponemos en marcha nuestra capacidad para procurarnos techo y sustento, creamos y procreamos, intentamos, inventamos, nos enamoramos, deseamos cosas. ¿Qué motivación habría para promover nada si no estuviéramos permanentemente en peligro?

“Tardamos tanto en entenderlo”

Tenemos que marcharnos. Morimos de vivir, dijo el maestro. Nacimos en un testículo del padre y en un óvulo que ya portaba nuestra madre cuando todavía se encontraba formándose en el interior de nuestra abuela. Hemos llegado al mundo a consecuencia de un deseo. Muy pocos de nosotros justificamos con nuestras obras las expectativas.

Tenemos que marcharnos. Durante muchos años creemos secretamente que la muerte es algo que les llega a los demás porque son viejos o enferman o se accidentan pero no tiene que ver con nosotros. Cada idea que se nos ocurre, cada meta que alcanzamos es una aparente demostración de que estamos hechos de una sustancia genial llena de permanencia, exenta de caducidad, consustancial a la vida.

Tenemos que marcharnos. Se me ha muerto un perfume, una dimensión, un sueño.

Álvaro Fierro Clavero
www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Es cierto, tenemos que marcharnos, pero duele, duele sobre todo cuando tenemos muchas cosas
    pendientes, cuando somos insaciables y queremos abarcarlo todo, conocer aún más, dar más de
    nosotros porque creemos que estamos capacitados para hacerlo, cuando queremos vivir.
    No sabemos nada de ellos, de los que se van, pero sí sabemos lo que duele perderlos.
    Y nos duele perder a Juan.

  2. Soledad Cavero dice:

    Mi enhorabuena, Álvaro, por tu comentario sobre la muerte de Juan, Claro que traemos todos un compromiso de caducidad, pero en esa caducidad hay temas que son intemporales. El amor, la muerte, la libertad, Dios, no son temas antiguos. Un poeta casi siempre gira a través de ellos porque son temas eternos y no envejecen nunca. Ahí quedan como queda el poeta siempre presente en la memoria cósmica. Soledad Cavero

  3. Carmen Albert dice:

    Juan sí que ha muerto de vivir. Gracias, Álvaro, por tu comentario, por el que me entero de la muerte de Juan. Gracias, Juan, porque tú me abriste la puerta por la que se entraba en el mundo de la poesía.
    Carmen Albert

  4. david escobar galindo dice:

    ¿Nuestro queridísimo y admirado Juan, muerto? Imposible. Acabo de saberlo, aquí, al otro lado de la mar océano, y todas las antenas del alma se me ponen en vilo. Juan fue un monstruo en el sentido sublime de la palabra. Una fuerza de la naturaleza creadora. Estamos con la poesía y con Ángela, haciendo la compañía posible. ¡Viva Juan en el Paraíso de los Poetas!

    David Escobar Galindo (El Salvador)

  5. José Mañoso Flores dice:

    Como suele pasar en estos casos, pensamos que las personas valiosas no se van a ir nunca, que nos seguirán alumbrando el camino con su ejemplo y su estela admirada y admirable, pero en el fondo sabemos que todos tenemos fecha de caducidad, sin embargo, cuando una amigo se graba en nuestro afecto más sincero, sabemos que nuestra fecha de caducidad es la misma, porque Juan seguirá conmigo, en mi recuerdo, en mis estudios, en la consulta de mis dudas, hasta que volvamos a encontrarnos.
    José Mañoso

  6. Teresa heredia armada dice:

    Hola Álvaro, no quiero creer que Juan sea el Juan, hombre vasco, poeta, persona entrañable, qe se había caído ayudando a Hugo, y un amor de mujer salió en su ayuda……… Y sus manos le ayudaron a levantarse….. Bueno, ya me dirás que no es ese Juan.

  7. Lola de la Serna dice:

    Juan se quedó sorprendido con mi dedicatoria a él de mi último libro. Ahora sabe que era totalmente cierto lo que en ella le decía. Como cierto es que no hay muerte. Por eso maestro nos volveremos a encontrar. Ahora sólo puedo decirte gracias Poeta y espero que se te reconozca no sólo tu obra sino también el aire de “Poesía Nueva” que abrió nuevos caminos de imágenes pictóricas pintadas con palabras, así como tantos y tantos méritos de tu incansable paso. Ahora sólo puedo decirte gracias y desear que los ángeles te acompañen de vuelta al Paraíso.

  8. Excelente comentario sobre Juan, Alvaro. Pero hay algo que me ha llamado la atención. Dices “Es preciso que venga gente con nuevas ideas y que se vayan los que las tienen antiguas. Es necesario cambiar de tema cada cincuenta años, y eso sólo se consigue en el caso de una especie como la nuestra con una renovación de las personas” Pues no, mira, porque casi te estás cargando de un plumazo a los mayores por el simple hecho de ser mayores. ¿Te acuerdas de José Luis Sampedro? Era un joven de noventa y tantos. Y supongo que tú también conocerás a personas de veinte años con ideas más caducas que las de sus ancestros. La genialidad, el talento son cosas necesarias para la buena marcha del mundo, pero no obligatoriamente está en la juventud. Morimos como mueren todos los seres vivos, aunque sea triste ponernos al mismo nivel que una planta. Nuestra biología sigue un ciclo que debemos terminar. Pero la mente, esa que hace los milagros, esa que llevaba a los pueblos antiguos a dejarse aconsejar y a veces gobernar por sus ancianos, suele ir a otro compás que el cuerpo. Juan Ruiz era así, joven de espíritu, luchador incansable y organizador perenne de todo lo que se moviera hacia la poesía. ¿Te imaginas que nos lo hubieran quitado a los cincuenta años para renovar las ideas del mundo?

    • Imaginemos que una persona empieza a sostener una tesis a los veinticinco años. Cincuenta años más tarde tiene setenta y cinco. Pienso que ya está bien y debe dejarlo. Si no fuera así, seguiríamos todavía defendiendo la planicidad de la tierra, la existencia del éter y este tipo de cosas. Es necesario que nos renovemos, dado que no cambiamos de opinión.

      Citas a José Luis Sampedro. Pese a todo lo que estudió y enseñó de economía, este hombre no comprendió muy bien cómo funcionan las economías modernas actuales y sostuvo posiciones contrarias al capitalismo, lo cual es contradictorio con lo que se ha visto que funciona, y cercanas al terrorífico movimiento de Podemos y aledaños, que es un marxismo leninismo del siglo XIX.

  9. Con tu nuevo comentario, te acabas de cargar la segunda parte de Fausto, que Goethe terminó a los 82 años, creo, un poco antes de morirse. Como en lo demás nos meteríamos en idearios políticos, creo que ya es incontestable para mí. No entiendo de política…ni quiero, visto lo que hay.. Yo hablaba de literatura. Un abrazo, Álvaro.

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