sábado, 21 octubre, 2017

El Papa con las víctimas de la Mafia


Cada año, desde 1962, el 21 de marzo (primer día de la primavera) Libera, red de asociaciones italianas “Nombres y números contra las mafias”, recuerda en todo el país a las víctimas inocentes de la criminalidad organizada con una Jornada de la Memoria y del Compromiso. Cada año, la manifestación principal se lleva a cabo en una ciudad diferente de Italia. Este año será en Latina. Y llegarán desde todos los rincones del país 700 familiares de las víctimas de las mafias, creyentes y no creyentes, para participar en una vigilia de oración con Papa Francisco. Participarán en la cita, que comenzará a las 17.30 en la parroquia de San Gregorio VII, cerca del Estado pontificio, los representantes territoriales de Libera, que reúne 1600 asociaciones distribuidas por todo el país. Don Luigi Ciotti, fundador de la asociación, cuenta cómo nació el encuentro con Jorge Mario Bergoglio.

mafia«Cuando pude ver a Papa Francisco le expresé el deseo de muchos, de muchas familias de víctimas de la mafia, de los que forman parte de Libera y del grupo Abele, y le pregunté si habría podido participar en este momento de oración que llevamos a cabo cada año. El Papa no dudó en decir: “Voy”, con mucha sencillez y afecto. El encuentro será no en el Vaticano, sino en la parroquia de San Gregorio VII, una decisión que pone en el centro los testimonios y las relaciones de estos familiares de personas arrancadas por la mafia. La enorme mayoría de las víctimas de la mafia son personas desconocidas. Esta cita, la Jornada de la Memoria y el Compromiso, nació en Palermo hace algunos años. Estábamos recordando a los magistrados asesinados por la mafia; a mi lado había una señora que lloraba desesperada, después me cogió de la mano y me preguntó: “¿por qué no dicen nada de mi hijo?”. Era la madre de Antonio Montinaro (responsable de la escolta del juez Giovanni Falcone, ndr.), que murió mientras cuidaba a los jueces que escoltaba. El primer derecho de cualquier persona es el de ser recordada por su nombre. Por este motivo, cada año leemos, en todas las ciudades en las que tenemos presencia, todos los nombres de las víctimas de la mafia. Y el Papa mañana en la tarde estará con nosotros durante toda la vigilia en la que leeremos todos estos nombres».

Justamente el 19 de marzo fue el aniversario de la muerte de don Giuseppe Diana, que fue asesinado hace 20 años por la camorra…

Durante 20 años, siempre he ido a Casal del Príncipe para recordarlo. Durante los primeros años, solo éramos pocos… pero, por ejemplo, los scouts nunca han abandonado a nuestro “don Peppino”. Este año, en el vigésimo aniversario, había mucha gente. Su recuerdo, mañana durante la vigilia en Roma, y después la manifestación con miles de personas en Latina son dos eventos relacionados entre sí. Mañana es el primer día de la primavera y queremos que sea una primavera de justicia, de derechos, de libertad.

¿Bergoglio conocía Libera, cuando era arzobispo de Buenos Aires? ¿Usted lo conocía?

Él nos conoció a algunos en Argentina; en su país hay varias realidades relacionadas con Libera. Yo, cuando fue elegido Papa, tuve la alegría de presentar un libro sobre él en la sede de “Civiltà Cattolica”: “Curar la corrupción”, publicado por la editorial misionera italiana; un análisis perfecto sobre la corrupción, y lo presenté de nuevo en Portocomaro, en el Piamonte (país de origen de la familia Bergoglio). La primera vez que lo encontré le llevé un paquete de café. Estuve en un pequeño local donde tuestan café en Turín y que pertenece a unos parientes lejanos del Papa;ellos me dieron este regalo para él. Cuando lo volví a ver se acordó y me dijo que el café era muy bueno».

¿Usted cree que este Papa sea un fastidio para la mafia?

Espero que todos demos un poco de fastidio a la violencia, a la arrogancia de las mafias. No debemos dejar solos a los que combaten contra la mafia. El Papa habla con mucha claridad, llama al mal por su nombre. El problema no son solo los que hacen el mal, sino también los que observan sin hacer nada. Es una esperanza que no toca solo a los políticos o a los que tienen responsabilidades públicas, sino a cada uno de nosotros.

Iacoppo Scaramuzzi

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