Miércoles, 16 Agosto, 2017

Más impuestos ¿De qué quieren que vivamos?


Más-impuestos-¿De-qué-quieren-que-vivamos-1Hagamos un sencillo calculo: Los gastos mensuales de Manolo son de 3000 euros, y sus ingresos son de 2700 euros. Le faltan 300 euros para cumplir con los objetivos que se ha marcado. Puede ir a su empresa y pedirles el aumento que necesita, pero su empresa paga lo que paga y le dicen que no hay más. La otra opción es reducir sus gastos en un 10%. Después de analizar su situación, Manolo se da cuenta de que hay cosas de las que puede prescindir, sin tocar lo esencial.

Más-impuestos-¿De-qué-quieren-que-vivamos-2El Estado se ve en la misma situación: para llegar a sus objetivos tiene dos opciones, recaudar más, o eliminar gastos. La diferencia es que el Estado puede obligar a los ciudadanos a pagar más (algo que Manolo no puede hacer con su empresa), por lo tanto el Estado no se tiene que preocupar de administrar mejor los recursos de que dispone. En realidad existe una tercer vía; endeudarse. Actualmente la deuda española roza el 94% de PIB, es decir el Estado ha pedido prestado casi un billón de euros. O lo que es lo mismo, cada español debe aproximadamente 22.000 euros. Prácticamente la media de lo que gana un ciudadano en este país durante un año. Los intereses que genera esta deuda pronto serán inasumibles. Es como si Manolo, para conseguir los 300 euros que le faltan cada mes, tira de tarjeta de crédito. Llegará un momento en el que los intereses generados superen al capital principal prestado. La ruina para Manolo.

El gobierno ha pedido a una comisión de expertos en economía un informe para confeccionar una reforma fiscal. Dicha comisión ha barajado las cartas, pero las cartas siguen siendo las mismas. Quita de aquí, para ponerlo allí. Y ¡¡cha-chan!! Magia, el Estado va ha seguir alimentándose con los mismos recursos. Eso también sé hacerlo yo. (Y Manolo)

Más-impuestos-¿De-qué-quieren-que-vivamos-3Lo difícil, es saber administrar. Para eso elegimos a nuestros administradores. No vale el “necesito más”, pues recaudo más. Se pueden prescindir de gastos que nos están arrastrando al fondo del pozo. Me refiero a cosas como que hasta hace poco los policías nacionales no disponían de chalecos antibalas, mientras que los autobuses de Madrid disponen de wi-fi gratuito. Me refiero a que en España existen más coches oficiales que en Estados Unidos. Me refiero a que los bomberos de Madrid manejan equipos que tienen más de cuarenta años, mientras que los nuevos aeropuertos que han tenido que cerrar disponen de los mejores sistemas de extinción de incendios. Me refiero a que en España existen 17 mini-gobiernos autonómicos, con su ingente cantidad de gastos, mientras que se reducen el número de médicos en la Seguridad Social. La lista puede ser interminable. Los ejemplos pueden parecer mejores o peores, los hay para todos los gustos.

Si en nuestra comunidad de vecinos, el administrador presenta las cuentas a final de año, y nos dice que debemos subir las cuotas porque ha decidido poner alfombras persas en el cuarto de calderas, y contratar un sistema en el ascensor conectado con la NASA para saber la temperatura de Massachusetts, lo corremos a gorrazos hasta el portal.

Más-impuestos-¿De-qué-quieren-que-vivamos-4Deberíamos tratar a los políticos como lo que son: administradores de nuestro dinero (la palabra viene del latín minister, cuya traducción, entre otras, es “servidor”). Si no son capaces de administrar, a la calle. Si administran mal, que paguen. Si se quedan con un solo euro de lo administrado, a la cárcel. Y esto no significa prescindir de los avances sociales que hemos conseguido, todo lo contrario. Significa utilizar los recursos para que el Estado de bienestar no sea una utopía. Si el Estado recauda un euro, ese euro no lo podemos gastar, y un euro que cambia 20 veces de manos, a efectos contables son 20 euros. Una persona que consigue un empleo cuenta por dos: un nuevo contribuyente, un perceptor de ayudas menos. Políticas efectivas para la creación de empleo es lo que necesitamos, y no subidas de impuestos que dificultan el desarrollo de las empresas, y por tanto, la contratación.

Decía Churchill: “Una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa”.

Para hacer todo esto no se necesitaba un comité de expertos, se necesita voluntad, imaginación, energía y capacidad de trabajo.

José Cabanach

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