Miércoles, 16 Agosto, 2017

El 11-M que viví…


Hay mucha gente que no sabe que a la hora que ocurría el atentado terrorista más salvaje de nuestra historia, la distribuidora de “La Pasión” de Mel Gibson, estaba realizando el primer pase para la prensa especializada. Recuerdo a los críticos salir de la sala consternados, “hoy hemos vivido un doble via crucis”, decían.

001-11MPor la tarde nos llamaron desde el arzobispado de Madrid por si algún sacerdote podía pasarse por Infema para consolar a los familiares de las víctimas. No me lo pensé y acudí puntual con un puñado de compañeros. Llamé por teléfono a un par de famosos para que fueran a alentar a las familias. No fue ninguna tontería, un famoso de cerca es siempre el amigo oportuno que se ha colado un millón de veces en casa por televisión.

Lo malo es que los curas andábamos como pájaros en la misma rama del árbol, agrupados y asombrados por tanto dolor, esperando que la gente nos dejara adosarnos a ellos para el consuelo y la conversación. Era una pena, porque los psicólogos y psiquiatras abrazaban a los familiares con toda naturalidad, sin premeditaciones. Me enrabietaba nuestro pudor. A uno se le ocurrió improvisar una capilla para que la gente se pudiera acercar. Pero era una opción inválida, ¿los psicólogos iban a ellos y nosotros esperábamos que vinieran?, que no, que no podía ser. Entonces me arremangué, y otros hicieron lo mismo. Cogimos la caja de yogures y la fruta, y empezamos a repartirlas por grupos. Así aprovechamos para entrar en conversación.

11m-15El gesto de ofrecerles comida les abrió el alma. Tuve conversaciones apabullantes de profundidad. Un chico me insultó, “usted viene a cumplir con su fe, déjenos en paz”, yo le respondí, “pero es que mi fe me llama a estar contigo y echarte una mano”. Entonces se echó a llorar, hablamos de Dios, de su novia, de su gente, incluso reímos… A una chica le tuve que decir que su novio había muerto, los padres quisieron que fuera yo quien le diera la noticia. Yo estaba pálido de emoción y tristeza.

Y eso fue todo. Algo tan natural como la comida abrió a aquellas víctimas del desamparo el apetito de lo sobrenatural. Dios siempre corre cerca de lo humano, se sirve de lo que todos tenemos en común, y así se cuela, sin meter ruido, sin exhibicionismos, regalando su calma.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. sandy garcia dice:

    Grito

    El grito se atraganta en la garganta.
    Enmudece frente a la imagen,
    dejando tras de sí
    la huella de una soledad
    infinita en multitud de gentes.

    Los espejismos son reales,
    atraviesan cual puñal
    las tripas desangradas, retorcidas.
    Atraviesan los sesos.

    El instante se congela.
    El tiempo no existe,
    son momentos continuos,
    transformados a distintos planos
    que vagan en el cosmos de cualquier galaxia.

    Un mundo paralelo
    fragmentado en millones de asteroides
    que explotan, estallan,
    impactan sobre un solo cuerpo
    al borde de la línea del más allá
    y se plasman en universo,
    al igual que la nada.

    La arena, se atraganta en la garganta.
    Tapa los ojos, ensordece el oído,
    calla el habla, se mete por los pulmones,
    roba la respiración, asfixia y te regala muerte.

    Las palomas ya no vuelan,
    los perros no ladran,
    el silencio de las manos es abrumador en su quietud.

    La sangre se agita
    convertida en alas de mariposa
    hacia el centro nervioso de un corazón gélido.

    Gastroenteritis integral, vomitiva, nauseabunda, diarreica, hilo paralítico perdido en el espacio
    de un fantasma que aún viaja
    entre las cenizas de las llamas a extinguir.

    Desnudez sin pudor, sin conciencia.

    El miedo atraganta la garganta.
    La saliva se hace mas gruesa,
    la lengua se estira como culebra
    y los flujos se vuelven
    bilis amarillenta, verdosa,
    encarcelada entre los dientes.

    Este fue el 11 M y el 11 de S que yo viví en ambas ocasiones desde mí ventana, el que continua.

    -Huellas-

  2. Me ha encantado. Que gran servicio hiciste aquel día. Un ejemplo para todos.
    Un abrazo fuerte!

  3. Soy familiar de una chica que murio en el atentado y en esos momentos no hay nada que nos consuele , Hay que entender a las personas que pasaron por todo esto, no entramos en razon aun que los psicólogos y psiquiatras FAMOSOS nos quisiera consolar . Si, somos catolicos y SI como ha dicho Rouco , pesamos Dios mio PORQUE A MI . y NADIE sabe lo que siente una persona si no paso por algo parecido. Un abrazo !

    • no conozco ni conocía a nadie que viajó en aquellos trenes. Lo que sí te puedo contar, no interpretes que comparo tu dolor con el mío por favor eso es imposible, es que fuimos muchos los que sentimos muy nuestra esas pérdidas. Hicimos nuestro vuestro dolor, vuestra angustia. Aquellas horas que caían como losas viendo impotentes como aumentaban el numero de muertos, la incertidumbre de aquellos día que vinieron después sobre la evolución de aquellos que habían logrado sobrevivir y de aquellos que sobrevivieron unas horas y luego murieron por las heridas. Aquella mujer embarazada que perdió a su hijo en la explosión y días mas tarde murió ella también. Y tantas y tantas historias.
      Se que no es consuelo pero quiero que sepas que: NO ESTÁIS SOLOS

      Un abrazo enorme

  4. Hace unos días leía un escrito sobre el Papa que se público en esta misma página, en él se narraba la anécdota del robo de un crucifijo a un sacerdote… y decía Francisco:” Hace mucho bien el ejemplo de un cura misericordioso, de un cura que se acerca a las heridas…” y esas palabras me emocionaron profundamente, hasta las lágrimas…
    Cuando he leído el momento en el que se produce el acercamiento y el rechazo del joven, me he visto a mí… Mi caso no era el de este chico. Yo no he sufrido una pérdida tan dramática, pero andaba perdida, porque estaba muy lejos de Dios, y agradezco que alguien saliera a buscarme y que tuviera tanta paciencia conmigo… Como este chico en algún momento me derrumbé…o en muchos, y Dios se fue filtrando a través del sacerdote, en la oración, en la Eucaristía…y Dios se sigue filtrando suavemente, sin ruido…como un bálsamo.
    Dice Margavida que nadie sabe el dolor que ella siente por el atentado, sólo alguien que haya sufrido algo parecido… Yo no me encuentro en ese caso, me puedo acercar a su dolor, pero sí recordarle que María, la Virgen, sí sabe de ese dolor… Tal vez te sirva llorar con ella… Acércate a la confesión y la comunión y ora a Dios… Aquello que creemos imposible Él lo hace posible. Basta reconocer que somos limitados que no podemos por propios méritos, que no tenemos ni fuerza ni intención, que sentimos aversión, odio, indiferencia… Dios ya lo sabe y se hace cargo y sabrá cómo consolar y levantarnos…
    En mi vida he experimentado dolor. Muchos momentos por unas razones u otras…pero el más doloroso es el que produce el pecado. Sentir odio dentro es lo peor que me ha pasado. Dejé que el pecado hiciera nido en mi vida… y me destrozaba por dentro…el peor sufrimiento es la ausencia de amor hacia los demás e incluso hacia uno mismo, hacia la vida que, despojada de toda transcendencia, carecía de sentido…Supongo que una vida así era la antesala al infierno…
    Caminando con Cristo voy aprendiendo que el mal se combate a base de bien… y que él pone mucho más que yo. Dios se abajó para enseñarnos a amar… El pueblo de Israel no sabía perdonar, el perdón era escándalo… Dios sabe que no es fácil para nosotros, que es costoso… El mismo, sufrió en sus carnes y en el espíritu, el abandono, la injusticia, la condena, la muerte cruel… Es que él era inocente…, como tantos otros que le precedieron y le sucedieron y le sucederán… Su última lección: “perdónalos porque no saben lo que hacen” un perdón que se apoya en la oración: Dios mío, Dios mío…
    El amor de Dios como todo lo de Dios, es misterioso, se escapa a la razón humana… Pero razonable… tratándose de Dios.

  5. Padre Javier!!como siempre su inteligible profundidad hace que se rompa la costra de nuestras emociones y nuestro corazón llore sin avergonzarse de su humanidad.
    Gracias por guardar a Dios dentro de unos yogures. ¡ Cuanta humanidad! Cuanto Dios!!!

  6. Pater, Dios es una brisa muy suave. No es un huracán. Así lo dicen las Sagradas Escrituras

  7. Las palabras se quedan en la garganta sin poder salir cuando una oye lo que ha pasado, y no puede por más que reaccionar con lágrimas y con la boca cerrada para que no diga lo que la razón le impulsaría decir, el corazón se estremece y se encoge ante tanto duelo
    Personalmente, tengo un amigo que perdió ese día a su mujer embarazada y a su cuñada(hermana de su esposa), los padres de ellas no han logrado el consuelo todavía, nunca se recuperarán del dolor de tener que enterrar a sus dos hijas. Descansen en paz todos y un fuerte abrazo a las familias

  8. Gracias Javier por compartir tu experiencia que es edificante y fortalece a quienes no encontramos la oportunidad de abrirle las puertas a Dios

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  1. […] qué vieron, yo sólo he contado aquí un 15% de lo que vi.  (El primer artículo fue publicado en el Blog Adiciones, y el segundo artículo, en Alfa y […]

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