Domingo, 25 Junio, 2017

Ucrania sí importa


kievHay guerras que no son la nuestra. Por ejemplo, si usted sale a una calle de su localidad y pregunta a cualquiera qué tal van las cosas en Chad, muchos ni lo situarán en el extenso mapa africano. Si pregunta por Tailandia, solo les sonará a paradisíaco lugar de vacaciones. E incluso Siria suena más a bíblico que a otra cosa y esa guerra que no es nuestra ha dejado de interesarnos, acostumbrados a escuchar los ataques de unos y otros en el telediario.

Pero el conato de guerra civil de Ucrania sí importa. De pronto, la sociedad europea e su conjunto sabe situar Kiev en un mapa y ha aprendido a decir Yanukovich y Timoschenko. Hemos aprendido que Maidan es independencia y que Crimea es una pequeña península de población rusa que Nikita Krusxhev, un presidente soviético nacido en Ucrania, regaló en 1954 a su patria chica en compensación por arrasar sus campos y llevarse todo el grano, en medio de una hambruna, a alimentar a las cercanías del imprescindible partido único y por la dureza de trato de Stalin hacia sus conciudadanos.

Por qué Ucrania sí importa. Confluyen una serie de factores geopolíticos pero sobre todo, económicos. Desde el punto de vista geopolítico, no asusta especialmente una extensión del conflicto ni un ataque inesperado. Sin embargo en Ucrania está la llave, que no el gas, que consume buena parte de centroeuropea. Y eso es un problema. Ya durante la llamada Revolución Naranja tras las elecciones de 2004, el suministro se vio afectado.

tubesEl problema de fondo es que el gas que pasa por este extenso territorio a medio camino entre dos mundos, procede de Rusia. Y para Rusia, Ucrania es un problema geoestrategico y económico de calado. La guerra no está en Kiev, aunque la hayamos visto televisada en versión guerrilla callejera, en los tan mortales como reales enfrentamientos entre la Policía con sus armas y una población proeuropea pertrechada con tirachinas y protegida con tapas de cubos de basura.

Cuando Kiev dejó de ser noticia pocas horas después de que el presidente eligiese huir a Rusia, saltó a la escena de los medios de comunicación de todo el globo el que de verdad es el campo de batalla de una guerra iniciada en repartos de salón. Crimea no solo es un pequeño territorio de población rusa. Esa sobre todo, la salida al mar negro de la flota rusa. Una Ucrania proeuropea es una Ucrania en la que Rusia no tiene ni papel ni apoyo. Putin no lo va a permitir.

Mientras tanto, Europa sabe que se juega a partes iguales su credibilidad como garante de esos amplios principios como la paz y la democracia, y el precio del gas que, naturalmente, ya se ha disparado por si las moscas en estos meses de revuelta. No está Europa para reglara monedas en este delicado momento de la crisis. Tiene, claro está, que apoyar a los proeuropeos de un país que es geográficamente europeo. Pero no se jugarán los cuartos en una guerra que no es la suya.

Por eso, las últimas semana y las semanas que están por llegar, Ucrania sí importa.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba 

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