miércoles, 22 noviembre, 2017

Las novedades en la administración de los dineros del Vaticano


«El Santo Padre me encomendó una tarea muy importante, el objetivo es administrar mejor los recursos de la Iglesia y poder destinarlos también a los pobres». Lo dijo el cardenal australiano George Pell en una entrevista con el periódico italiano “Sole 24 Ore“, el día de su nombramiento como Secretario de Economía de la Santa Sede. Un ente recién creado por Papa Francisco en tiempo récord, siguiendo las sugerencias de los ocho cardenales consejeros (Pell es uno de ellos), debido a la preocupación por el estado de las finanzas vaticanas y por la gestión económico-administrativa de los diferentes entes de la Santa Sede y de la Ciudad del Vaticano.

Australian Cardinal Pell greets Pope Francis during March 15 audienceAyer se dio a conocer el “motu proprio” «Fidelis dispensator et prudens» con el que Bergoglio instituye la Secretaría de Economía, que contará con autoridad sobre todas las actividades económicas y administrativas dentro de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.

La Secretaría tendrá competencia sobre los flujos financieros de cada uno de los dicasterios -explicó Pell en la entrevista del vaticanista Carlo Marroni-, a partir, naturalmente, de la ‘spending review’. Cada tres meses habrá una revisión de ingresos y gastos“. Con base en las directivas del Consejo, el dicasterio de Pell redactará entre septiembre y octubre un balance tras el análisis de la situación: «Será un grupo de trabajo constante», explicó el purpurado australiano. La Secretaría de Economía además indicará las cifras correspondientes a las necesidades de cada uno de los dicasterios y entes vaticanos, se ocupará de la programación del personal y del presupuesto de los centros financieros, que podrían incluso ser centralizados.

«El criterio del balance cambiará -indicó Pell a “Il Sole 24 Ore“. Hoy es demasiado disperso y peca, a veces, de poca transparencia. Activar en todos los niveles ‘checks and balances’ es la idea principal, para dar, al mismo tiempo, unidad al balance y prever una mayor autonomía de gastos a cada uno de los dicasterios, que hoy, para comprar un paquete de papel deben compilar diferentes módulos. Es necesario desburocratizar». El cardenal también añadió que se publicará un balance final detallado de la Santa Sede.

FILE PHOTO OF CARDINAL GEORGE PELL OF SYDNEYEl nuevo Revisor general se superpondrá a la actual Prefectura de Asuntos Económicos, cuyo futuro destino Pell no reveló en la entrevista. El Revisor, figura completamente nueva en el Vaticano, «tendrá su progmrama de revisión, pero se le encomendarán también algunas investigaciones especiales, por voluntad del Papa o del Consejo de Economía». Otra novedad anunciada ayer es la conversión de la Apsa (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, en donde radica buena parte del patrimonio inmobiliario de la Santa Sede y una notable cartera financiera) en “banco central” vaticano. Deberá, indicó Pell, «dialogar con las demás bancas centrales como la Fed o la Bce, y tendrá todos los poderes necesarios, que aumentarán, pero naturalmente deberá cambiar su actual equipo de gobernanza».

En cambio, todavía no se ha decidido qué sucederá con el Instituto para las Obras de Religión. «Sobre el IOR -afirmó el cardenal australiano- todavía hay análisis en curso por parte de la Comisión especial referente, que debe completar sus trabajos. El “C8” hablará de ello más adelante, tal vez en nuestra reunión de abril». Para concluir, se prevé otra novedad en el terreno de lo puramente financiero: el nacimiento dentro del dicasterio de Pell de una Secretaría de asesoría para guiar las inversiones financieras que hasta ahora los diferentes dicasterios financieros (Apsa, el Gobernatorado y Propaganda Fide) decidían por su cuenta. «Este organismo, que será dirigido por laicos que todavía deben ser identificados, no tendrá títulos de propiedad, pues seguirán perteneciendo a cada uno de los dicasterios -aclaró Pell-, sino que dirigirá las compras y las ventas con una política común, necesaria para optimizar los recursos».

Es decir, cambiará todo en la administración económico-administrativa del Vaticano. Por el momento ha nacido solo un nuevo dicasterio, pero es probable que otros desaparezcan o se fusionen entre sí. Hay todavía muchas decisiones pendientes, empezando por los mismos estatutos de la Secretaría para la Economía, que serán redactados en los próximos días. El nuevo dicasterio dependerá completamente del Papa y no de la Secretaría de Estado.

Andrea Tornielli

 

Comentarios

  1. Padre, “dineros”?

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