Miércoles, 26 Julio, 2017

Pesadillas y sueños frente a una valla


verja

Innocence es uno más entre los cientos de anónimos subsaharianos que esperan turno para cruzar la frontera de Melilla. Lo que el futuro le depare, sólo Dios lo sabe, y a él le reza cada día para que le dé fuerzas para continuar. Pero lo que nos interesa hoy de Innocence es su pasado porque esconde las raíces del problema de la inmigración que no es otro que el problema de la brecha creciente entre pobres y ricos.

La vida de Innocence comenzó en una lejana aldea camerunesa. Comida no faltaba en un país en el que la mandioca se cultiva con facilidad, el cacao crece solo y el clima es benévolo todo el año. La vida es sencilla, sin frío ni calor, pero con pocas oportunidades por delante. La que se ciñe prieta como oscura sombra sobre cada choza es la muerte. Un accidente en el fuego doméstico, la sempiterna malaria, la fiebre amarilla, las enfermedades transmitidas por el agua, una simple diarrea que acaba en deshidratación y muerte…

El negocio de las funerarias es uno de los pocos rentables en un país que acostumbra a rendir homenaje al muerto durante varias jornadas. Tienen clientela de sobra. La esperanza de vida es de 54 años y solo el 8 por ciento de la población supera los 55. En muchas tribus se mantiene la ancestral costumbre de retrasar hasta los siete años la ceremonia de imposición de nombre de los niños. Antes, no merece la pena llamarlos, porque muchos no superarán la primera infancia. Innocence ha intentado huir de una vida de futuro limitado en busca de algo mejor.

¿Es mejor acampar durante meses junto a la valla de Ceuta o de Melilla? ¿Es mejor haberse dejado el sudor en un camino cargado de obstáculos, a tirones de trabajos mal pagados para cruzar los miles de kilómetros africanos que separaban a Innocence de su sueño? ¿Es mejor plantearse, noche sí, noche también, si duele más ahogarse en la inmensidad del estrecho o engancharse en las concertinas que coronan la frontera? ¿Es mejor cumplir el objetivo de cruzar para acabar hacinado en un Centro de Internamiento con un futuro más que incierto, en el mejor de los casos, un top manta en una calle española?

chicosEstas preguntas ya se las hizo Innocence antes de salir. Y contestó con un rotundo “merece la pena”, que le ha llevado a jugarse el tipo cada día desde aquel en que abandonó su ahora remota choza. Pero si le merece la pena, ¿cómo se le puede recibir en Europa con un no rotundo que se tiñe de sangre por la fuerza del destino o la fuerza de los fuertes?

Ahora, a futuro, se plantea un nuevo reto económico. Derribar las alambradas que separan el mundo rico del mundo pobre y repartir todo el dinero de unos con los otros no resolvería ni de lejos los problemas de Innocence. Distorsionaría de tal manera los mercados que hundiría las economías en crecimiento, y se llevaría por delante a las subdesarrolladas. Derribar fronteras no daría más riqueza a Innocence, ni a la tribu de Innocence, ni a las otras tribus del país, ni a los otros países del continente, ni a los otros continentes del mundo.

Y sin embargo, aunque la solución económica no pasa por la utopía, sino por el esfuerzo internacional para donar y generar gobernanza, algo hay que hacer para que Innocence no muera a tres metros de su sueño. Porque antes que la seguridad debe estar la dignidad, y antes que  el derecho del ciudadano, el derecho a la vida.

Si la pesadilla del lado español de la frontera es el sueño del lado marroquí, habrá que lidiar con la pesadilla española sin convertir en pesadilla y muerte el sueño de Innocence. ¿Cómo? No les engaño. No lo sé. Pero  lo sé, pero nada bueno dice de una sociedad el que no trate con plena dignidad a quien está dispuesto a perder la vida porque lo que deja atrás es peor que la propia muerte.

Lo ha dicho el Papa, lo reiteran nuestros obispos. Vergüenza. Pero no a la Guardia Civil que trata de hacer su trabajo. Vergüenza a todos los que nos escandalizamos como fariseos y publicanos para seguir después con nuestra vida como si tal cosa.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

 

Comentarios

  1. Y los que estamos de este lado ¿cómo nos solidarizamos con los que ya están? Cuando les vemos en nuestras calles, si es que les vemos ¿Les hablamos? ¿Nos interesamos por su vida? ¿Nos preocupa su hambre y su frío? O se han convertido en parte del mobiliario urbano. Trato con algunos nigerianos y todos me dicen que a pesar de las dificultades están mejor aquí que en sus paises. No sé cómo se puede solucionar este drama humano.

  2. Nos costo 8 siglos echarlos y ahora estan de vuelta con seguridad social
    Que memos somos !

  3. H. Alba, ecsf dice:

    Creo que es importante conocer los nombres… Creo que se nos olvida que son humanos… El problema de la inmigración, como otros de este país, creo que de Europa, y del primer mundo en general, tienen que ver con la calidad humana, con el hecho de considerar la verdadera dignidad del ser humano.

  4. Los presidentes europeos y norte america van en africa a saquear todo y lo reparten con los presidentes africanos y dejan la poblacion en hambre. Africa es uno de los continentes mas ricos del mundo, y por que sige abiendo pobreza’?
    Jesucristo fue condenado por traer la verdad en el mundo pero antes de que cristo ascendiera nos enseñó el camino como derotar al rey de las mentiras que es satanas. Es una secta satanica que esta dejando africa en la pobreza y esta secta esta controlada por lideres europeos y norteamrica por que los presidentes africanos estan controlados por ellos, los lideres europeos ven que los presidentes africanos traen todo el oro diamante dinero y tienen grandes imobilarias aqui en occidente y no les dicen nada y ven los que tenian que beneficiarse de estos recursos vienen moriendo en la patera y ahi mas que mueren por desiertos que no se ve en la noticias, nose por que la verdad que trajo cristo sige escondida, lo que dijo cristo es verdad que este reino no es su reino y las profecias de cristo estan cumpliendo satanas le queda poco tiempo.

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