Jueves, 24 Agosto, 2017

El hombre modificado


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El pasado sábado, el rector de la Universidad Menéndez Pelayo, César Nombela, escribía un articulo en el diario ABC sobre la revolución que supondría redefinir al ser humano, y lo fácil que puede empezar a resultar. En febrero de 1975 nació una nueva tecnología, la Ingeniería Genética, una modificación dirigida y controlada del programa genético de los seres vivos.  Esto supone jugar con fuego, ya que están a la vista los peligros de la modificación del programa genético de las células. Por primera vez en la historia, nace la capacidad de redirigir la evolución biológica, incluso cambiar la naturaleza humana.

En poco tiempo llegaron las “factorías celulares” que permiten, por ejemplo, producir industrialmente y en cantidades ilimitadas, insulina, hormonas del crecimiento, factores de coagulación, anticuerpos…

La pregunta que nos hacemos es si cabe pensar en la reprogramación del ser humano, produciendo una modificación profunda de nuestra naturaleza a través de la transhumanización. El filósofo alemán Sloterdij, postula abiertamente la transformación técnica de la naturaleza humana “para acabar con una situación de embrutecimiento de la especie, a la que los maestros son incapaces de domesticar”.

En este punto me acordé de la novela “Congreso de futurología”, de Stanislaw Lem. En el que un grupo de científicos estudian la posibilidad de acabar definitivamente con los impulsos espontáneos del ser humano gracias a sustancias psicoquímicas, haciendo que el antiguo cerebro se armonice hacia el bien. Es decir, la opción por el bien ya no vendría dada por el ejercicio de la voluntad sino por una respuesta condicionada, provocada por sustancias aplicadas debidamente.

Frente a tamaño desplazamiento de la humanidad, surgen muchas reservas éticas. Suscita rechazo que alguien se arrogue la facultad de dominar la naturaleza humana, decidiendo sobre el destino biológico de sus semejantes. ¿Somos capaces de imaginarnos el destino de una persona programada genéticamente, incluso estamos preparados para la autocomprensión que tendría de su propia existencia?

Dice en su artículo el profesor Nombela que en esta situación, resulta imprescindible considerar al hombre desde una perspectiva moral, antes de tomar decisiones que nos lleven más lejos de nosotros mimos, y nos coloquen en posiciones irreparables.

Agustín Guzmán del Buey

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