Domingo, 23 Abril, 2017

Paternidad responsable

Paternidad responsable


Hoy a menudo vivimos en una mezcla de la utopía social y personal del tipo más lelo con la porquería de alta densidad, tanto en ficción como vitalmente.

Paternidad responsable




La ficción permite a veces reestablecer un orden o mostrar otro orden diferente, también enseñar el desorden de otra manera


La vida es desorden por definición. Y lo es por el pecado original y otros cuantos que le siguieron y le siguen y sus consecuencias.

MrBanksEs uno de los síntomas más evidentes de una deriva de incierto final sobre lo cual se ha escrito mucho y bueno. El oscurecimiento de la paternidad,  el poner casi de modo permanente a los hombres bajo sospecha –como padres y en su masculinidad-, forma parte ya de un discurso cultural que impregna gran parte de la ficción actual, muchas películas y series, aunque también haya otras visiones como la que vi el pasado viernes.

Mary Poppins fue uno de mis ídolos en la infancia. Recuerdo precisamente ver la película en las rodillas de mi padre, maravillada de la niñera aquella tan estupenda que hacía que los juguetes se ordenaran solos. Por eso, ver  “Al encuentro de Mr. Banks (originalmente “Saving Mr. Banks”, todo un acierto), que trata sobre la autora de los cuentos de Mary Poppins y de cómo se llevó a la pantalla por Walt Disney, me apetecía especialmente.

Tengo una relación ambivalente con algunas películas de Disney. Por un lado me gustan, pero, por otro, me parece que algunas de ellas han ayudado mucho a una visión en exceso edulcorada e ingenua de la vida que nos la han metido en vena. Y no sólo a los niños, sino a los adultos. No sé cómo explicar esto, pero creo que precisamente en los cuentos tradicionales se enseñaba el miedo, la crueldad, el peligro, el mundo como es, siniestro y bello, de una manera menos tramposa y, a la vez, adecuada a la mirada infantil, entendible para ellis,Pero en fin, éste sería otro tema. En general creo que la factoría Disney ha tenido y tiene muchos aciertos.

La película “Saving Mr. Banks” me encantó. Son dos historias paralelas las que cuenta. La de una niña que vive en Australia con un padre de esos maravillosos y a la vez muy desastre; y la de la autora de Mary Poppins que se traslada a los Angeles, dado el interés que Walt Disney tiene en llevar a la pantalla sus cuentos.

Como creo que todo buen lector sabe y todo escritor siente, la ficción permite a veces reestablecer un orden o mostrar otro orden diferente, también enseñar el desorden de otra manera. La vida es desorden por definición. Y lo es por el pecado original y otros cuantos que le siguieron y le siguen y sus consecuencias. Aprender a vivir en desorden cuesta. Y hay muchas tentaciones al respecto. Una es eliminar de un plumazo el desorden propio  y ajeno con utopías variadas sociales o personales. O sea: decir que el malo muere y el bueno se queda con la chica habitualmente. Y hay otras, al contrario, que derivan más hacia el regodearse en la miseria propia y ajena, cocerse en una sopa espesa de, con perdón, mierda. En fin, que hay muchas escuelas y hoy, a menudo, vivimos en una mezcla de la utopía social y personal del tipo más lelo con la porquería de alta densidad, tanto en ficción como vitalmente.

Por eso a mí me ha gustado mucho ver a esa Emma Thompson, que se merece un Óscar, interpretar a Pamela Travers con todo lo insoportable que puede ser una escritora que sabe lo que ha escrito y no ceder a poner azúcar para hacer pasar una píldora que quiere tomarse a palo seco. Como me ha parecido genial ver a Disney interpretado por Tom Hanks como ese americano ingenuo –pero no tanto- al que también entiendes: la vida ya es suficientemente dura como para no hacérsela un poco más suave a los más pequeños.

“La infancia es la única patria verdadera”. No sé quién lo dijo, pero estoy bastante de acuerdo. Siempre volvemos a ella porque queremos volver, escaparnos o ajustar cuentas de alguna forma. Por eso, la figura de un padre es insustituible, de un buen padre, se entiende. No sólo de una madre, insisto, de un padre que ejerza de tal, con sus defectos, que pueden ser muchos y serios, pero también con sus virtudes.

Lloré como una magdalena viendo “Saving Mr. Banks”. Ser padre es algo muy serio y no un accidente. Mary Poppins se va y deja a los niños con sus padres, con los dos, jugando con una cometa. Pues eso.

Aurora Pimentel

Comentarios

  1. Lo dijo Rilke

  2. Carlos Mainzer dice:

    Me encanta y no me canso de leer tus artículos. Otro 9,9 -el diez absoluto jamás lo entrego-.

  3. Carlos,muchas gracias porque te guste y porque lo comentes así tan efusivamente. Tú, andaluz no serás, ¿no?

  4. Santi Casanova dice:

    Aurora, yo no hablé con Carlos pero siento que debo expresarte lo mismo. Primero, mi gratitud. Alimentas mucho y bien. Un abrazo fraterno!

  5. Gracias, Santi, eres muy amable.

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