Domingo, 25 Junio, 2017

La otra cara del cine español


María Smith

María Smith

Tal vez se trate de un esfuerzo vengativo, con afán recaudatorio, de sacarle al cine todo lo que en algún otro momento el cine le ha sacado al Estado. Si no quiere pagar por ver la peli, es perfectamente respetable y lógico, pero entonces no la vea.

premios-goyaOtro año más, como siempre ocurre por estas fechas, mi Facebook se llena de críticas dirigidas a la fauna y la flora del cine español, dentro de las cuales me incluyo. Pasa cada año tras la gala de los Premios Goya, o cada vez que Pilar Bardem acude a una manifestación. Lo que más sorprende es la capacidad que tiene la gala de despertar la ira del español medio y alto que, ni en el más remoto de los casos, habrá visto la gala. No es recriminable, ya que se trata de una retransmisión soporífera, mal realizada y guionizada, que pone de manifiesto nuestra incapacidad para hacer buena televisión. Poco nos debe extrañar en un país donde la parrilla televisiva se compone de programas tipo “magazine” con personajes esperpénticos dando voces y copias visuales, y de formato, a concursos musicales extranjeros.

Nada más lejos de mi intención criticar o comentar poco más de los Goya, ya que como parte del sector cinematográfico español, me interesa más bien poco. Sí me gustaría comentar el discurso que dio el Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas que me pareció, aunque incompleto, acertado. Pretendo que este artículo sirva para arrojar un poco de luz, sobre un sector algo confuso.

González Macho

González Macho

González Macho habló de los problemas a los que se enfrenta la industria cinematográfica. No habló de derechas o de izquierdas, sino de la política que actualmente atañe al cine español. La subida del IVA y la piratería fueron los dos puntos en los que centró su discurso. Por supuesto, en la mente de todos los presentes, se encontraba el Ministro de Cultura, Educación y Deporte, Wert. Probablemente esa noche le ardieron los oídos y ahora mismo se encuentre convaleciente y con quemaduras de primer y segundo grado. No era el lugar, ni fueron los modos. Que la subida del IVA ha sido un mazazo a nuestro sector es un hecho innegable. Si el precio de una entrada era ya elevado, cuánto más si se pasa del 8% al 21 %. Una locura a la que yo todavía no soy capaz de encontrarle una explicación. Tal vez se trate de un esfuerzo vengativo, con afán recaudatorio, de sacar al cine todo lo que en algún otro momento el cine le ha sacado al Estado. Con esto me refiero a las famosas subvenciones que están en boca de todos, pero que pocos conocen o entienden. Quienes sí las entendemos y conocemos, sabemos desde hace ya tiempo -¡años!- que es un sistema insostenible e injusto –para la industria y para el ciudadano- y que, en opinión de muchos, ha hecho flacos favores al desarrollo del sector. Un sistema del que muchos han sacado provecho injustamente,  taquillas hinchadas para llegar al número mínimo de espectadores, películas que se estrenan en salas – cuando la calidad no da para ello- simplemente por recuperar una inversión o gastos de producción sospechosos. Todo el mundo conoce la trampa. Hasta aquí, a nosotros nos toca entonar el mea culpa, aunque esto de buscar la trampa es muy español. Somos el pueblo de la picaresca, irresponsablemente consciente del “pero si lo hace todo el mundo…

Ministro Wert

Ministro Wert

También es cierto que se han intentado buscar soluciones, se han propuesto leyes, se habla de la necesidad de una Ley del Mecenazgo seria, de un sistema de financiación responsable y exigente… Dicen que llegará, y como bien afirma González Macho, aquí no llega nada. La realidad es que bajo el Ministerio de Wert, se ha hecho más bien poco por la industria. Nótese que digo industria, porque esto es lo que es. Hacemos pelis como forma de ganarnos la vida. Una película es, antes de nada, un producto destinado a ser consumido, previo pago de su importe y mediante el cual se espera obtener beneficios.

Es común que me encuentre en la desagradable situación de tener que justificar mi trabajo frente a quienes defienden la piratería, o la toleran. ¿Se imaginan tener que estar constantemente defendiendo por qué no le parece bien que usen o se beneficien de su trabajo? Imaginen que contratan a un fontanero, y una vez ha hecho el trabajo le dicen que no le van a pagar. Lo mismo.

Filas-cineEs que el cine es muy caro”, “tendrían que bajar los precios e iría más gente”. El cine es caro, aunque dentro del sector de ocio es lo más barato.  Permítanme que les resuma los costes de llevar una película a las salas, trabajo que realizan los distribuidores, no las productoras.

La adquisición de los derechos de una película: Si se trata de una película independiente, sin ningún nombre de prestigio asociado a la cinta, ya sea dentro del equipo de dirección de actores, como mínimo costará unos 50.000 euros. Hay que sumarle el doblaje, unos 8000 (el barato, barato, sin voces conocidas, no pasa nada, porque a los actores no les conoce nadie). Producción física de copias, si es DCP será algo mucho más barato que si es en 35mm. El primer DCP unos 1000 euros, cada DCP más unos 150, comparado con los 1000 que puede llegar a costar cada copia en 35mm, parece un chollo. Tiene truco. Normalmente el DCP conlleva un “Virtual Print Fee”, una especie de tasa que tienen que pagar los distribuidores a los cines por usar este formato. Los cines a su vez usan ese dinero para pagar los créditos que han recibido para poder hacer la reconversión digital. Este fee puede llegar a 600 euros por copia. Para que una película se vea, es necesaria una inversión en publicidad, ya que el público objetivo tiene que haber oído hablar de ella, hay que generar interés. Además las salas de cine  programarán en función del interés y posibles beneficios que pueda dar la película. El coste de la publicidad es astronómico: una campaña media en Youtube puede llegar a rondar los 40000 euros, el circuito de marquesinas Madrid- Barcelona 300.000 euros según la época del año, trailers en TV  de 100.000 euros en adelante. Efectivamente el cine es y sale caro.

emtmarquedsinaCuando González Macho decía que muchos productores usaban sus casas como avales para poder producir, se olvidaba decir que los distribuidores tienen que vender sus órganos, porque con las casas no llega. Del dinero de una entrada, una distribuidora independiente y pequeña, tal vez pueda llegar a llevarse un 42% del dinero recaudado (otras mayors fijan un precio estable por cada espectador) la primera semana, el porcentaje irá bajando según vayan aumentando el número de semanas que esté la película en taquilla. Pueden imaginarse que hoy en día recuperar la inversión es casi imposible.  Actualmente la solución más sana es no estrenar, y muchas películas se quedan más allá de nuestras fronteras. Porque lo que nuestro presidente se olvidó comentar es que el sector español no engloba sólo a las productoras españolas que hacen cine “de aquí”. También están todas esas distribuidoras que se dedican a importar producciones extranjeras. De los exhibidores no se olvidó, ya que él, más que nadie, es consciente de la cantidad de pequeñas salas que se ven obligadas a cerrar día a día. Adiós a los cines de barrio.

Una película es el resultado del trabajo de mucha gente. Se trata de un trabajo como otro cualquiera, ni más ni menos. Detrás de cada director hay un microfonista, un departamento de eléctricos, un equipo de cámara, un maquillador, un conductor de camiones, un operador de grúa… Javier Bardem no aparece en una película si no es por un equipo de más de 100 personas cuyo trabajo permite que “se le vea”. Si no quiere pagar por ver la peli, es  perfectamente respetable y lógico, pero entonces no la vea.

Otras personas alegan que el cine es arte, y que como arte tiene que ser más accesible. En cualquier caso todo depende de cómo se use la palabra arte. Hay algo de “arte” entendido como técnica en toda película, pero si se habla de Arte en mayúsculas, ese que es tan difícil de definir, entonces se puede discrepar. No todo cine es arte, ni hay arte en todo cine. A veces una película se hace por el mero hecho de entretener, de divertir, de crear “espectáculo”, porque en el cine también hay sitio para eso y es parte de la magia. Mucha gente se mete en una sala para “dejar de pensar” y dedicarse a disfrutar durante dos horas. Este tipo de cine es, además,  el que más taquilla genera. No son las mejores historias, ni las más profundas, pero gustan y divierten. Sin embargo, ese otro cine, el más artístico, el que nace con la necesidad de llegar del universo particular de su creador a lo universal de todo ser humano, ese que conocemos como “cine de autor”, queda relegado a las salas pequeñas, recaudando –en la mayoría de los casos- cifras marginales. Es muy difícil entender al público.

studying¿Es hora de  afrontar la dura realidad y la posibilidad de que tal vez cada público tenga el cine que se merece? No lo sé. ¿Qué se puede esperar de un país donde uno de los libros más vendidos lo firma Belén Esteban? ¿Dónde el sistema educativo empieza a carecer de contenido? Muchas veces me ponen el cine inglés como ejemplo. Yo también sueño con el cine inglés. Pero esto no es Inglaterra, aquí nadie lee a Shakespeare en el colegio y de “El Quijote” solo entran unos capítulos. Asignaturas como música, literatura, filosofía, o en general las Humanidades, carecen de seriedad o directamente no existen. Sí, yo también sueño con un cine como el inglés, con un instituto cinematográfico donde se premie el talento, la diversidad y se exija calidad. Donde exista un sistema de financiación serio, honrado y por tanto respetable. Donde el concepto de “mecenas” retoma un sentido casi renacentista, con actores serios y realmente preparados, con sueldos realistas y con una ley antipiratería que de hecho se aplique. Pero también sueño con un público como el inglés, el que está acostumbrado a leer los periódicos en formato sábana y sin grapas, que sabe quién es Shakespeare y sobre todo entiende y aprecia por qué uno no puede vivir sin haber leído al menos una de sus obras.

El cine español tiene un problema fundamental: a España no le gusta su cine. No gusta nuestro cine porque siempre ha estado cargado de política en fondo y forma. Películas de la Guerra Civil que malforman la conciencia popular y que manipulan la historia, o películas con gran crítica social en las que rara vez cabe la esperanza. La sociedad se ha cansando de las miserias y no podemos negar que las heridas políticas existen, no se han cerrado y padecen un contagio generacional. Por otro lado, no gusta la gente del sector, y es cierto que nuestros personajes más cinematográficos rara vez ayudan, en tanto y cuánto pocas veces logran saber discernir sobre cuándo uno tiene que hablar de cine y cuándo no. En cualquier caso se trata de un sector que hace mucho ruido, pero no caigamos en el error de cambiar la parte por el todo.

El-abueloCuando piensen en “cine español” no piensen en el Fernándo Fernán-Gómez que manda a la mierda a un periodista, recuerden al genio detrás de “Las bicicletas son para el verano”, su interpretación en “El Abuelo” o esos últimos planos de “La Lengua de las mariposas”. No se acuerden del Berlanga de “París Tombuctú”, acuérdense de “Bienvenido Mr. Marshall” o la grandeza de “El Verdugo”, no piensen en lo grotesco de “Lucía y el Sexo” y escuchen sólo la banda sonora. Si no pueden hacer el esfuerzo, entonces recurran a “Marcelino, Pan y Vino”. Si buscan algo más “internacional” siéntense a ver “La Vida Secreta de las Palabras” o “Lo imposible”, incluso si quieren ver a Bardem, si sus estómagos se lo permiten, entonces vean “Mar Adentro”, “Antes de que anochezca” o incluso “To The Wonder”, y comprobarán que a pesar de los pesares, es un genio en lo suyo. Incluso cuando piensen en Los Goya, quédense únicamente con un momento y un año: Santiago Segura en la gala de 2012 (no dejen de escuchar ese monólogo). Pero también acuérdense, de todas esas distribuidoras y esas salas que apuestan por un cine “más pequeño”, las que nos traen películas como “Intocable”, “The Artist”, “Waiting for Sugar Man”, “Happythankyoumoreplease” o “Las Flores de La Guerra”.

Hay mucho que mejorar, y mucha reputación contra la que luchar. Pero es que el cine es ante todo una relación, entre la pantalla y el espectador, y se necesita predisposición positiva, responsabilidad, exigencia y compenetración por parte de ambos.

María Smith

Comentarios

  1. Muy buen artículo, demostrando que se pueden explicar las cosas y defender vuestro trabajo con criterio, argumentos y lo más importante, respeto.Gente como tú nos reconcilia a muchos con el cine español. Lástima que seáis los menos o mejor dicho los que menos ruido hacéis. ¡Cuánto daño han hecho y siguen haciendo a vuestro sector ciertos personajes que muy poco les importa el cine patrio cuando sólo lo usan para sus reivindicaciones demagógicas!

  2. ¡Muchas gracias María! La verdad es que es una pena, hoy me llegaban noticias de más salas que cierran. Una carta de un gerente, que lleva toda su vida en la sala… También de esas salas del norte, que tenían pensado digitalizarse (una inversión de más de 60.000 eur) y que no podrán debido a los daños causados por el temporal y las consecuentes derramas (En Fuenterrabía se les ha caído literalmente el monte encima). Todo muy cinematográfico eso si…

Deja un comentario