Jueves, 17 Agosto, 2017

Galletas saladas


Galletas-saladas-2Cuando Orwell imaginó 1984 seguro que nunca pensó que aquel mundo distópico, en el que el Estado imponía hasta la felicidad, estaba tan cerca de convertirse en una realidad. Ese Gran Hermano que todo lo ve, lo tenemos hoy en cada esquina. Las cámaras controlan nuestros pasos por la ciudad, las tarjetas de crédito toman nota de todo lo que compramos, y según Snowden, hasta nuestros correos electrónicos, sms o wasaps son leídos, clasificados y almacenados. Y todo ello con la impunidad que da la máscara del buenismo con la que se disfrazan los que juegan a ser Dios.

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Son miles de millones de ataques preventivos que se producen a diario para protegernos de un “mal supremo que nos acecha”. Pero el colmo se ha producido hace unos días, cuando un chaval inglés, de apenas seis años, ha sido expulsado de su colegio (público) por desafiar al sistema comiendo galletas de queso. Riley Pearson tuvo la osadía de abrir su bolsita de snacks a la hora del almuerzo. Las normas sobre la comida sana de su escuela (pública) son claras en ese sentido, nada de galletitas de queso. Cuatro días a su casa y la seria advertencia de expulsión definitiva si se sigue empujando las letales galletitas. Así, como suena.

El afán de las “Autoridades” por velar hasta del más mínimo aspecto de nuestra vida nos ha llevado al ridículo más kafkiano. Que comer sano es bueno, nadie lo puede poner en duda. Que educar en ese sentido es beneficioso para la salud, es obvio. Que expulsar a un niño de la escuela (pública) por comer unas galletitas de queso es, sencillamente, intolerable.

Galletas-saladas-3La obsesión por mantener conductas saludables no justifica llegar al extremo del control absoluto de lo que comemos. Mini Chedars es un aperitivo que se viene comercializando en el Reino Unido desde la década de los setenta. Imagino que en estos años habrá superado todos los controles de Calidad, Sanidad, Consumo e Industria correspondientes. Hasta donde sabemos, nadie se ha ido al otro barrio por apretarse unos Mini Chedars. En sus bolsas no se leen mensajes como “Come Mini Chedars con moderación. Es tu responsabilidad” o “Las Autoridades sanitarias advierten: Comer Mini Chedars perjudica a los que te rodean”. Entonces… ¿Por qué?

Galletas-saladas-4Desde que el Monstruo de las galletas se transformó en el Monstruo de las frutas, el mundo ya no es lo que fue. A este paso, los que se coman un Big Mac tendrán que hacerlo en callejones oscuros. Los que se beban una Coca-Cola lo harán camuflando la bebida en botellas de zumo de ciruela. Los que desayunen chocolate con churros deberán abstenerse de conducir. Y los que verdaderamente tengan un espíritu rebelde llevaran siempre consigo unos ositos HARIBO en el bolsillo de su vaquero.

Popeye siempre está comiendo las saludables espinacas que le proporcionan la fuerza necesaria para repartir a diestro y siniestro. Bugs Bunny se pasa el día con su energética zanahoria a modo de puro, pero está como las maracas de Machín. Tampoco es que la comida sana sea un ejemplo siempre, digo yo.

Galletas-saladas-5En una sociedad en la que consentimos que las niñas de dieciséis años tengan autorización legal para abortar sin comunicárselo a los padres, en un mundo en el toleramos que los niños africanos se jueguen el tipo entrando a las minas de coltán, en un tiempo en el hacemos la vista gorda ante cientos de abusos contra la infancia, humillar a un niño de seis años expulsándolo de su colegio (público) por comer galletitas saladas debería hacernos reflexionar acerca de lo absurdo del futuro que estamos construyendo.

Yo, por mi parte, la próxima vez que vaya a Londres me comeré una bolsita de Mini Chedars delante de un bobby. Lo mismo me atiza un porrazo… por mi bien, claro.

José Cabanach

 

 

 

Comentarios

  1. En México prohíben los saleros, por salud estoy de acuerdo, comida chatarra en escuelas y sigue, este gobierno ha autorizado en toda la capital puestos con fritangas. Por otro lado han autorizado el aborto y van por la marihuana? Incoherencias…a

  2. Santi Casanova dice:

    Completamente de acuerdo José. La obsesión por controlar, en pos de la salud, la seguridad y no sé qué más… empieza a rozar lo enfermizo. Un abrazo

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