martes, 21 noviembre, 2017

Francisco “Las palabras también pueden matar”


«Las palabras también pueden matar», advirtió el Papa. Por ello «no hay que atentar contra la vida del prójimo, pero tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia». El Pontífice recomendó a los fieles durante el Ángelus que no tengan «lengua de serpiente», que no hablen mal de los demás, pues los chismes «pueden matar la fama de las personas y envenenarnos incluso a nosotros». Y añadió: «les digo esta verdad, estoy convencido de que si seguimos el proyecto de evitar los chismes, nos volvemos santos».

Francisco1El Papa dialogó ayer con los fieles presentes en la Plaza San Pedro y les pidió que no vivieran «rodeados de chismes». «¿Lo creen o no? ¿Están de acuerdo?, entonces decidamos llevar a cabo este propósito de evitar los chismes». De hecho, recordó, «ama al prójimo como a ti mismo. Jesús apuesta por el corazón del hombre».

Una verdadera advertencia en contra de la hipocresía y de la falsa fe. Palabras que no dejan sitio a la interpretación y que forman parte de su predicación anti-formalista. «Cristo no da importancia simplemente a la «observancia disciplinar y a la conducta externa. Él va a la raíz de la Ley, centrándose especialmente en la intención y por tanto en el corazón humano, donde se originan nuestras acciones buenas o malas. Para obtener un comportamiento bueno y honesto no son suficientes las normas jurídicas, sino que son necesarias motivaciones profundas, expresión de una sabiduría oculta, la Sabiduría de Dios, que se pueden recibir gracias al Espíritu Santo». Y nosotros, añadió el Papa, «a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu, que nos permite vivir el amor divino».

Explicó Francisco, «¡Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar! Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia».

«Jesús propone a los que siguen la perfección del amor: un amor cuya única medida es no tener medida, ir más allá de todo cálculo. El amor al prójimo es una actitud tan fundamental que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si no queremos hacer la paz con el prójimo: “Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, y ve antes a reconciliarte con tu hermano”. (vv. 23-24). Por esto –concluyó el Papa– estamos llamados a reconciliarnos con nuestros hermanos antes de mostrar nuestra devoción al Señor en la oración».

 Giacomo Galeazzi

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