Lunes, 26 Junio, 2017

DIY


cupcakeA la vuelta de la esquina había un pequeño local que ha sido, en los últimos años de crisis, prácticamente de todo. Supongo que el precio andaba por los suelos después de tanto tiempo cerrado. Ajustada la oferta y la demanda, lo ha alquilado una chica que había quedado sin empleo y cuya gran pasión es tan americana como ‘must it’: los cupcakes. Ahora se ha vuelto la reina de la magdalena decorada y vende a muy buenos precios tartas a medida, galletas con cualquier motivo que se nos ocurra y unas delicias que entran por los ojos. 

En una tienda de ropa infantil que frecuento tienen unas coletas y unas diademas ideales. En tejidos estampados, incluyen un muñequito de felpa que hace las delicias de las niñas. Me dicen que las hace una chica que se ha montado su pequeño negocio. Es enfermera pero como no sale nada de lo suyo, está metida a esto del corte y la confección y va haciendo sus pinitos.

Y aquella vecina que guisaba tan bien y se había hecho todos los cursos de cocina habidos y por haber en los años de bonanza, ahora que su marido está en paro se ha liado la manta a la cabeza y ha montado un catering porque aún queda quien se lo puede permitir. Y ahí anda ella, sacando a la familia adelante de cóctel en cóctel.

lazosDe la noche a la mañana, tres ejemplos de empresarias que nunca soñaron con serlo y ahora ganan algo de dinero –no les engaño, ninguna es rica- con lo mejor que podían ofrecer: su trabajo. Ahora se estilan mucho esas siglas que les pongo en el título y que aún no les he desvelado: Do It Yourself (Hágalo usted mismo).

La crisis ha despertado y muchas personas han descubriendo que “con estas manitas y la Tricotosa” –como rezaba el antiguo anuncio- se pueden hacer muchas cosas y hasta se pueden vender. Lo bonito de estas iniciativas no es solo que permiten encontrar una ayuda económica en las casas desvencijadas por la crisis. Lo más importante es que recuperan el valor del trabajo.

Cada vez son más las personas que, ante la lamentable situación laboral, se deciden a montar algo por su cuenta. Muchas, muchísimas, posiblemente la mayoría, fracasan. Pero después se levantan y dan una vuelta de tuerca a su idea hasta que consiguen su objetivo. Entonces, saben que ese DIY se convirtió en un oficio y ese oficio representa el valor del trabajo bien hecho.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

 

Comentarios

  1. Ana Maria Soto Sanroman dice:

    Me parecen unas valientes, yo hoy -de momento -tengo trabajo, pero no tendría reparos en intentar una ‘aventura ‘de éste tipo en cuanto fuera necesario. Bravo por ellas

  2. Todo mi apoyo al DIY, lo vivo de primera mano pero no por necesidad, es más bien un hobby. Aunque nunca se sabe…

  3. Antohinoa @ gemail.com dice:

    Que bueno sus escritos, directos al Corazon, desde donde se puede ver de otra forma todos los problemas que nos acontecen, muchas gracias.Antoñita.

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