sábado, 16 diciembre, 2017

El gesto puro del crecimiento


Natalia_Tsvietáieva

por Natalia Tsvietáieva

¿Condiciones favorables? No las hay para el artista. La vida misma es una condición desfavorable. Toda creación es superación, vencimiento, dominación de la vida. La vida –como materia prima- no responde a las exigencias de la creación. Así la plegaria de un navegante: “¡Envíame, Señor una orilla para hacerme a la mar, un banco de arena para desencallar y una ráfaga para resistir”. El no-artista vive inmerso en la vida, apuesta a la vida, a la vida tal y como es.

goncharova_rime_thumb_large_horizontalLa obra de Natalia Goncharova es pura alegría, gloria en  el sentido más puro de la palabra, como el sol es gloria. Lariónov fue el primero que le dijo a Goncharova que ella era pintora, el primero que le abrió los ojos. “Usted tiene ojos para el color y está ocupándose de la forma. ¡Abra los ojos a sus propios ojos!”. “No, no hay nada que corregir, no se trata de ceñir, sino precisamente de reñir, de librar un combate”- A la amistad le debe el haber tomado conciencia de sí misma como pintora, a la disputa como su primer acto de pintura.

nativityLa vida exterior de Goncharova es pobre en acontecimientos.. ¿Qué es un acontecimiento exterior? O llega hasta a mí, y entonces es interior. O no llega hasta mi (como un ruido que yo no oigo), y entonces simplemente no existe, o más bien, yo no existo en él; así como yo estoy fuera de él, él está fuera de mí. Un acontecimiento permanentemente exterior es mi ausencia. Y la vida de Goncharova fue sorprendentemente pobre en ausencias. La que es pobre es la vida exterior, sin Goncharova, sin su alma, su inteligencia, su mirada. La presencia de Goncharova en la vida exterior y en la frase es la garantía de la riqueza de la vida. La vida exterior existe para todos los disolutos, los devoradores, arrasadores, abrasadores, aguardadores, ¿de qué? Pues de que se llene su propio pozo sin fondo, de esos mismos acontecimientos exteriores.

goncharova_naturmortLa unidad del trabajo no es el día ni la hora, es el instante. Igual que la unidad de pintura no es la capa, sino la pincelada. La impulsión de una pincelada dada. El instante de dicha impulsión. La responsabilidad, esa es la pobreza de la vida exterior de Goncharova. Todo lo exterior hacía crecer a Goncharova.

Para Goncharova un sombrero o una escoba no son una naturaleza muerta, sino algo vivo, y sólo por eso pudo pintarlos. Para la Goncharova que pinta no hay naturalezas muertas. En cuanto ella percibía alguna cosa como naturaleza muerta, dejaba de pintar. La muerte, el cadáver, no es su tema. Su tema siempre y en todo es la resurrección, la vida. Y no algún día, sino ahora, en este momento, ya, de eso hablan todos sus brotes verdes, sus hojitas, sus pinceladas: el florecimiento, el entrelazamiento, el crecimiento mismo. Un sustantivo verbal convertido en sustantivo independiente, que encarna un verbo,. Un verbo vivo. Se me figura que Goncharova quiere más el retoño que la flor, el tallo que la flor, la vid que la uva. Es el gesto puro del crecimiento.

Natalia Tsvietáieva

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