lunes, 11 diciembre, 2017

Davos y la creatividad para resolver la pobreza


cityA una mente creativa se le ocurrió echar un poco de nata en el café, decorarlo con un poco de caramelo o de chocolate,ponerlo en un vaso de papel reforzado y venderlo en puntos estratégicos de las grandes ciudades. Y nació Starbucks.

A otra mente creativa, nacida de una sencilla fábrica de batas, se le ocurrió revolucionar el mundo de la moda con diseños económicos que llegasen con rapidez al punto de venta en función del éxito en tienda. Y nació Zara.

Los ejemplos se suceden a millones. Aun en medio de la crisis económica, surgen ideas creativas que fomentan el desarrollo económico y, suponen, por tanto, beneficio para muchos o, al menos, para algunos.

Los representantes de ese capitalismo que ha traído desgracias pero también oportunidades, se han reunido en esa elitista cita de Davos. Pero en la recepción les esperaba una carta del Papa Francisco que, con su habitual tono audaz les lanzaba el guante para que se hiciesen cargo de su parte en la nefasta distribución de la riqueza y la pobreza en el mundo: “los que han demostrado la capacidad para innovar y mejorar la vida de muchas personas a través de su creatividad y experiencia profesional, pueden ofrecer una contribución adicional poniendo sus capacidades al servicio de los que aún viven en medio de una terrible pobreza”.

worldforumPero ha ido más allá porque ha señalado a políticos y economistas y les ha impuesto una obligación: “Tienen una responsabilidad precisa para con los demás, especialmente con los más frágiles, débiles y vulnerables. Es intolerable que todavía miles de personas mueran cada día de hambre, a pesar de las grandes cantidades de alimentos disponibles y, a menudo, simplemente desperdiciados”.

El Papa no se anda con rodeos y lo ha dicho con enorme elocuencia. Hace falta creatividad para salir, no de la crisis, que solo azota a unos pocos, sino de esa brecha que cada vez es más ancha y profunda, que separa a dos mundos incomunicados: el de los pobres y el de los ricos. Y para eso hace falta creatividad porque, hasta ahora, no hay receta infalible  para resolver este problema enconado. Así que pongamos a trabajar las mismas neuronas que trabajan a destajo cuando se trata de incrementar el beneficio propio.

Pero claro, el Papa sabe que la salida por un punto necesario: “una apertura tal a lo trascendente puede dar forma a una nueva mentalidad política y económica, capaz de reconducir toda la actividad económica y financiera dentro de un enfoque ético que sea verdaderamente humano”.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

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