Jueves, 24 Agosto, 2017

El camino del artista

El camino del artista



Julia Cameron desmonta esa visión de los artistas como abocados a la mala vida, al desastre financiero, a los excesos de cualquier tipo o a la soledad.

El camino del artista




“El camino del artista” es más que un conjunto de herramientas concretas o un programa de rehabilitación artística o de impulso en esta área.


Su libro es una apasionada mirada sobre los talentos, esos dones que a menudo ni se reconocen o se malgastan por miedo u otras circunstancias salvables.

Julia_Cameron

Julia Cameron

He vuelto a leer un libro que me recomendaron hace ya algunos años. En aquella época tuve que hacer fotocopias del ejemplar que tenía una amiga, pues no lo encontraba. Empecé a leerlo y lo dejé rápido. No recuerdo bien qué pasó. Ahora, por diversas circunstancias, he vuelto a él, esta vez en formato de libro electrónico y lo he devorado de cabo a rabo.

“El camino del artista” de Julia Cameron es un texto ya tradicional de acompañamiento y guía a escritores, pintores, actores, cineastas y un largo etcétera, incluyendo a todos aquellos que quieren, simplemente, llevar una vida más creativa. Es un libro positivo, que anima mucho y muy recomendable para un amplio público, porque todo ser humano tiene dotes y talentos muy variados y la creatividad, como la autora señala, no se le niega a nadie.

La autora, ella misma escritora, guionista y directora cinematográfica, pasó como muchos artistas pasan por épocas complicadas y esta obra, que hoy es todo un clásico, es producto de lo que informalmente empezó a redactar, fruto a su vez de la experiencia primero propia y luego enseñando a otros a superar bloqueos, miedos, vergüenza, la mal denominada pereza –otra forma de bloqueo-, censores internos y externos, críticos que no ayudan nada y un largo etcétera de dificultades como la falta de tiempo o el no saber encontrarlo.

El libro de Julia Cameron está escrito con mucho corazón y con mucha gracia entendida ésta última como carisma o encanto. Como ocurre con los programas de rehabilitación de Alcohólicos Anónimos, la autora plantea un programa en 12 semanas. Dios, el gran Creador, planea desde el inicio de las primeras páginas y aunque es posible que a algunos lectores les pueda parecer raro, new age o incluso algo ingenuo, la lectura de “El camino del artista” ayuda mucho a ver la creatividad desmitificada del discurso habitual dominante, no como algo residual que si tienes tiempo puedes dedicarte como hobby ni tampoco como algo excepcional, de personas singulares o raras. De igual modo, Julia Cameron desmonta esa visión de los artistas como abocados a la mala vida, al desastre financiero, a los excesos de cualquier tipo o a la soledad,  tópicos que cuesta mucho quitarse de encima.

Julia Cameron tiene hallazgos impresionantes, tanto de simple sentido común como otros que resuenan especialmente entre en aquellos que piensen que esto no se acaba aquí, que hay un Dios que es, siempre y en todo caso, el principio y fin de todo y Él mismo el gran Artista y el Creador por antonomasia. Con citas de diversos autores la lectura se hace siempre animante, sugerente, optimista y, a la vez, práctica. Ver a cada persona como un niño y un artista al que hay que cuidar y alimentar sin dejarle que sea un déspota a mí me ha parecido no sólo útil sino muy acertado.

La autora propone la escritura de flujo de conciencia como herramienta básica, 3 páginas cada mañana. Estas páginas matutinas no deben enseñarse a nadie, ni leerlas una tampoco, son un simple desaguadero que parece funcionar, no tienen que tener pretensiones de literatura ni de nada. Junto a eso la creatividad debe alimentarse de lo que llama “citas del artista”, 1 o 2 horas semanales de dedicación a llenarse por dentro de aquello que nutra cada uno en el plano artístico y de creación, desde un paseo por el campo hasta una visita a un museo, una película, pero en soledad, sin acompañamiento de nadie.

Pero “El camino del artista” es más que un conjunto de herramientas concretas o un programa de rehabilitación artística o de impulso en esta área. Es, sobre todo, cambiar de foco, salir del pozo de la envidia –dedica páginas memorables a esto y da plenamente en diana-, incluso del enfado que a veces no identificamos como lo que es –una flecha que apunta a que algo nos falta-, de las disculpas que nos damos, de la idea de que hace falta tener mucho tiempo o dinero para poder escribir o pinta. Ese explicación interna que tantas veces nos damos sobre lo que haríamos si estuviésemos soltero o quizás casados, si fuéramos todavía jóvenes o, al revés, si tuviésemos unos pocos más de años, cuando tuviésemos el trabajo ideal o la pareja adecuada.

Julia es implacable con las coartadas y conoce bien el corazón humano. Por eso, más allá de las técnicas que propone, su libro es una apasionada mirada sobre los talentos, esos dones que a menudo ni se reconocen o se malgastan por miedo y, sobre todo, porque a menudo ni la educación ni el entorno fomentan la valentía ni la creatividad, se prefiere lo romo. Empezar a hacer sin darse ni dar muchas explicaciones es la clave, por el placer de hacerlo, siempre centrándose en el proceso y sabiendo que todo es continuo aprendizaje.

De lo mejor que tiene el libro es la compasión que debe mostrarse siempre con uno mismo y con los demás. Tras leer el libro de Julia no se vuelve a escribir igual ni tampoco a hacer crítica literaria o teatral sin pensárselo dos veces. Tampoco se vuelve a enseñar de la misma forma si eres profesor porque vuelves a ser consciente de lo fácil que es machacar una semilla sin darse uno cuenta.

La lectura de “El camino del artista” sirve para vivir con más libertad, más ligereza y, a la vez, con una determinación nueva para hacer aquello que nos hace felices perdiendo miedo al que dirán y sanando en su caso antiguas cicatrices.

Aurora Pimentel

Deja un comentario