viernes, 20 octubre, 2017

C. S. Lewis y el arte malo


En literatura resulta muy difícil definir las características del “consumidor” de arte malo. Es posible que ese consumidor ( o consumidora) desee con todas sus fuerzas su ración diaria de ficción y lo pase realmente mal si se le niega. Pero nunca relee. No hay distinción más clara entre quien ama la literatura y quien no. Es infalible. Quienes aman la literatura releen, los demás se limitan a leer. Una vez leía, una novela es para ellos como el periódico de ayer.

lectura-8uyu-emile-friant-1885Podemos depositar alguna esperanza en alguien que no ha leído la “Odisea”, o a Malory, o a Boswell, o “Pickwick”, pero ninguna (en lo que respecta a la literatura) en el hombre que afirma que los ha leído y cree que con eso zanja la cuestión. Igual podría decir que se ha lavado una vez, o ha dormido una vez, o ha besado una vez a su esposa, o ha salido una vez a dar un paseo.

Si la mala poesía se relee o no, no lo sé. Pero el hecho de no saberlo es ya significativo. Y es que quienes compran mala poesía no la mencionan en sus conversaciones. Y lo mismo sucede con un mal cuadro. El comprador dice, sin duda sinceramente, que le parece precioso, tierno, hermoso, delicioso o (más probablemente) “bonito”. Pero lo cuelga donde no se puede ver y no vuelve a mirarlo. Lo que los aficionados al arte malo desean – y obtienen- es algo que sirva de acompañamiento a su vida, algo que llene sus momentos extraños, un equipaje para el maletero de la mente, o un poco de fibra para su estómago.

El arte malo nunca se disfruta como el arte de calidad. El arte malo nos “gusta”, pero nunca nos asombra, cautiva o abate. Los aficionados a la poesía sentimental, a las malas novelas, a la mala pintura y a las melodías sin más valor que el de ser pegadizas suelen disfrutar precisamente de lo que sí está. Y su disfrute no es en modo alguno comparable al que otras personas obtienen del arte de calidad.

C.S. Lewis

Comentarios

  1. Clotilde Ventoso Vargas dice:

    Me ha encantado el artículo; ya lo tengo guardado en mi libreta de notas del iPad .
    Yo lo siento así, de hecho hay veces que casi me enfado conmigo por necesitar tanto releer las mismas obras , teniendo ” cola ” de libros esperando a que los descubra .
    Abrazos.
    Clotilde.

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