Miércoles, 23 Agosto, 2017

Agua viva, vista desde dentro 


por Martín Montes Guirao

por Martín Montes Guirao

No es posible venerar a un autor de culto antes de leer sus libros, que hay mucha literatura de altar, pero muy poco o en absoluto trabajada. Eso haremos con Agua Viva, de Clarice Lispector, un hermosísimo, pero extraño relato, sobre el misterio de la vida. Una reflexión sobre eso tan sobrecogedoramente inaprensible como el fluir del tiempo. Por eso, la autora escoge una perspectiva infrecuente, digamos, apenas posible: la vida misma escribe como sujeto consciente, “quiero el profundo desorden orgánico, que sin embargo deja presentir un orden subyacente”. La realidad impersonal la denomina it o el it vivolo que existe. La escritora se diluye en esa impersonalidad. Todo un reto.

claricePero, para entendernos, jamás abandonará la “tonalidad”, para no hacerse del todo ilegible. “De vez en cuando –dice- te daré una leve historia, una aria melódica para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia”. Por eso Lispector va poniendo nombres a las plantas: la rosa, el clavel, el jazmín, la orquídea, como si fuera a ratos un sujeto exterior al devenir de lo que existe.

¿Cómo explica ella su posición desde dentro de la realidad?, “estoy sintiendo una realidad vista a través de un corte oblicuo. Sólo ahora he incluido lo oblicuo de la vida. Antes sólo veía a través de cortes rectos y paralelos

Análisis del instante

Primero, dice, tiene que haber una mirada amorosa, “sólo un acto de amor capta la incógnita del instante“. Lispector no entiende el instante como una pieza fuera de contexto que se analiza científicamente, como una fotografía. Usa términos que remiten a una entidad perdurable. Para Lispector cada instante es incontable. La alegría es la materia del tiempo. El instante es semilla viva. Fijo los instantes de metamorfosis y su secuencia. Más que un instante quiero su fluencia. Es decir, el instante no es una aparición placentera o caprichosa que viene y se va, sino una semilla viva.

Es muy interesante el uso de la palabra, que remite al misterio de cuanto ve. Por eso la usa como cebo, “esa palabra que pesca lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra muerde el cebo, algo se ha escrito“. Habla de pescar una entrelínea y quitarse de en medio la palabra.

Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Me faltan las palabras, pero me niego a inventar otras nuevas. Las que ya existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido“.

agua-vivaLa narradora de lo que fluye, aplica una mirada permanentemente asombrada por el misterio de la vida. “He nacido, maravilloso escándalo: nazco”

La creación se me escapa y no quiero saber tanto. Me basta con que el corazón me lata en el pecho“.

Qué fiebre, no consigo parar de vivir

La realidad no tiene sinónimos

Nadie me ha enseñado a querer, pero yo ya quiero

Veo las flores en el jarrón. Son flores silvestres y que han nacido sin ser plantadas. Sin amarillas. Pero mi cocinera ha dicho: qué flores más feas. Sólo porque es difícil amar lo que es franciscano“.

Soy una persona extremadamente ocupada, me ocupo del mundo. Todos los días observo desde la terraza el trozo de playa con mar. Observo los almendros de la calle donde vivo. Ates de dormir observo si el cielo de la noche está estrellado y azul marino

Si espero a comprender para aceptar las cosas nunca se producirá el acto de entrega. Tengo que dar el salto de una sola vez, un salto que abarca la comprensión y sobre todo la incomprensión

Sé bien que hay un desencuentro entre las cosas, casi chocan, hay un desencuentro entre los seres que se pierden unos a otros entre palabras. Pero “casi” nos entendemos en ese leve desencuentro, en ese ‘casi’ que es la única forma de soportar la vida plena, porque un encuentro brusco, cara a cara con ella, nos asustaría, ahuyentaría sus delicados hilos de tela de araña

Umbral del misterio

La vida es una hermosa incógnita. Lispector habla de que en la vida existe una especie de “estado de gracia” natural, de “tranquila felicidad” que irradian las personas y las cosas. “Hay una lucidez que llamo leve, sólo porque en la gracia todo es leve“. Es algo previo al acontecimiento sobrenatural. “No es ni de lejos lo que a duras penas imagino que debe de ser el estado de los santos. Este estado no lo he conocido nunca, ni siquiera puedo imaginarlo. Es sólo la gracia de una persona normal que la hace de repente real porque es normal y humana y reconocible“.

claricelispector2Sin embargo, no puede evitar usar términos religiosos, porque es consciente del asombro que produce la realidad bajo esa luz natural de quietud. “Es como una anunciación. Que no está sin embargo precedida por ángeles. Pero es como si el ángel de la vida viniese a anunciarme el mundo“.

No encuentra satisfacción en los sinónimos de “gracia” o “tranquila felicidad“. “Inmediatamente fui a buscar en el diccionario la palabra beatitud, que detesto y vi que quiere decir gozo del alma. Tampoco me gusta lo que sigue en el diccionario, que dice “de quien se abstrae en contemplación mística“. “No es cierto, yo no estaba de ningún modo en meditación, no hubo en mí ninguna religiosidad. Había acabado de tomar café y estaba simplemente viviendo allí sentada, en un cigarrillo quemándose en el cenicero“.

Me gusta su estado natural a punto de cruzar lo sobrenatural , como una vida en perpetua frontera

Martín Montes Guirao

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