lunes, 11 diciembre, 2017

El encuentro del año, Obama-Francisco


La diplomacia está trabajando para que se haga realidad un encuentro entre Papa Francisco y el presidente estadounidense Obama, que podría darse en marzo, primer aniversario de la elección de Bergoglio. El objetivo es el de organizar de cualquier manera la visita del líder de la Casa Blanca a Italia antes del verano, y la segunda ocasión podría ser el viaje que hará a Sochi a inicios de junio para encontrarse con el grupo del G8.

imagen-obama-1La escala en Roma, naturalmente, incluirá encuentros con las autoridades italianas, en vista del semestre de presidencia europea, si las condiciones de estabilidad del gobierno lo permiten. Obama estableció una muy buena relación con el primer ministro Letta y espera que pueda continuar con las reformas necesarias para consolidar la economía italiana; además aprecia mucho al presidente italiano Napolitano. Pero, si el gobierno cayera, la visita se vería comprometida.

Al salir del encuentro de ayer con el Secretario de Estado Parolin, el líder de la diplomacia estadounidense, John Kerry, fue muy claro: «Sé que el Santo Padre se espera la visita del presidente Obama aquí, y el presidente está ansioso por vernir a reunirse con él». Están trabajando para ajustar el mínimo detalle sus colaboradores más cercanos y la Casa Blanca (sorprendida por la popularidad del Papa y por las señales positivas de cambio que ofrece). El año pasado habían tratado de organizar la cita, pero no se pudo. Ahora hay mucha determinación en ambos flancos y se quisiera que marzo fuera la fecha.

Kerry, que como primer Secretario de Estado católico desde los tiempos de Edmund Muskie pretende cuidar las relaciones con el Vaticano, explicó cuáles son las áreas de interés común: Siria, las negociaciones de paz en el Medio Oriente, Sudán y África en general, el respeto de religión y los derechos humanos en Cuba, la cuestión de la pobreza extrema a nivel global. Sobre este último punto, en particular, los Estados Unidos esperan poder colaborar más con la Santa Sede, por lo que el encuentro entre Francisco y Obama podría sellar una nueva alianza.

Los temas sociales, en general, son el terreno sobre el que la Casa Blanca espera poder basar su relación con el Vaticano. Durante el primer mandato, a pesar de que la mayoría de los electores católicos hubiera votado por él, el presidente encontró algunas dificultades sobre todo con los obispos estadounidenses, que subrayaban las cuestiones de la vida y la necesidad de que un líder democrático no disgustara a la propia base en relación con estos puntos.

Obama, naturalmente, no espera que Francisco cambie la doctrina de la Iglesia sobre el aborto o sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, pero espera poder concentrarse en los temas en los que existe una fuerte convergencia, como el compromiso por la paz en el Medio Oriente y la lucha en contra de la pobreza y la desigualdad, que están surgiendo como columnas del segundo mandato. Sería una lástima, según Washington, desaprovechar la posibilidad de trabajar juntos sobre estos argumentos, justamente mientras los conservadores estadounidenses atacan las posturas del Papa sobre la economía para tratar de boicotear un posible diálogo.

Paolo Mastrolilli

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