sábado, 21 octubre, 2017

Los realities que todo lo pueden


Leo una información de esas que despierta nuestra curiosidad. Unos 40 españoles han sido seleccionados en la primera criba para elegir a los candidatos que viajarán a Marte en una expedición sin retorno. Quieren instalar allí la primera colonia humana autosostenible. La noticia también explica que este programa que parece sacado de una novela de ciencia ficción se va a financiar a través de los ingresos obtenidos con un reality show que se emitirá en las televisiones de todo el mundo y que narrará las peripecias de los candidatos a medida que vayan pasando el proceso de selección hasta que queden los 25 que se suban a la nave. Financiación catódica para un proyecto científico.

marsEn Italia, se ha desatado una notoria polémica a raíz de un programa de televisión que, bajo el controvertido título “The Mission”, traslada a un grupo de personajes de la farándula televisiva local hasta un campo de refugiados en África. El formato, que cuenta con el patrocinio de ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, y por una conocida ONG italiana, pretende concienciar a los telespectadores respecto al problema de los desplazados por los conflictos bélicos.

Hasta el laureado programa Master Chef Junior, en el que niños de menos de 12 años mostraban ante las cámaras sus grandes dotes culinarias, tenía un cacareado objetivo que disfrazaba el concurso de ejemplo de responsabilidad social televisiva. Tras cada uno de los platos preparados por los comensales, algún miembro del jurado recordaba la importancia de una dieta saludable, aunque al hacerlo el guión resultase absurdamente forzado.

mchefjY no acaban aquí los ejemplos. En otros como Super Nanny o Hermano Mayor, que es la Super Nanny de los adolescentes descarriados, se transmiten numerosos mensajes en defensa de la familia y se recalca la importancia de una relación cohesionada para la adecuada educación de los hijos.

Una reciente serie de programas sobre la situación de los presos españoles en cárceles extranjeras ha logrado mejorar el estatus de alguno de los protagonistas y ha permitido aleccionar al público sobre delitos que pueden llevar de cabeza a un infierno en la tierra.

Por desgracia, estos tres ejemplos son solo eso, ejemplos que no se pueden generalizar, porque junto a ellos comparten cartel desgraciados experimentos que nacen en Gran Hermano y culminan en dantescos alegatos del morbo y la horterada como Gandía Shore y su tropa.

Y como soñar es gratis, me planteo el reality que en estos momentos necesitaría este país. Los concursantes podrían ser políticos y empresarios de la peor calaña. Se les expondría durante los días de concurso a lo que mejor saben hacer, gestionar dineros ajenos. La emoción de la convocatoria radicaría en la capacidad de cada uno de ellos de sustraerse, que no sustraer, del natural impulso de sustraer. Ganaría, pues, el que no robase y, en caso de ausencia de candidatos, el que menos hubiese robado. Ese sí sería un concurso aleccionador.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

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