Viernes, 23 Junio, 2017

La gran belleza


Quien mira en su interior, despierta.
Carl Gustav Jung

Carl Gustav Jung

Carl Gustav Jung

Somos europeos, o lo que es lo mismo, somos romanos, cristianos y griegos, con todo lo que eso implica para lo mejor y lo menos bueno. El gran Carl Gustav Jung acuñó una idea-fuerza tremendamente potente que expone en su ensayo de 1934 ‘El concepto de inconsciente colectivo’:

      A diferencia de la naturaleza personal de la psique consciente, existe un segundo sistema psíquico de carácter colectivo, no personal […] que nosotros consideramos como la única psique empírica. Este inconsciente no se desarrolla individualmente sino que es hereditario. Consta de formas preexistentes, los arquetipos, que pueden llegar a ser conscientes sólo de modo secundario y que dan formas definidas a ciertos contenidos psíquicos.

A ese inconsciente colectivo europeo, a las naciones ribereñas del Mediterráneo septentrional se les superponen unas circunstancias geopolíticas, económicas y educa­ti­vas que conforman un sustrato muy semejante entre España e Italia. A la importantísima dominación romana de la Península Ibérica –que transcurre desde el desembarco romano en Ampurias en el 218 a.C. hasta la entrada de los visigodos setecientos años más tarde y se prolonga por la acción educativa de la Iglesia hasta la definitiva y total romanización–, le sigue la notable dominación hispana de extensos territorios en la Península Itálica. Los inicios de esta segunda aventura italo-española cabe situarlos en el final del siglo XIII, a raíz del dramático episodio de las Vísperas Sicilianas por el que la gran isla se incorpora al reino de Aragón. Nuestra presencia en los territorios del Ducado de Milán y los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, trufada de complejas alianzas con Génova, Saboya o la Toscana, se mantiene durante unos quinientos años y finalmente concluye a principios del siglo XVIII con la Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrecht.

Giuseppe Verdi

Giuseppe Verdi

Los virreyes

Los virreyes

La vinculación política entre Italia y España pierde intensidad en el siglo romántico y el XX, aunque encontramos alguna presencia española en la literatura italiana –pienso en ‘Los novios’ de Manzoni, que transcurre bajo mandato español, o ‘Los virreyes’ de Federico de Roberto, espléndida novela en que se inspira ‘El gatopardo’ y que narra la decadencia siciliana de una familia de antiguos gobernadores españoles– y una aparición muy frecuente en la ópera: Giuseppe Verdi se inspira en asuntos y autores españoles regularmente: ‘Don Carlo’, ‘El trovador’, ‘La fuerza del destino’, ‘Hernani’, ‘Simón Bocanegra’, y podríamos incluir asimismo ‘Las vísperas sicilianas’, ya que su libreto se inspira en un texto anterior musicado por Donizetti sobre la dominación española en los Países Bajos para su ópera ‘El duque de Alba’. El autor de Bérgamo asimismo elige asunto hispánico en ‘La favorita’, ‘Sancha de Castilla’ y un par de óperas sobre la toma de Granada. Por su parte, Rossini –muy vinculado a la gloriosa escuela de canto española a través de su mujer, la madrileña Isabel Colbrán, y su tenor predilecto, Manuel García, padre de dos leyendas de la ópera María Malibrán y Paulina Viardot-García– únicamente se inspira en nuestro país a través de Beaumarchais para su inmortal ‘El Barbero de Sevilla’, que ya había sido llevado a la escena de manera muy competente por Giovanni Paisiello.

España e Italia son hoy dos países caídos y sin solución. Ambas naciones están sometidas a parecidos esfuerzos inmigratorios y, a causa de una complicada orografía, mantienen diversas lenguas minoritarias y unas marcadas diferencias regionales con nefastas implicaciones políticas, han padecido terrorismo de distinto signo, obtienen similares resultados mediocres en el informe Pisa –y por lo mismo se enfrentan a un porvenir semejante–, sufren una muy importante corrupción entre sus dirigentes y cuentan con los patrimonios artísticos más notables del planeta a causa de sus pasados imperiales.

Jep Gambardella

Jep Gambardella

Paolo Sorrentino

Paolo Sorrentino

Por todas estas analogías acaso sea tan pertinente para España ‘La gran belleza’, el magistral retrato cinematográfico de cuño proustiano puesto en pie por el director Paolo Sorrentino. ¿De qué trata la película? De la vacuidad, de la decadencia, de la sucesión de nadas en que la vida poco a poco se va gastando. El actor fetiche de Sorrentino, el extraordinario Toni Servillo, encarna aquí al periodista Jep Gambardella, un ingenioso y lenguaraz periodista que deambula por la vida social de la Ciudad Eterna. Las celebridades a las que entrevista, sus amistades, los personajes que pululan por la película son pequeños monstruos naufragados y solos, desubicados y conmovedores, cada uno con sus insistencias absurdas y sus pretensiones grotescas: un mago que quiere hacer desaparecer una jirafa, una monja de 104 años que se alimenta de raíces, un cardenal vividor y gastrónomo, una furibunda niña que ameniza las fiestas embistiendo contra un lienzo sobre el que arroja pintura, o su jefa, una inolvidable periodista enana que convive felizmente con un poeta que le da siempre la razón y no abre la boca.

Sabrina-Ferilli

Sabrina Ferilli

La película comienza con una cita de ‘Viaje al fin de la noche’, de Céline, pues es allí donde va a desenvolverse esta fauna vacuovagante e intensa que no sabe qué hacer con el tiempo. Al igual que en la magna creación literaria de Proust, el protagonista hace las veces de narrador y persigue escribir una novela. Uno de los grandes aciertos de Sorrentino es el presentarnos el fracaso de todos estos personajes con indulgencia, sin que se atisbe la menor reconvención o crítica: estas vidas desastrosas que contemplamos en la pantalla, en el fondo no son muy distintas de las de todos nosotros intentamos con mejor o peor fortuna. Entre tanto personaje acelerado y urgente, Gambardella tropieza con el único ser que logrará tocarle por dentro: la estival, la bellísima actriz Sabrina Ferilli, hija de un antiguo amigo suyo que se gana la vida como bailarina burlesque.

Hay dos rasgos más a los que deseamos referirnos: Por un lado, la tremenda carga de verdad, la humanísima mezcla de comedia y tragedia con la que Sorrentino se acerca a la muerte de algunos de sus personajes, y la velocidad con que los desaparecidos ingresan en el pasado y quedan atrás sin dejar huella ninguna, como en la práctica ocurre con tantísimas personas que hemos conocido. Y, por último, el deslumbrante y pluscuambarroco estilo narrativo de estirpe felliniana de la película. No hace falta el frenesí de Baz Luhrman (‘Moulin Rouge’, ‘El gran Gatsby’) ni la utilización de reminiscencias operística empleada por Joe Wright (‘Ana Karenina’) para hipnotizar al espectador cuando un director de talento dispone del estupefaciente decorado de la capital italiana y semejante elenco.

Toni Servillo

Toni Servillo

La vejez es un naufragio que todo lo vence, pero si la biología nos concediera el privilegio de llegar con algún lirismo a la ancianidad, nada nos gustaría más que encarar los dones que la vida provecta pudiera depararnos con la peculiarísima mezcla de devoción y lejanía, con esa trituradora clarividencia cínica que exhibe en sus preclaros monólogos Toni Servilio, el legítimo sucesor de Vittorio Gassman, Vittorio de Sica y Marcello Mastroianni.

Álvaro Fierro Clavero,
www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Todavía no la he visto, pero ya sé que me interesa: tanto por el interés que me despierta Sorrentino (alguien capaz de hacer una obra de arte veloz, con música y fotografía excelentes, con la figura de Andreotti, debe llevar algo dentro de la cabeza), como porque chapotea en mi imaginario (Roma, Fellini, proceso creativo…).
    Una bella cosa che so che mi piacerà quando la veda, spero che non troppo tardi,
    bella giornata, amico Álvaro.

  2. ¡¡Ah!! Se me olvidaba, y esto lo he sabido por ti, caro amico Álvaro: encima pasea por ahí la Ferilli, il mio caro amore romano (purtroppo, platonico, aunque digan que los mejores amores son los frustrados).
    bella giornata, di nuovo

  3. Magnífico artículo Alvaro!! enhorabuena..

  4. Agueda de la Pisa dice:

    Muy de acuerdo con tu magnifica descripción de la decadencia de la sociedad actual que describe el director de “La Gran Belleza” y gracias por el recorrido histórico que nos recuerdas, que ayuda a entender mejor el paralelismo de Italia y España al día de hoy. A mí también me ha interesado mucho la película. Enhorabuena por tu artículo Alvaro!

  5. los virreyes, nuestra primera historia de amor…

  6. Apasionante. Gracias Alvaro.

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