Domingo, 23 Abril, 2017

Frases imprescindibles de Christian Bobin para conocerse mejor (II)


 the_moon

Hay sin duda en nosotros otras luces que aquellas, no desdeñables, de los sentidos y de la razón. ¿Qué clase de luces? Algo o alguien en mí lo sabe mejor que yo. Ese algo o ese alguien guarda silencio la mayor parte del tiempo.

Un perro que entra en casa, olfatea, merodea, descubre el balón de playa debajo de la escalera,corre tras él por el pasillo, jugando varios minutos con una alegría valiente; este minúsculo acontecimiento de vacaciones no está tan lejos de los arrebatos de Teresa de Ávila. Con esa misma alegría es con la que la santa en vida penetra en la luz, merodea, busca, descubre el amor escondido bajo un silencio, lo atrae hacia ella y juega con él sin fin. El perro y la santa me dan la misma percepción de otro mundo en el que reina una alegría en bruto, inagotable.

Ya tan sólo escucho a Mozart. Una perfección semejante no prueba en nada ni para nada, como a veces se pretende, la existencia de Dios. Por otra parte, una existencia – aunque sea la de Dios- no se prueba. Se acoge o se rechaza. Probar es un deseo de sabio o de policía. Acoger es un deseo de enamorado.

Hacer siempre el esfuerzo de pensar en lo que está ante ti, no olvidar ni un segundo que al que o a la que hablas, viene de otro sitio, que sus gustos, sus pensamientos o sus gestos han sido formados por una larga historia, poblada por muchas cosas y por otras personas que tú nunca conocerás. Este ejercicio mental es un poco austero, pero te conduce al gozo mayor que exista: amar al que o a la que está ante ti, amarlo por ser como es, un enigma -y no por ser lo que crees, lo que temes, lo que confías, lo que esperas, lo que buscas, lo que quieres.

Conozco escritores pobres, no conozco ninguno que esté en el paro: privado de escribir, y por consiguiente de dicha. Porque no hay que andarse con cuentos: escribir es una pura dicha, y cualquier otro razonamiento sobre ello es repugnante.

No sueño con un mundo pacificado. Un mundo así estaría muerto. Amo la lucha y el enfrentamiento como amo la vida, con el mismo amor. No busco la paz sino la dicha, y creo que para eso es preferible buscar por todas partes, sin método, y preferentemente entre la vida corriente, minúscula.

Christian Bobin

Comentarios

  1. Dejarse en las manos de Dios, en el Espíritu Santo, es un poco eso: ” buscar por todas partes, sin método”… Aunque más bien, es dejarse hacer, dejarse sorprender…Cualquier lugar u ocasión son buenos para contemplar a Dios. Su mano se encuentra en toda la creación, y muy especialmente en el hombre. En el día a día siempre puede haber un momento para dedicarle a Dios, buscarlo en la belleza, darle gracias por la vida. Contemplarlo en el sufrimiento y besar sus llagas, abrazar la fealdad del pecado, o de la enfermedad para transformarlo en belleza… Dios que nos habla a través del otro, nos empuja, nos reprende, nos amonesta, nos anima, nos levanta…Sólo hace falta una cosa: la humildad de un niño, confiado en los brazos de sus padres, a los que vuelve una y otra vez… Somos dependientes unos de otros como ser sociales, y de Dios, como hijos suyos

  2. ¡Sublime! Todos los textos sobre lo Infinito, Incomprehensible, Inconmensurable. El Gran Misterio de la vida, es sublime. Incluso la matemática que lleva a la Pasión según San Mateo de Bach , lo es. El misterio del sufrimiento lo es. ¿Porqué un animal tiene que matar cruelmente a otro para alimentarse? Luego bosteza y se duerme. Incluso esa crueldad entraña cierta dosis de belleza. Creo que ya he dejado de hacerme ese tipo de preguntas. Al menos no me crean tanta inquietud, sino una sagrada nostalgia de Dios.

  3. El saber científico es aséptico. El acontecimiento, una vez probado, no ofrece nada más. Es mejor la apuesta, el misterio, la voluntad del corazón. Al menos, tienen más mérito que las seguridades que buscamos siempre y que pretende brindarnos este mundo, que por asegurarnos, nos asegura hasta la vida, aunque sepamos que este seguro es imposible. Es sólo un engaño.

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