Jueves, 25 Mayo, 2017

El Lago Vostok


como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados

Pablo Neruda

Papiro-de-Turín

Papiro-de-Turín

La curiosidad científica del hombre, o el afán de encontrar riquezas y prosperidad, han hecho retroceder las fronteras de lo desconocido a lo largo de la historia. La gran herramienta han sido siempre los mapas. El más antiguo conservado es el papiro de Turín, una representación topográfica del siglo XII a.C. de una zona minera egipcia que fue investigada a instancias de Ramsés IV con el fin de obtener bloques de piedra para esculpir estatuas. El geógrafo tuvo el esmero de diferenciar las zonas de la explotación mediante distintos colores: negro para los yacimientos de roca, rosa para los de oro. Hay indicaciones precisas de qué está dónde. Asimismo contiene anotaciones sobre los tamaños de los bloques, las rutas de acceso, es decir, contiene información en torno al cómo. Se trata, por tanto, de la primera base de conocimiento de la historia.

Base rusa Vostok

Base rusa Vostok

Se atribuye a un discípulo del gran Tales de Mileto, el filósofo Anaximandro, la realización del primer mapa del orbe griego. Desgraciadamente se ha perdido, pero quienes han estudiado el asunto nos ofrecen una reconstrucción en la que vemos el Ponto Euxino –es decir, el Mar Negro–, el Mediterráneo, y el Océano que rodea las tierras emergidas. Anaximandro asimismo midió equinoccios y solsticios, afirmó que la Tierra es cilíndrica y ocupa el centro del universo, pero su principal tesis es que el principio de todo (‘arjé’) –a diferencia de otros filósofos que consideraban el agua, el fuego, el aire o la tierra– es lo ‘ápeiron’, lo que no tiene límite (‘peras’ en griego, de ahí ‘perímetro’). El fragmento de Anaximandro, que tanto interesó a Heidegger, es el texto de filosofía griega más antiguo que se conserva. Dice así:

            Donde las cosas tienen su origen, allí deben sucumbir también según la necesidad; pues tienen que expiar y ser juzgadas por su injusticia, de acuerdo con el orden del tiempo.

El lago Vostok

El lago Vostok

‘Donde las cosas tienen su origen’, he aquí el motor de buena parte de nuestra actividad más importante, que es geográfica y a la vez es científica, y por lo mismo es filosófica. Qué y por qué ha creado las cosas, cómo, cuándo, de dónde vienen. Queremos saber esto porque está muy arraigada en nosotros la idea de que si conocemos todas las causas que explican un estado actual, podremos conocer el futuro. Esto no es del todo así –pienso en los sistemas caóticos, en los equilibrios inestables–, ¿pero qué otras opciones tenemos? Seguramente la filosofía y la geografía son saberes prácticos inevitables para todo lo que sobrevive y resiste. Los griegos empezaron preguntándose por el origen de todas las cosas, y la emocionante aventura cultural griega se propaga porque es consustancial a nuestro género el hacerse preguntas radicales.

Elias Canetti

Elias Canetti

¿Está en lo cierto Anaximandro cuando afirma que el principio no tiene límites? Salvo que interpretemos en clave poética su fragmento –podríamos pensar por ejemplo que no tiene límites la energía, ya que todo lo que existe puede reducirse a ella en último término–, lo cierto es que el hombre se caracteriza específicamente por levantar fronteras. Nos gusta que todo tenga su ámbito, sus límites. En el inolvidable arranque de ‘Masa y poder’, Elías Canetti especula en torno a la distancia de seguridad que el individuo impone espontáneamente a su alrededor.

Reconstrucción del mapa de Anaximandro

Reconstrucción del mapa de Anaximandro

Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido. Desea saber quién es el que le agarra; le quiere reconocer o, al menos, poder clasificar. El hombre elude siempre el contacto con lo extraño. De noche o a oscuras, el terror ante un contacto inesperado puede llegar a convertirse en pánico. Ni siquiera la ropa ofrece suficiente seguridad: qué fácil es desgarrarla, qué fácil penetrar hasta la carne desnuda, tersa e indefensa del agredido.

Piotr Alexeievich Kropotkin

Piotr Alexeievich Kropotkin

No queremos que traspasen nuestros límites, pero nos encanta traspasar los límites de los demás y de lo demás. Ahora le ha llegado el turno a la frontera última de la Tierra: El lago Vostok. Ya el príncipe anarquista ruso Piotr Alexeievich Kropotkin había aventurado en el siglo XIX a raíz de sus investigaciones en los glaciares fineses y suecos la posible existencia de grandes reservas de agua líquida bajo el hielo. Se trata de un lago de agua dulce que se encuentra a cuatro mil metros de profundidad bajo el hielo antártico. Recibe su nombre de una base científica rusa relativamente cercana y tiene unas dimensiones gigantescas: unos doscientos cincuenta kilómetros de largo por unos cincuenta de ancho. Pese a la capa de hielo que lo protege de las temperaturas antárticas –que llegan hasta los 90ºC bajo cero–, se identifica con facilidad su forma en las fotografías aéreas por la ausencia de orografía en su superficie. Se desconoce cómo puede mantenerse el agua en estado líquido pese a encontrarse a 3ºC bajo cero en tal lugar, aunque es posible que se deba a un fenómeno que se estudia en el colegio y que hace del agua un líquido único: al solidificarse, aumenta de tamaño salvo que la presión lo impida, y tal cosa es lo que quizá ocurra en este remotísimo lago a causa del tremendo peso de la capa de hielo, aunque otras teorías hablan de una fuente geotérmica que mantiene ciertas zonas del lago a 19ºC o bien por una simple cuestión de inercia térmica: todavía el agua no ha tenido tiempo de congelarse.

Ubicación del lago Vostok

Ubicación del lago Vostok

Desde que la existencia de este útero helado se confirmó en 1996 se debate en torno al modo de estudiar la reserva purísima de agua sin contaminarla. Al parecer su contenido no se ha renovado en los últimos catorce millones de años, aunque pudiera ser que hasta el Vostok lleguen ríos subglaciares que lo comuniquen con el exterior. En los años 2000 han sido tomados testigos de hielo de cuatro kilómetros de longitud y se han extraído preciosas muestras del agua. Las condiciones extremas del lago convierten sus análisis en materia de interés tanto para los biólogos terrestres como para los investigadores que estudian las posibilidades de vida fuera de nuestro planeta. El artículo adjunto divulgado en julio de 2013 por los genetistas Yury Shtarkman y Scott Rogers en la revista Plos One cuenta que se ha descubierto material genético diverso: un 94% de bacterias y un 6% de células eucariotas –esto es, las que constituyen las plantas y animales con los que el lector de ‘La mirada infinita’ trata habitualmente– de las cuales aproximadamente cien pertenecen a organismos pluricelulares. También se han detectado organismos cuyo ADN tiene una similitud inferior al 86% respecto a otras especies conocidas –un 97% de similitud ya es suficiente para considerar nueva una especie–. Se trata, pues, de vida enormemente distinta.

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0067221

Pero puede que en las inmediaciones del lago Vostok existan más cosas. Los vuelos que investigadores norteamericanos han realizado sobre el lago han permitido detectar una importante anomalía magnética de origen desconocido. Algunos la atribuyen al delgado espesor de la corteza terrestre en la zona, otros a la concentración de gases nobles procedentes del subsuelo que el lago custodia.

El almirante Karl Doenitz

El almirante Karl Doenitz

En 2012 la agencia rusa Novosti dio a conocer unas supuestas declaraciones del almirante Doenitz según las cuales en los años 30 del pasado siglo los nazis se trasladaron a la Antártida para construir una base en el lago Vostok. El militar afirmó que ‘la flota alemana está orgullosa de haber creado para el Führer una fortaleza inexpugnable en el otro extremo del mundo’. Se cree que, tras la rendición alemana, un submarino partió de Kiel con los archivos de Hitler y los depositó en una cueva de hielo en la Antártida.

Para los griegos, el orbe infraterrestre estaba lleno de ríos y lagos que jugaban un importante papel en el tránsito definitivo hacia el otro mundo. ¿Qué desconocidos purgatorios e infiernos fríos y blancos encontraremos en el subsuelo antártico, qué ADN distinto tendrán las almas nazis en pena?

Álvaro Fierro Clavero,
www.alvarofierro.com

Comentarios

  1. Sugestivo apunte, Alvaro, como sueles escribirlos. La pregunta final se entrega a la sugestión poética. Pero, en realidad, sólo hay un alma, la que compartimos con Dios. El sueño de la materia es el que alberga los fantasmas de las formas, volúmenes, cuantificaciones y diferencias, tiempo y espacio. El alma es Una, intemporal y eterna. Despertaremos de ese sueño y se acabarán las preguntas y las fascinaciones

  2. Bueno, ahora han encontrado una gran bolsa de agua líquida bajo el hielo de Groenlandia.

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