viernes, 20 octubre, 2017

Carta abierta a un ladrón honesto


Carta-abierta-a-un-ladrón-honesto1Hay pecados que no son delito, y hay delitos que no son pecado. En ocasiones, pecado y delito coinciden, en otras, las dos normas se ven superadas. Los pederastas están en ésa categoría de difícil calificación. El ladrón puede tener hambre, el homicida actuar en defensa propia, el mentiroso sentir miedo. Pero el pederasta no tiene ningún argumento que pueda atenuar su delito, y mucho menos excusarle de su pecado.

Carta-abierta-a-un-ladrón-honesto2Entre los propios delincuentes existe un “código de honor” según el cual hay límites que no pueden superarse, y la pederastia es uno de ellos. Esta semana hemos leído en la prensa como un ladrón sorprendió el archivo de un pederasta cuando estaba afanando en su casa. Y lo denunció a la policía. Es uno de esos casos en los que el dilema moral nos asalta. Allá donde no llegó la ley, llegó el caco.Carta-abierta-a-un-ladrón-honesto3 El chorizo se la jugó para que tricaran a un ser repugnante, a pesar de correr el riesgo de que a él mismo le echaran el guante. De película. Una insólita carambola a tres bandas que puede llevar a la justicia a una situación comprometida. Si en ocasiones, un mangante se ve libre de todo cargo porque las pruebas han sido conseguidas sin mandato judicial, ¿Qué puede ocurrir si las pruebas las ha conseguido un ratero en pleno allanamiento de morada? ¿Qué ocurriría si al caco lo pilla un madero y lo mandan al talego? ¿Acabarán compartiendo trullo pederasta y ladrón? ¿Saldrá antes el pederasta por defecto de forma en el proceso?

Carta-abierta-a-un-ladrón-honesto4En fin, la justicia ha de ser ciega, pero no insensible. Lo cierto es que el ladrón ha hecho un enorme favor a la sociedad dando el queo, por no hablar del alivio que deben sentir sus victimas al ver como su verdugo está encerrado después de años de impunidad. Esto no le convierte en menos ladrón, que lo es, pero lo ha transformado en una especie de Robin Hood que va a poner en jaque a eso que llamamos Estado de derecho. ¿Qué se impondrá, la ley, o la justicia?

José Cabanach

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