martes, 19 septiembre, 2017

Patriarca Sidrak, “En Egipto, el Islam político ha fracasado”


periodistas

Entrevista con el jefe de la Iglesia Copta Católica que explica una propuesta inédita nacida en el reciente encuentro de los patriarcas orientales con el Obispo de Roma

Ibrahim Sidrak fue elegido Patriarca de Alejandría por los coptos católicos el pasado mes de Enero. Desde entonces, tanto en Egipto como en la Iglesia, no han faltado imprevistos y sorpresas de todo tipo. Y antes del próximo mes de Enero tendrá lugar un referéndum sobre la nueva Constitución.

En el borrador de la nueva Constitución de Egipto han sido incluidos también los principios de la Sharia como ‘fuente principal’ de la legislación. ¿Para vosotros significa un problema?

La referencia a los principios de la Sharia se daba por descontado. Lo importante es la interpretación de esta referencia jurídica general. La Constitución anterior, que querían los Hermanos Musulmanes, en el artículo 29 decía que la Ley del Corán tenía que ser interpretada según la jurisprudencia elaborada durante los primeros siglos del Islam. Así se favorecía la interpretación de las escuelas coránicas más rígidas, cerca de los salafitas. Ahora ese artículo ha desaparecido, y la interpretación de los principios recae en la Corte Constitucional.

¿Hay nuevos elementos que puedan interesar a las comunidades cristianas?

El texto tutela la libertad de construcción de lugares de culto y el respeto de los reglamentos, y esto es una novedad. A los cristianos y a los judíos les será garantizado la defensa de sus propios principios religiosos para regular las cuestiones relativas al estatus personal y comunitario. Desde este punto de vista, nosotros habíamos pedido que tal posibilidad fuera reconocida para todas las comunidades religiosas minoritarias. Pero evidentemente no querían conceder espacio a los chiítas y a los alauitas.  

Según los críticos, la Constitución apoyará jurídicamente los superpoderes del ejército. ¿Es cierto?

Los militares en Egipto no son mercenarios dirigidos por un grupo de poder exterior. Son hijos de nuestro pueblo. No aspiran a gobernar. Ahora están protegiendo los cambios que se están produciendo, en espera de ver si sale una dirección política a la altura. Sin esta tutela, en esta fase delicada, todo podría explotar en el caos.

En el nuevo texto constitucional está incluida la prohibición a formar partidos religiosos. ¿Es una medida de castigo contra los Hermanos Musulmanes?

Las fuerzas islámicas estarán obligadas a usar un lenguaje más adecuado, que evite fórmulas discriminatorias en base a la religión. Pero claro que no desaparecerán por esto. Probarán a encontrar nuevas vías.

En cualquier caso se dice que en el caso de Egipto, una cierta parte del Islam político está cerca de extinguirse. ¿Usted está de acuerdo con esta percepción?

Los Hermanos Musulmanes han esperado 80 años para llegar al poder, y después en un año han quemado todo. Durante mucho tiempo han construido una presencia básica a nivel social entre las clases más pobres del pueblo. Han sido hábiles en conseguir alzar a las multitudes, pero después no han sido capaces de guiarlas y gobernarlas. Habían prevalecido por encima de los demás con el método democrático, porque eran los únicos bien organizados en un momento de confusión y vacío político. Pero una vez que han llegado al poder, han olvidado la democracia y han querido tomar las riendas de todo. Su gobierno no ha caído por un oscuro golpe de Estado. Para mandarles a casa 30 millones de egipcios se han manifestado en las calles. Algo hasta ahora nunca visto.  

Entre cristianos de Egipto, a veces existen ciertos excesos de polémica contra los musulmanes que vienen sobre todo de miembros de las comunidades que viven en Occidente…

Estos grupos se representan solo así mismos y, en cualquier caso, no representan la posición oficial de la Iglesia. Me parece fuera de lugar organizar grupos de presión en el extranjero que luego pretenden hablar en nombre de los coptos que se encuentran en Egipto. Incluso si a veces los argumentos que defienden dan en la diana. En Egipto no somos todavía libres, esto hay que reconocerlo. Estoy hablando de libertad sustancial, vivida, concreta.

Pero los coptos, en su Patria, ¿tienen necesidad todavía de ‘demostrar’ que no son un cuerpo extraño, que no forman parte de grupos extranjeros?

En el mes de agosto, cuando se produjo la ola de asaltos en las iglesias, ningún cristiano egipcio ha hecho un llamamiento para pedir ayuda o intervención extranjera, y ninguno ha reaccionado usando tonos de guerra religiosa. Junto con el Patriarca copto ortodoxo Tawadros y con los protestantes, hemos dicho que el ataque a las iglesias era un ataque a todo Egipto, no solo a los cristianos. Nuestra reacción, lejana de cualquier sectarismo, ha abierto los ojos a muchos musulmanes. Han reconocido que solo los verdaderos egipcios podían comportarse así. Si hubiésemos reaccionado de otra forma, de manera sectaria, los Hermanos Musulmanes habrían podido decir: aquí está la prueba, ellos son el enemigo, los verdaderos autores del complot contra el gobierno de Morsi.

La misa que usted ha celebrado con el Papa el 9 de diciembre ha tenido un significado especial…

En la capilla de la Domus de Santa Marta estaban presentes los obispos coptos católicos y también un grupo de laicos llegados desde Egipto. Yo, cuando en el mes de Enero fui elegido Patriarca, recibí enseguida la ‘Ecclesiastica Communio’ del Papa Benedicto XVI. Pero aquella comunión, como manda la antigua tradición, viene concretado con el sacramento de la Eucaristía. Después se produjo la dimisión de Benedicto, el cónclave y la elección de Bergoglio como sucesor de San pedro. El Papa Francisco ha confirmado su particular preocupación hacia las Iglesias católicas de Oriente y ha querido celebrar en persona la misa que manifestaba sacramentalmente nuestra comunión con la Iglesia de Roma. Normalmente, en casos parecidos, los papas delegan su representación en un cardenal.

El 21 de Noviembre ustedes, los jefes de las Iglesias católicas de Oriente, han tenido una larga reunión de trabajo con el Obispo de Roma. ¿Cómo fue?

Durante medio día, el Papa nos ha escuchado y ha hablado con nosotros. Era la primera vez que yo participaba a un encuentro de este tipo. Los otros me han dicho que esta vez no había habido ningún formalismo y se decían las cosas claras, con total libertad, sin demasiada ‘diplomacia’. No se ha podido hablar de todo, muchas cosas se han quedado fuera. Por este motivo se propuso formalizar esta reunión de Patriarcas y Arzobispos junto con el Obispo de Roma, creando un organismo parecido a la comisión de los ocho cardenales, el llamado C8, para celebrar reuniones periódicas que se convocarán cuando habrá problemas concretos que resolver de manera operativa.

¿Cómo continúan las relaciones ecuménicas con la Iglesia Copta Ortodoxa?

Con la elección del Patriarca Tawadros ha comenzado una nueva fase. Pero ellos continúan a bautizar de nuevo a los coptos católicos que deciden pasarse a su Iglesia. Tawadros se muestra disponible a estudiar y discutir esta práctica, que para nosotros representa una herida y contradice cualquier discurso sobre la unidad de los cristianos. Pero las cosas no cambian de un día para otro.

Usted también, al igual que Tawadros, ha invitado al Papa Francisco en Egipto.

Sería un acontecimiento bonito e importante. Espero que llegue también la invitación oficial por parte del gobierno.

Vativcan Insider

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