martes, 17 octubre, 2017

Nocilla para todos los gustos


Nocilla-para-todos-los-gustos1Los de mi generación, esa que pasa de los cuarenta, tenemos una serie de verdades que va a ser difícil cambiar. Por ejemplo, la Nocilla. La Nocilla es leche, cacao, avellanas y azúcar. Es decir, la de tapa roja, la crema negra de toda la vida. Pudimos hacernos a la idea de la de dos sabores, la de tapa azul, pero para ser sinceros, nunca entendimos bien cómo alguien podía preferirla. Es lo que Luis Bassat llama en su Libro rojo de la publicidad, la short list. Ahora vemos que Nocilla ha sacado la versión blanca, y Colacao el sabor fresa. Nuestro mundo se desmorona sobre las estanterías de los supermercados mientras que en la tele, la abeja Maya ahora está delgada y en 3D. Y así con todo. La Coca Cola ahora es zero, el Donut de chocolate se llama fondant y los Chimos,… sencillamente, han desaparecido. Todo cambia.

Nocilla para todos los gustos2En el colegio aprendimos que Cataluña es una provincia española, lo de Comunidad Autónoma vino después. Aprendimos existencias que creíamos inmutables, pero parece que ahora, en este momento convulso, todo puede cambiar. Las crisis son un tiempo perfecto para dar la vuelta al calcetín de la realidad. Veo muy bien que alguien defienda su identidad, que alguien aspire a la independencia, incluso que alguien prefiera la Nocilla blanca. Pero los argumentos deben ser veraces. No es de recibo inundar la Historia de mentiras para fabricar coartadas a medida. Si la Nocilla tiene cacao, no puede ser blanca. Si Cataluña nunca fue un reino no puede agarrarse a un pasado inventado para construir un futuro diferente. Es sencillo. No se puede llevar la realidad hasta el absurdo. No podemos decir “me voy de vacaciones a Girona”, igual que no se nos ocurre contar que “hemos estado visitando London”.

Nocilla-para-todos-los-gustos3No creo que los ingleses se sientan heridos en lo más intimo si decimos Londres. Pues así con todo. Las imposiciones absurdas de unos pocos nos han llevado al delirio secesionista. Nadie debe tener miedo a las urnas, es cierto. La trampa está en que algunos han elegido que sólo voten unos pocos. Es el último truco. Un truco de trilero callejero. El argumento de la libertad democrática para una posible consulta independentista sólo será valido si podemos votar todos los españoles. Alimentar la ignorancia, estimular la confusión, alentar el victimismo,  y fomentar el odio es un mal negocio. Recuerdo que hubo un tiempo en el que sacaron la Nocilla de fresa, pero no sé de nadie que la probara. Calló en el olvido como el Tab y la Coca Cola Cherry. Fracasaron porque no eran una demanda real, tan sólo la imposición de un mercado a la deriva.

José Cabanach

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