Lunes, 26 Junio, 2017

Rehabilitar a un joven ex-guerrillero


Pedro tiene casi 30 años y una familia. Pero la suya no es una historia normal, según su opinión. Es más, Pedro combatió durante 8 años con las Farc de Colombia. Entró a la guerrilla cuando tenía solamente 8 años. Los soldados chantajearon a su madre: o lo entregaba o lo mataban.

Bosco4Primero lo sometieron a un breve entrenamiento, después lo enviaron a luchar en primera fila, porque, como todos los niños, él no tenía miedo. Después de algún tiempo le encargaron que vigilara a algunos prisioneros. Un día, el ejército hizo una incursión y lo capturó. Fue transferido a una cárcel de Bogotá. Cuando todavía estaba preso, Pedro agradecía a los militares por haberlo sacado de aquel infierno y, sobre todo, porque sabía que lo habrían llevado a Medellín, a Ciudad don Bosco.

A los 16 años ingresó a este centro, como todos los menores guerrilleros que quieren cambiar de vida. Al principio no fue nada fácil. Pedro siempre llevaba consigo un cuchillo, dormía con él bajo la almohada. A menudo tenía pesadillas y se despertaba gritando. No socializaba con nadie, pero, cuando llegaba la hora de trabajar, lo hacía mejor que nadie. Hoy Pedro es un muy buen carpintero, tiene una pequeña empresa y produce muebles; está casado, tiene un hijo y casi todos los días va a encontrar a los chicos y sacerdotes que durante muchos años fueron su familia.

Bosco2Ciudad don Bosco es el mayor centro de Colombia dedicado a chicos y chicas con diferentes problemas. Todos los días pasan por sus estructuras miles de jóvenes, pero solo 450 viven, durante algunos años, en el Centro. Ex-guerrillero o hijo de familias desplazadas debido a la guerra, niños de la calle, menores que se ven obligados a trabajar en las minas, marginados, desadaptados… Hace tiempo también entraban a Ciudad don Bosco incluso los sicarios reclutados en Medellín por los “capos” de uno de los cárteles de cocaleros más grandes y poderosos del país. Hoy, el “Cártel de Medellín” ha sido derrotado, por lo que las actividades de narcotráfico se desplazaron al corazón de la selva amazónica. Las Farc se convirtieron en una especie de “narco-guerrilla”.

En el departamento de Putumayo, en el sur del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias prohibieron hace algunas semanas la apertura de las iglesias. Las protestas de la población y del obispo, monseñor Luis Alberto Parra Mora, lograron convencer a los guerrilleros para que abrieran las Iglesias los sábados y los domingos. «La Iglesia colombiana recibió con satisfacción la noticia del primer acuerdo preliminar entre el gobierno y las Farc», escribieron los obispos colombianos en un documento sobre el desarrollo, publicado el pasado 28 de mayo. Pero el diálogo todavía no ha llegado a ningún acuerdo.

Bosco3El programa de rehabilitación de los ex-guerrilleros de Ciudad don Bosco cumple 10 años. De los 280 chicos y chicas que han pasado por allí, ninguno ha vuelto a combatir. El Padre Rafael Bejarano, salesiano, director del Centro, se ocupa de la coordinación de las actividades de 10 religiosos y 261 laicos comprometidos en esta estructura. Entre un asunto y otro, su comentario es demoledor: «Si pudiera hablarnos, don Bosco estaría contento de nosotros. Pero estoy seguro de que no estaría satisfecho; nos diría que se puede hacer mucho más».

Davide Demichelis

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