Jueves, 17 Agosto, 2017

La Inmaculada y el mindfulness

La Inmaculada y el mindfulness



Dar vueltas al pasado y anticiparse al futuro es lo que caracteriza al hombre y, especialmente, a algunas mujeres contemporáneas.

La Inmaculada y el mindfulness




Se ha puesto de moda el mindfulness, eso de vivir el momento presente, con la atención plena al ahora.


Supongo que la Virgen María era una campeona del mindfulness, que simplemente estaba al cien por cien en lo que estaba, con quien estaba.

La Virgen niña. Zurbarán. Catedral de Jerez

La Virgen niña. Zurbarán. Catedral de Jerez

Cada diciembre, dentro del Adviento, celebramos la Inmaculada. Es una de esas fiestas muy españolas, ya sé que universales, pero especialmente española. Y lo es,  no sólo porque sea la patrona de España, sino porque esta advocación, antes  de ser dogma de la Iglesia Católica, ya se celebraba en España y los reyes y el pueblo eran muy devotos.

Los estadounidenses tendrán su Thanksgiving day que casi da entrada –ahora más bien estampida- a la Navidad, pero en otros lares el Día de la Inmaculada era ese día clave que nos preparaba. Antes no era el anuncio de la lotería lo que daba el aldabonazo, ni tampoco que hubiese turrón en los supermercados desde octubre. Todo pasaba más lento y había más tiempo de apurar las estaciones, de vivir cada instante. Es cierto que el hombre es el único animal que proyecta, que tiene sensación de futuro, ¿pero tanto?… Quizás nos hemos pasado y simplemente no estamos donde estamos.

Se ha puesto de moda el mindfulness,  eso de vivir el momento presente, con la atención plena al ahora. Y no me extraña, dado el adelantamiento con lo que vivimos todo. Así que el otro día asistí a una conferencia sobre mindfulness y tengo que reconocer que me lo pasé en grande,  aunque caí en la cuenta de lo fácil que es vivir como el Corte Inglés, con la cabeza en la vuelta al cole en pleno mes de julio, o con la cantinela de que la primavera ha llegado con un frío de espanto.  Dar vueltas al pasado y anticiparse al futuro es lo que caracteriza al hombre, y, me parece, especialmente a algunas mujeres  contemporáneas.

El primer ejercicio de mindufulness fue revelador. El conferenciante nos pidió que escribiéramos en un papel el verbo que describía mejor nuestra actividad mental las últimas semanas. Era un papel secreto y lo mejor era escribir lo que a uno le saliera del alma y rápido, no darle vueltas. “Maquinando” escribí, porque aunque la palabra más bonita sea “organizando” o “planificando”, fue maquinar lo que me salió de pronto.  Maquinar refleja  más fielmente esa actividad de engranaje continuo, rueda sobre rueda, de cuando tienes veinte cosas en la cabeza y no paras por dentro aunque por fuera pares, pensando siempre qué es lo próximo e intentando anticiparse y controlarlo.  Nos hizo luego meter el papelito en un biberón gigante que llevaba. Los conferenciantes, especialmente si son psicólogos, tienen estos truquitos, a veces llevan una caja como un biberón gigante. Y luego nos dijo tan campante “Pues eso que habéis escrito es con lo que nutrís a vuestros semejantes, a vuestra familia, a vuestros amigos… ¡Pues estamos frescos! Vaya chasco.

Así que entre el mindfulness, el Adviento, que ya ha comenzado, y la fiesta grande de la Inmaculada, que es esta semana, quizás haya una conexión secreta o a voces de vivir el presente inmediato sin anticiparse, en el ahora, el Adviento como Adviento, y las Navidades –cuando lleguen- como Navidades. Y la Inmaculada como ese día grande. Aparte de ganar en concentración, sabiendo que la dispersión es uno de los males contemporáneos (y lo que agota), se vive más descansado y más en lo que toca. Y posiblemente se haga más feliz a los demás que necesitan más de personas que estén y menos de organizadores domésticos o laborales, la logística es secundaria.

Supongo que la Virgen María era una campeona del mindfulness, que simplemente estaba al cien por cien en lo que estaba, con quien estaba.

Aurora Pimentel

Comentarios

  1. Hola Aurora, los niños te ponen en tiempo presente, en el aquí y el ahora. Hace años, mi hijo mayor pegó un estirón en febrero, con lo que se quedó sin botas. Cuando voy a comprar nuevas me encuentro con ¡¡¡¡ La campaña de verano de ése gran almacén que nos queda tan a mano!!! No me acuerdo cómo lo resolví. Esta moda americana que nos ha invadido no me gusta nada. ¿Lograran que nieve en agosto? ja,ja .Besos y me encanta los temas sobre los que escribes.

  2. Maquinar es lo que se lleva. Lástima que no aprendamos a dejarnos guiar por AQUEL QUE SIEMPRE ACIERTA!!!

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