Domingo, 23 Abril, 2017

“Porque juro que la vida es bonita”


por Javier Alonso Sandoica

por Javier Alonso Sandoica

Le doy la razón a Paul Valéry el día que escribió que los poemas no se acaban, se abandonan. Él los abandonaba después de pensárselo mucho, porque hay que tener carácter para decir de una vez se acabó. Leí esta anécdota de Valéry a mis diecisiete años, cuando leía El cementerio marino sin entenderlo, cuando quise escribir mucha poesía y no sabía cómo empezar.

c87453¿Pero en qué momento se pone punto final a un recorrido narrativo? Éste es el vértice de la cordura. No nacimos con la norma exacta del freno, nadie sabe la hora. Y aún más, ¿qué es eso de la tarea de acabar? Nada se concluye. Hasta la vida propia, cuando mortalmente vence, es interrumpida. A mí es que no me suena humano dar por sabido, clausurar, sellar, poner broche final, son anhelos bien torpes. La materia del cierre está más cerca de las nebulosas de Dalí y Chagall que a nuestro alcance. Un edificio en construcción dice más del hombre, infinitamente más, con su sonido de grúas y el vano de las ventanas asomando a interiores inciertos. Juan Pablo II también advertía en el hombre una naturaleza sin abrochar del todo. Decía que a la libertad no se le pone una bandera en su cima, porque nunca el hombre acaba por conquistarla.

clariceLISPECTORAcabo de leer una selección de artículos de Clarice Lispector que Siruela ha publicado bajo el título Aprendiendo a vivir. Edición poco cuidada, porque no viene con referencias temporales de los mismos, como si el editor pensara lucirse en un deliberado desorden temático. La autora no merece esta dramática cojera. Lo cierto es que he disfrutado mucho con él. El libro me ha acompañado por todo Madrid, lo he dejado en los bancos de las iglesias mientras rezaba, está salpicado de salmorejo, como si hubiera sufrido disparos, está anotado y subrayado sin regla. Pero aquí sólo quiero apuntar que el libro que acabo de cerrar sobre una mesa de jardín en la que un pájaro se ha atrevido a picotear, o yo diría a tronchar, un par de patatas de mi plato, no es que lo haya concluido, es que lo he abandonado. Sé que volveré pronto a los pensamientos de la escritora, porque escribe asuntos que llevan la cualidad de arrancar.

Aprendiendo-A-Vivir-de-ClariceLispectorHay varias clases de libros: libros que arrancan y dejan faena al lector, libros concluyentes, libros herméticos, libros difuntos. Los primeros, con su material que se pone en marcha, me interesan mucho. He leído en mi vida artículos que nacen muertos, y la defunción de la lectura se suma al sepelio de lo escrito. En Lispector hay colecciones de atisbos, figuras en penumbra, asuntos que a media luz esperan a que el lector llegue con su vela para añadirle contornos. Me gusta que me digan las cosas que suceden sin claridad, soy un sacerdote acostumbrado a las tesis en verso de Juan de la Cruz, “aquella eterna fuente está escondida“, “oh noche que guiaste…” Como la frase de la nueva encíclica del Papa Francisco, “la fe no es una luz q disipa todas las tinieblas, sino una lámpara que guía nuestros pasos en la noche, y basta para el camino“. Dice el Papa que la fe nada tiene que ver con el cañón de luz proyectado sobre los cómicos, es más la lamparilla que se lleva en la mano mientras se camina, y la luz se pone a temblar, y a veces alumbra bien poco, casi para atisbar bordillos escondidos. Lispector enseña poco, escribe por aproximación, la forma quizá más verdadera de acercarse a la realidad.

cl4Porque juro que la vida es bonita“, deja escrito en no sé qué año Clarice Lispector, una de las frases de esta antología. He aquí la mejor manera de expresar pasión por la escritura, porque la vida lo merece. Reconozco que es una frase infrecuente entre los artistas. Los escritores, muy engolados cuando les ponen un micrófono, sueltan que escribir es huida del morirse o matarse. El artista se hace el duro, el desasosegado, elmatón de feria que tiene cuentas con todo el mundo y está preso de la escritura para no acordarse de que es un apestado. Como ese personaje gris de Extraña forma de de vida de Vila-Matas, “siendo la vida como es, uno sueña con vengarse“, qué espanto. En cambio la brasileña, porque Clarice Lispector sólo de perfil nació en Ucrania, encuentra que la vida tiene una belleza concentrada y la quiere contar, y lo hace inventando su propio método de trabajo. “Escribir es bendecir una vida que no ha sido bendecida“, porque se escribe agradeciendo cuanto se vive, que a veces en la vida no hay reposo y cuanto se vive queda sin bendecir.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Javier, creo que, oyéndote, podría decirse que te pasas la vida “divagando-filosofando”, sin decir na-
    da en concreto, y que “así te luce el pelo” en las homilías… Otra vez te diré más, pues no sé cómo
    funcionará esto.

  2. Vamos a ver, Javier: Como no veo la forma de dirigirme a ti por otro medio, aprovecho éste para ver si te llega lo que quiero decirte hace muchísimo tiempo… Es evidente que el Señor te ha dotado de
    unas determinadas capacidades que, con su ayuda, debes ir desarrollando lo más que puedas en su
    servicio y en el de los demás. Pero…, ante todo, eres SACERDOTE (¡y espero y deseo que asientas
    con santo orgullo, claro!). Luego, a la hora de la homilía, ¡no “divagues” tanto, que hay mucha necesi-
    dad de que los cristianos nos “enteremos” hasta del ABC del cristianismo! Vamos, que, ¡en un día de
    LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (de esto hace tres o cuatro años, y entonces yo no tenía Internet),
    leyeras el Evangelio de ese DÍA, y, después, en la homilía, no dijeras ni “pío” en torno a semejante
    ACONTECIMIENTO…! Y como parece que ya lo has cogido de “rutina” (leer el Evangelio y… pasar a
    “tus cosas”…), el miércoles pasado te ha vuelto a pasar lo mismo… Vamos (repito), ¡que comiences leyendo el Evangelio de San Juan (con ¡¡¡3,16!!!, nada menos…), y luego no hagas el más mínimo
    comentario en torno a semejante NOTICIÓN…!

    Aunque el fondo es serio, déjame decirte con cierta “guasa”: ¿Por dónde “andas”, Javier, que “las pe-
    queñas no las ves, y las grandes se te escapan”…? Está bien que, viniendo a cuento, entre una cosa
    y otra, metas alguna “anecdotilla” de las tuyas, pero, por lo demás, ¡al “grano”, Javier, al “grano”…!
    ¡Como has hecho hoy, caramba, que parecía que ya me habías “leído”…!

    Perdóname, y que Dios te bendiga.

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