Miércoles, 26 Abril, 2017

Palabras para Vinicio Riva


 Morí por la Belleza, pero apenas
me acomodé en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo-

Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo -por la Verdad- Las dos son una-
Somos Hermanos -dijo-

Y así, como Parientes, reunidos una Noche-
Hablamos de un cuarto a otro-
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios-
y cubrió -nuestros nombres-

Emily Dickinson

Invierno---Giuseppe-Arcimboldo

Invierno, de Giuseppe-Arcimboldo

A diferencia de la belleza, la fealdad apenas ha recibido verdadera atención por parte de los pensadores. Es cierto que la mitología griega ya considera seres mons­truo­sos: Tifón –que tenía cien cabezas de dragón– junto con la monstruosa ninfa Equidna –la mujer-serpiente– engendró una estirpe de criaturas teratológicas: Cerbero, el perro del infierno, que tenía tres cabezas, aunque Hesíodo le adjudica nada menos que cincuenta; Quimera, una espantosa síntesis de cabra, serpiente y león; Esfinge, un peligrosísimo híbrido de mujer, león y ave …

Pese al esmero con que la imaginación de los creadores de mitos construyeron estas criaturas, tenemos la impresión de que su cometido último era ancilar: No tenían interés en sí mismas, sino que su propósito era servir de obstáculo máximo a héroes y dioses para darles mayor aliento e importancia a sus gestas. La épica no admite alfeñiques.

La muerte y las máscaras de James-Ensor

La muerte y las máscaras de James-Ensor

Vemos, por tanto, que Homero y Hesíodo no tenían verdadero interés en estas criaturas que representan el mal. Algo parecido puede decirse de las iconografías diabólicas que aparecen frecuentemente en el arte occidental desde la Edad Media y el Renacimiento. Por ejemplo, en el siglo XIII, Jacobo de la Vorágine, obispo de Génova, escribió la ‘Leyenda dorada’, una colección de hagiografías de inmenso éxito en el Medievo –al parecer, existe más de un millar ejemplares incunables– donde encontramos el combate entre el mítico Jorge de Capadocia y el dragón. El episodio sirvió de inspiración a artistas de la categoría de Paolo Ucello, Donatello, Rafael, Rubens, van Dyck,  …

Bengt Ekerot juega al ajedrez con Max von Sydow en El séptimo sello

Bengt Ekerot juega al ajedrez con Max von Sydow en El séptimo sello

El caballero La Muerte y el Diablo - Durero

El caballero La Muerte y el Diablo – Durero

El obstáculo supremo al que se enfrentan los héroes, y su modesta encarnación moderna que somos todos nosotros, es Tánato, la muerte. Para representarla, los pintores, y en el siglo XX también los cineastas, han dado lo mejor de sí mismos, y oscilan entre lo elegante, como ‘El caballero, la Muerte y el Diablo’ de Durero y lo grotesco, como la curiosísima ‘Calavera con un cigarrillo’ que Van Gogh pintó entre 1885 y 1886, y que prefigura las creaciones de James Ensor y José Gutiérrez Solana. ‘Et in Arcadia Ego’ es la espeluznante frase latina referida a la muerte –‘incluso en la Arcadia estoy’– que da título a dos cuadros del frecuentemente amable y siempre académico Poussin. Ingmar Bergman, en ‘El séptimo sello’, dejó para la eternidad los más estremecedores planos de la historia del cine: la partida de ajedrez que enfrenta a un caballero medieval –Max von Sydow– con la muerte, encarnada por un bíblico Bengt Ekerot.

“¿Es que lo feo no tiene nada que enseñarnos?¿Es que sólo lo hermoso proporciona alegría?”

Et in Arcadia Ego - Nicolas Poussin

Et in Arcadia Ego – Nicolas Poussin

Semejante insistencia en representar la desgracia mediante la fealdad no puede ser casual. Es posible que el interés por la belleza derive de designios evolutivos que nos llevan a confiar ante lo que tiene determinadas proporciones y formas. Si es hermoso, es bueno. Si es feo, es malo. Para Platón, lo feo coincide con el no ser, ya que el ser procede de las Ideas y es perfecto. ‘Las cosas hermosas son una alegría eterna’, dijo Keats. ‘La belleza es una manifestación de leyes naturales secretas, que de otra forma habrían permanecido escondidas de nosotros por siempre’, dijo Goethe.

Karl Rosencrantz

Karl Rosencrantz

En 1853, el filósofo Karl Rosencrantz publicó su ‘Éstética de la fealdad’. En esta obra afirma que ‘del mismo modo que el mal y el pecado se oponen al bien, y son su infierno, así también lo feo es el infierno de lo bello’, al tiempo que nos ofrece su particular taxonomía de la fealdad, y distingue la fealdad natural, la fealdad espiritual, la fealdad en el arte, la ausencia de la forma, la asimetría, la falta de armonía, la desfiguración y la deformación; y las distintas formas de lo repugnante como lo grosero, lo muerto, lo horrendo, lo criminal, lo satánico.

En su ‘Historia de la fealdad’, Umberto Eco es más piadoso en su clasificación, y distingue entre la fealdad en sí misma –una carroña en descomposición, un excremento, un ser cubierto de llagas– y la fealdad formal, debida a la falta de equilibrio entre las partes de un todo. ¿Es que lo feo no tiene nada que enseñarnos?¿Es que sólo lo hermoso proporciona alegría?

La procesión de la muerte - José Gutiérrez Solana

La procesión de la muerte – José Gutiérrez Solana

San Jorge y el dragón - Rubens

San Jorge y el dragón – Rubens

Recuerdo un documental de National Geographic dedicado a la inveterada lucha que mantienen leones y hienas. Al parecer éstas últimas consiguen vencer en la mayoría de las ocasiones debido a que se alían para rendir a sus víctimas, cachorros de león incluidos. Pese a que típicamente se trata de un animal denostado y su nombre se emplea como insulto en español, uno ha terminado por sentir admiración ante este mamífero que se organiza en sociedades complejas y que pervive en un medio hostil. Al final del programa se veía una hiena al galope, y me fue inevitable ampliar mi estrechísimo concepto de hermosura para acoger dentro semejante demostración de vida. Algo parecido sentí en un documental dedicado al animal que me produce mayor repulsión: la cucaracha. Parece ser que este insecto excepcional mantiene su inmensa población gracias a su insólita capacidad para la supervivencia y su aptitud para percibir el peligro.

 

VINICIO RIVA

La neurofibromatosis es una dolencia que da lugar a la aparición de una infinidad de quistes por todo el cuerpo. El ADN de quienes la padecen tiene una alteración cromosómica que ocasiona al enfermo decenas de complicaciones entre las que puede encontrarse el cáncer. El único tratamiento posible es la extirpación de aquellos quistes que presionan órganos vitales. Por si esto fuera poco, la desfiguración que origina en el cuerpo y en particular en el rostro da lugar al rechazo social y a la marginación más absoluta.

El Papa Francisco abraza a Vinicio Riva

El Papa Francisco abraza a Vinicio Riva

Vinicio Riva es un italiano de cincuenta y tres años que padece la enfermedad. El pasado 6 de noviembre, durante una audiencia vaticana habitual, el papa Francisco se acercó a él, lo besó y le dio un abrazo. He aquí el relato de Vinicio: ‘El Papa ni se detuvo a pensar si me abrazaba o no. Mi enfermedad no es contagiosa, pero él no lo sabía. Bajó del altar a saludar a los enfermos. Yo le besé la mano mientras que él con la otra me acariciaba la cabeza y las heridas. Después tiró de mí, abrazándome con fuerza y besándome el rostro. Yo tenía la cabeza en su pecho, sus brazos me rodeaban. Me tenía muy pegado a él, mimándome, no se apartaba. No me dijo nada, pero sentí su amor’.

Vinicio Riva sonriendo

Vinicio Riva sonriendo

La silenciosa actuación de Francisco jamás podrá borrarse. Pese a que la misericordia es un asunto central del cristianismo, pese a que, desde pequeños, se nos inculca el amor al prójimo, ver actuar a alguien como decía Cristo resulta sobrecogedor. El gesto del gran hombre ha tenido esa épica que parecía circunscrita al pasado, esa estatura de lo que marca una época: Moisés descendiendo del monte Sinaí con las tablas de la ley, Constantino firmando el edicto de Milán, Teodosio dividiendo el Imperio Romano entre Arcadio y Honorio, Odoacro entrando en Roma, Mehmed II entrando en Constantinopla. Cristóbal Colón haciéndose a la mar camino de América, Einstein reflexionando en una oficina de patentes de Zurich sobre la estructura del universo, el general Eisenhower dando la orden del desembarco de Normandía, Mijail Gorbachov anunciando la perestroika en el congreso del PCUS.

Con posterioridad al emocionante episodio, se ha distribuido una foto de Vinicio. Parece un cuadro de Arcimboldo, un fractal humano. En medio del cutis mineral, en mitad del interminable relieve de su afligida cabeza, una boca hoy sonríe.

Álvaro Fierro Clavero

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