lunes, 11 diciembre, 2017

Escritura 2.0 (2ª parte)


Los espíritus falsos no son ni finos ni geómetras.
Blaise Pascal

Blaise Pascal

Blaise Pascal

En el siglo XVII, junto con nuestro Baltasar Gracián, también destaca uno de los espíritus más escogidos y polivalentes que ha producido nuestra especie: el físico, matemático y pensador francés Blaise Pascal. A la tierna edad de dieciséis años generalizó el teorema del hexágono de Pappus, y a los diecinueve, cuando su padre fue nombrado recaudador de impuestos en Normandía, inventó para él una de las primeras máquinas de calcular de la historia: la pascalina. El gran Descartes se mofaba del joven genio diciendo que tenía demasiado vacío en la cabeza, en alusión a las importantes investigaciones que nuestro pensador llevó a cabo sobre el vacío y culminan con el célebre principio de Pascal que se estudia en la escuela y gracias al cual funcionan la jeringuilla o la prensa hidráulica: ‘La presión ejercida en cualquier punto de un fluido se transmite íntegramente en todas direcciones’. No acaban aquí sus contribuciones al saber científico: Es común situar el origen de la teoría de probabilidades en la correspondencia que sobre el particular mantuvo con el abogado más dotado matemáticamente de la historia: el insigne Pierre de Fermat.

Pierre de Fermat

Pierre de Fermat

Pascal tuvo una importante experiencia religiosa en 1654 que le llevó a abandonar su carrera científica y matemática para dedicarse a la teología y la filosofía. Toda su vida acarició la idea de escribir una ‘Apología de la religión cristiana’ que la muerte le impidió completar. Las notas preparadas al efecto fueron publicadas con el título de ‘Pensamientos’, y conforman uno de los libros incompletos y póstumos más importantes de la historia por su inacabable perspicacia y sabiduría. Pascal sobrecoge. El texto no está concebido como una colección de aforismos, pero así es como en buena medida se ha leído. Los editores estructuraron la obra en trece secciones.

En la Primera Sección discute sobre geometría y belleza. Leemos que ‘Los espíritus falsos no son jamás ni finos ni geómetras’, ‘Los que están acostumbrados a juzgar según el sentimiento, no entienden una palabra de las cosas de razonamiento’, ‘La elocuencia es un arte de decir las cosas de tal manera: 1º. Que aquellos a quienes se habla puedan entenderlas sin trabajo y con agrado. 2º. Que interesen en forma que el amor propio les lleve más bien a reflexionar sobre ellas’, ‘No se diga que no he dicho nada nuevo: la disposición de las materias es nueva’, ‘Hace falta que lo agradable esté a su vez preñado de verdad’, ‘Hay un cierto modelo de agrado y de belleza que consiste en cierta relación entre nuestra naturaleza […] y la cosa que nos agrada’, ‘no se sabe en qué consiste el agrado, que es el objeto de la poesía. […] Y a falta de este conocimiento, se han inventado algunos términos curiosos: «siglo de oro, maravilla de nuestros días, fatal», etc., y se llama a esta jerga belleza poética’, ‘es mucho más hermoso saber algo de todo que saberlo todo de una cosa’, ‘Un mismo sentido cambia según las palabras que lo expresen. Los sentidos reciben de las palabras su dignidad, en lugar de conferírsela’.

Pascal. Pensamientos

Pascal. Pensamientos

La Segunda Sección incluye una de las máximas que más me ha inspirado en la vida: ‘he descubierto que toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa: el no saber quedarse tranquilos en una habitación’. Entresacamos también: ‘decir estupideces por azar y por debilidad es un mal corriente’, ‘Hay que conocerse a sí mismo: aunque ello no sirviera para encontrar la verdad, serviría por lo menos para arreglar la vida, y nada más justo que esto’, ‘Cuando se lee demasiado deprisa o demasiado despacio, no se entiende nada’, ‘¿Qué es un hombre infinito?’, ‘no hace falta menor capacidad para llegar hasta la nada que para llegar hasta el todo’, ‘Los extremos se tocan’, ‘Nuestra inteligencia posee […] el mismo rango que nuestro cuerpo’, ‘Demasiada juventud y demasiada vejez privan de espíritu’, ‘Nada se detiene por nosotros’, ‘la duración de nuestra vida, ¿no está igualmente, infinitamente, alejada de la eternidad, aunque dure diez años más?’, ‘es imposible que la parte que razona en nosotros no sea espiritual’, ‘El hombre es para sí mismo el más prodigioso objeto de la naturaleza’, ‘No puedo perdonar a Descartes’, ‘El tono de la voz impone a los más prudentes, y cambia la fuerza de un discurso y de un poema’, ‘Quien no quiera seguir más que a la razón sería un loco a juicio del común de los hombres’, ‘La imaginación dispone de todo; fabrica la belleza, la justicia y la felicidad, que lo es todo en el mundo’, ‘Las pasiones del alma perturban los sentidos’, ‘La naturaleza del hombre es toda naturaleza’, ‘Qué injusto y poco razonable es el corazón del hombre!’, ‘Las cosas tienen diversas cualidades, y el alma diversas inclinaciones; porque nada de lo que se ofrece al alma es simple, y el alma jamás se ofrece simple para nada. De aquí proviene el que se llore y se ría de una misma cosa’, ‘Todo está hecho y conducido por un mismo maestro: la raíz, las ramas, los frutos; los principios, las consecuencias’, ‘Condición del hombre: inconstancia, aburrimiento, inquietud’, ‘Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin quehaceres, sin divertimiento, sin aplicación’, ‘Pocas cosas nos consuelan, porque pocas cosas nos afligen’, ‘Así transcurre toda la vida. Se busca el reposo combatiendo algunos obstáculos; y cuando se han superado, el reposo se hace insoportable; porque o se piensa en las miserias que se tienen o en las que nos amenazan. Y aunque nos viéramos bastante defendidos por todas partes, el aburrimiento, con su autoridad privada, no dejaría de brotar del fondo del corazón, donde tiene raíces naturales, y de llenar el espíritu con su veneno’, ‘El hombre está visiblemente hecho para pensar; ello constituye toda su dignidad y todo su mérito; todo su deber consiste en pensar como es debido. Ahora bien: el orden del pensamiento está en comenzar por sí mismo, por su autor y por su fin’, ‘Examine cada cual sus pensamientos, y los encontrará completamente ocupados en el pasado y en el porvenir. Apenas pensamos en el presente; y si pensamos en él, no es sino para pedirle luz para disponer del porvenir. El presente jamás es nuestro fin: el pasado y el presente son nuestros medios, sólo el porvenir es nuestro fin. Así, jamás viviremos, sino esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos jamás’, ‘Nos conocemos tan poco, que muchos creen que van a morir cuando se sienten bien; y muchos creen que se sienten bien cuando se hallan próximos a morir’.

“He descubierto que toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa: el no saber quedarse tranquilos en una habitación”

En la Tercera Sección encontramos la celebérrima Apuesta de Pascal que tanto ha interesado a los filósofos posteriores: ‘Usted tiene dos cosas qué perder: la verdad y el bien, y dos cosas qué comprometer: su razón y su voluntad, su conocimiento y su bienaventuranza; y su naturaleza posee dos cosas de las que debe huir: el error y la miseria. Su razón no está más dañada, eligiendo la una o la otra, puesto que es necesario elegir. He aquí un punto vacío. ¿Pero su bienaventuranza? Vamos a pesar la ganancia y la pérdida, eligiendo cruz (de cara o cruz) para el hecho de que Dios existe. Estimemos estos dos casos: si usted gana, usted gana todo; si usted pierde, usted no pierde nada. Apueste usted que Él existe, sin titubear’.

Principio de Pascal

Principio de Pascal

Toda esta sección es de inspiración religiosa: ‘La conducta de Dios, que dispone todo con dulzura, consiste en implantar la religión en el espíritu por razones, y en el corazón por la gracia ‘, ‘Todas nuestras acciones y nuestros pensamientos habrán de emprender caminos tan diferentes, según que haya bienes eternos que esperar o no, que es imposible dar un paso con sentido y juicio si no es regulándolo por la visión de este punto, que ha de ser nuestro último objeto’, ‘No hace falta tener un alma muy elevada para comprender que no hay aquí satisfacción verdadera y sólida, que todos nuestros placeres no son sino vanidad, que nuestros males son infinitos, y que, finalmente, la muerte, que nos amenaza a cada instante, ha de colocarnos infaliblemente dentro de pocos años en la horrible necesidad de ser eternamente o aniquilados o desgraciados’, ‘Nada es tan importante para el hombre como su estado, nada tan temible para él como la eternidad’, ‘El ateísmo denota un espíritu fuerte, pero solamente hasta cierto punto’, ‘Nuestra alma está arrojada en el cuerpo, en el cual encuentra número, tiempo, dimensiones. Razona sobre ello y llama a esto naturaleza, necesidad, y no puede creer otra cosa’, ‘Conocemos que hay un infinito e ignoramos su naturaleza […]Así puede perfectamente ser conocido que hay un Dios sin saber lo que es’, ‘nada es cierto’, ‘Hay tres medios de creer: la razón, la costumbre, la inspiración’, ‘Hace falta que lo exterior se una a lo interior para obtener algo de Dios’, ‘tenemos tanto de autómata como de espíritu’, ‘La razón actúa con lentitud, y con tantos miramientos, apoyada sobre tantos principios, que es preciso tener siempre presentes, que se embota o se pierde en todo instante, si no tiene siempre presentes todos sus principios. El sentimiento no actúa así: actúa instantáneamente, y está siempre presto a actuar. Hay que colocar, pues, nuestra fe en el sentimiento; de otro modo, será siempre vacilante’, ‘No hay más que tres clases de personas: unas que sirven a Dios, habiéndole encontrado; otras que trabajan en buscarle, sin haberlo encontrado; otras que viven sin buscarle ni haberle encontrado. Los primeros son sensatos y felices; los últimos, locos y desgraciados; los del medio, desgraciados y sensatos’, ‘Negar, creer y dudar bien son al hombre lo que el correr al caballo’, ‘El último paso de la razón es reconocer que hay una infinidad de cosas que la superan’, ‘Si se somete todo a la razón, nuestra religión no tendrá nada de misteriosa y de sobrenatural. Si se tropieza contra los principios de la razón, nuestra religión será absurda y ridícula’, ‘El corazón tiene su orden; el espíritu tiene el suyo, que es por principio y demostración; el corazón tiene otro. No se prueba que se debe ser amado exponiendo con orden las causas del amor: sería ridículo’, ‘En lugar de quejaros de que Dios se ha escondido, dadle gracias de que se haya descubierto tanto’.

Sección Cuarta: ‘¡Qué bien se hace en distinguir a los hombres por el exterior más que por las cualidades interiores!’, ‘¿Qué menos razonable que elegir, para gobernar un Estado, al primer hijo de una reina? Esta ley sería ridícula e injusta; pero como lo es y lo será siempre, llega a ser razonable y justa’, ‘El pueblo tiene opiniones muy sanas’, ‘Uno no se imagina a Platón y a Aristóteles sino con sus grandes togas de pedantes. Eran gentes honradas, como todas las demás, que reían con sus amigos; y cuando se divirtieron en hacer sus Leyes y su Política, lo hicieron bromeando’, ‘La verdad está, efectivamente, en sus opiniones, pero no hasta el punto que ellos imaginan’,

Pascal en su gabinete

Pascal en su gabinete

Sección Quinta: ‘El pensamiento constituye la grandeza del hombre’, ‘El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo: un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero aun cuando el universo le aplastara, el hombre sería todavía más noble que lo que le mata, porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja sobre él; el universo no sabe nada de esto’, ‘No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el arreglo de mi pensamiento’, ‘Lo que puede la virtud del hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por su estado ordinario’, ‘No nos sostenemos en la virtud por nuestra propia fuerza, sino por el contrapeso de dos vicios opuestos, como permanecemos de pie entre dos vientos contrarios: suprimid uno de estos vicios; caeremos en el otro’, ‘Lo que más me asombra es ver que no todo el mundo está asombrado de su flaqueza’, ‘nuestra naturaleza no es sino un continuo cambio’, ‘si un artesano estuviera seguro de soñar todas las noches, durante doce horas, que es rey, creo que sería casi tan feliz como un rey que soñara durante todas las noches, durante doce horas, que es artesano’, ‘El mal es fácil, hay una infinidad de males; el bien, casi único’.

Sección Sexta: ‘es absolutamente preciso que la verdadera religión nos enseñe que hay cierto gran principio de grandeza en el hombre, y que hay un gran principio de miseria’, ‘En vano, ¡oh hombres!, buscáis en vosotros mismos el remedio a vuestras miserias’, ‘El «yo» es odioso’, ‘Dios debe reinar sobre todo y todo debe referirse a él’, ‘Es falso que seamos dignos de que los demás nos amen’, ‘Vale más no ayunar y ser por ello humillado, que ayunar y complacerse en ello’, ‘No hay más que dos clases de hombres: los unos justos, y que se creen pecadores; los otros pecadores, que se creen justos’, ‘El cristianismo es extraño. Ordena al hombre reconocer que es vil y hasta abominable, y le ordena querer ser semejante a Dios. Sin tal contrapeso, esta elevación le haría horriblemente vano, o este rebajamiento le haría terriblemente abyecto’, ‘No conocemos a Dios sino por Jesucristo’.

Sección Séptima: ‘Si Dios no hubiese permitido más que una religión, habría sido demasiado reconocible; pero considérese detenidamente y se discierne perfectamente la verdad en esta confusión’.

Sección Octava: ‘No creo más historias que aquellas cuyos testigos se dejarían estrangular’, ‘Los verdaderos judíos y los verdaderos cristianos no tienen sino una misma religión’.

Lenguaje de programación Pascal

Lenguaje de programación Pascal

Sección Novena: ‘Dos errores: 1º. Tomarlo todo literalmente. 2º. Tomarlo todo espiritualmente’, ‘¿Dónde está Dios? Donde no estáis vosotros’, ‘Nada es tan semejante a la caridad como la codicia’, ‘Nadie se aleja sino alejándose de la caridad’, ‘Un retrato nos trae ausencia y presencia, placer y desagrado. La realidad excluye ausencia y desagrado’.

Sección Décima: ‘Mientras hubo profetas que mantuvieron la ley, el pueblo fue negligente; pero desde que ya no hay profetas ha sucedido el celo’.

Sección Undécima: ‘Jesucristo jamás condenó sin oír’, ‘Todo el brillo de las grandezas no tiene lustre para las gentes que se hallan en las investigaciones del espíritu’, ‘El estilo del Evangelio es admirable […] al no tener jamás invectiva ninguna contra los verdugos y los enemigos de Jesucristo’.

Sección Duodécima: ‘Las profecías eran equívocas: hoy ya no lo son’, ‘Dios tiene que cumplir sus promesas’.

Sección Decimotercera: ‘La fe abraza varias verdades que parecen contradecirse’, ‘La verdad está tan obnubilada en este tiempo y la mentira tan sentada que, a menos de amar la verdad, ya no es posible conocerla’, ‘Las condiciones más cómodas para vivir según el mundo son las más difíciles para vivir según Dios; y, por el contrario, nada es tan difícil según el mundo como la vida religiosa; nada es más fácil que vivirla según Dios’.

Álvaro Fierro Clavero 

Comentarios

  1. Preciosa recopilación, Alvaro. Buen trabajo. Pascal, Montaigne, La Rochefoucauld… son más mencionados que leídos, y ayuda mucho a veces servir un aperitivo de alguno de ellos para que luego se quiera buscar el libro completo. Prueba de ello: para mí el principio de Pascal nunca había pasado de ser un enunciado hasta que he leído tu artículo. Enhorabuena

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