martes, 17 octubre, 2017

El Tiempo

El Tiempo


Cuando ya has visto morir a muchas personas queridas y sabes que casi con seguridad te quedan menos años por delante que los vividos, el tiempo es el bien más preciado

El Tiempo




La verdad es que a toro pasado uno entiende que no siempre las oportunidades perdidas fueron tales.


El problema no es la pereza, por mucho que lo parezca, es afanarse en actividades que son absolutamente prescindibles y que no aportan nada.

Una_cuesti_n_de_tiempo_Richard_CurtisFui a ver la película “Una cuestión de tiempo”, una comedia británica inteligente y tronchante, de las que hacen pensar sin hacer alardes.  Al final con la disculpa de hacer reír, o con el fin, se pueden decir cosas importantes.

¿Si tuvieras la capacidad de viajar al pasado qué harías? Al pasado propio, al de nuestra vida, a aquel guateque en que no nos atrevimos quizás a acercarnos a aquel chico guapo. O al revés, aquella ocasión en que nos atrevimos y luego nos arrepentimos al pasar los años. ¿Qué cambiarías?

Como ocurre en “El día de la marmota” el protagonista de “Una cuestión de tiempo” es capaz de rectificar volviendo al pasado, de cambiar algo que sabe que debió de hacer de modo diferente  para obtener, creemos,  otro resultado. Y lo más tierno de todo es que lo que quiere es una novia, y que le cuesta algo encontrarla.

La verdad es que a toro pasado uno entiende que no siempre las oportunidades perdidas fueron tales y que, afortunadamente no nos aprobaron tal examen, no nos hizo caso aquella persona o no nos ofrecieron aquel puesto de trabajo. Realmente uno nunca sabe, a veces un conjunto de desafortunados accidentes y desenlaces abren otras buenas posibilidades.

Pasados los 50 años, cuando ya has visto morir a muchas personas queridas, cuando sabes que casi con seguridad te quedan menos años por delante que los vividos, el tiempo es el bien más preciado. Y en muchos casos sucede que es el único lujo que no quieres que te arrebaten. El tiempo para pasarlo con quienes quieres. El resto importa ya muy poco, casi nada.

No hay tarde comparable a la pasada con amigos, al cocinar despacio para ellos y para tu familia. Hay muchos libros y poco tiempo, por eso sabes también que es necesario leer con calma y releer a veces a los grandes.

Mira que perdemos el tiempo en esta sociedad tan atareada, tan rápida, donde planificamos tanto y hacemos tantas cosas. Sólo cuando te paras caes en la cuenta de que muchas veces haces papeles que no sirven para nada. Son una pérdida de tiempo, y ya siento decir esto, muchísimos trabajos que no son nada importantes. Y cuanto más altos y más importantes parecen, menos lo son y menos afectan la vida de las personas para bien. El problema no es la pereza, por mucho que lo parezca, es afanarse en actividades que son absolutamente prescindibles y que no aportan nada. Es mejor que muchas personas no hagan nada, hacen menos daño.

Son una pérdida de tiempo la gran mayoría de las conversaciones y actividades de ocio, un matar el tiempo a veces llenándolo de algo para no enfrentarse, por ejemplo, a estar en silencio, a convivir con calma con uno mismo y con quienes tenemos al lado, a mirar a los ojos a alguien.  Y, sin embargo, es cierto que todo puede ser llenado de plenitud, aprovechando el instante y sabiendo que no vuelve.

El protagonista de la película “Una cuestión de tiempo” acaba por viajar poco al pasado, concentrado como está en que el presente no se le escape. Tomé nota, y mira que me gustaría pasar un poquito más de tiempo en el pasado, aquellos años en los que no te faltaba nadie.

Aurora Pimentel

Comentarios

  1. La mejor opción es ponerse en las manos de “AQUELQUETANTONOSAMA” y dejarnos guiar. Es cierto que a veces extrañan sus caminos; no obstante, nos llevan a buen PUERTO! Que Dios la bendiga! Perdón si parece presunción por mi parte la forma de decir, pero es mi experiencia en los momentos que así lo hago.

  2. Katty Reyes De la Jara dice:

    Me ha gustado este escrito, pero discrepo de que el tiempo se pierda. No creo que se pierda jamás, ni siquiera en las conversaciones demasiado banales, porque de todo se puede aprender. Además, el tiempo es un misterio. Pienso, por ejemplo, en las personas que caen en estado de coma y despiertan a veces 30 o 40 años más tarde. Tenemos el caso de una señora canadiense, Anne Shapiro, que se durmió a los 50 años y despertó a los 79; se cuenta que su esposo la cuidó sin descanso y con mucho amor todos esos años. Habría que preguntarse ¿fue un tiempo perdido su vida?¿perdió él el tiempo cuidándola?. A mí me parece que no. La vida no vale sólo porque nos movamos de un lado para otro o porque dediquemos horas a la introspección, al retiro espiritual o a la buena lectura, por ejemplo. Yo creo que la vida de por sí es una fuerza vital, y que de una manera u otra cumple con el Designio Divino para la que ha sido creada. Es lo que importa.

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