Jueves, 17 Agosto, 2017

El mujerio I

El mujerio I



Es curioso ver cómo ese “mi cuerpo es mío” convive con la demostración más palmaria de que el cuerpo de las mujeres es hoy de todos,

El mujerio I




El mujerío, por así llamarlo, es la disculpa eterna y la autocompla- cencia que sostiene a las revistas femeninas, narcisistas hasta la náusea


La falta de acceso a la educación por el hecho de ser niña, los matrimonios acordados y tempranos, la desigualdad de derechos entre hombres y mujeres en el ámbito civil, económico y político, etc. son palmarios.

tipos de velos islámicosA mí me sorprende cuando se esgrime a “las mujeres” como un bloque cerrado y compacto, como si todas fuésemos de la misma opinión respecto a algo. O como si todas fuéramos iguales en el sentido de un ente compacto, todas juntas, no por separado.

Es un latiguillo bien aprendido que hoy se repite no sólo con los tópicos bien sabidos –los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, ya se sabe- sino como una coartada eterna y un lugar común que, francamente, me cansa.

El mujerío, por así llamarlo, es la disculpa eterna y la autocomplacencia que sostiene a las revistas femeninas, narcisistas hasta la náusea, también a parte de la literatura contemporánea de consumo fácil y rápido, y, por último, a las consignas culturales que a modo de eslogan nos invaden.

“Mi cuerpo es mío” es la primera falacia. Y no porque sea de nadie más, sino porque el cuerpo enferma y envejece, por poner solo dos ejemplos, sin control posible por nuestra parte. Simplemente pasa.

Es curioso ver cómo ese “mi cuerpo es mío” convive con la demostración más palmaria de que el cuerpo de las mujeres es hoy de todos, un espacio para compartir con cualquiera que pase por la calle, o sea, por nuestro Facebook o por donde andamos.

Sé que es lo menos políticamente correcto que hay, pero…  ¿por qué tenemos que ir, a los veinte o a los cuarenta años, mostrando carne? ¿Por qué las niñas son alentadas a ir de Lolitas o las cincuentañeras a vestirnos como prostitutas a la caza? No he visto una contradicción más grande que ésta sobre la que el mujerío precisamente no clama, sino que calla.

Junto a esa exhibición alentada  el mujerío calla, a la vez, sobre la otra gran contradicción, el ocultamiento bajo la vestimenta que tapa a la persona, que impide su identificación como mujer, no cualquier mujer, sino con una determinada con su cara. Estoy por ver todavía como el mujerío se atreve a defender que cada mujer tiene derecho a  mostrar su cara que es como decir nuestra individualidad, que somos una persona, no género ni masa.

Señalar las debilidades del mujerío no está reñido con reconocer que la explotación y la desigualdad de oportunidades es moneda común, causa de muchísimos desastres y una gran injusticia que merece todo el esfuerzo de nuestra parte.

La falta de acceso a la educación por el hecho de ser niña, los matrimonios acordados y tempranos, la desigualdad de derechos entre hombres y mujeres en el ámbito civil, económico y político, etc. son palmarios.

Pero luchar con coherencia por estas causas no puede implicar caer como bobas en ese mujerío rampante, el pensamiento débil y fácil que invade hoy occidente y mina uno de los grandes avances, la base de la dignidad humana.

¿Cuál es ese gran avance?  “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa”.

Esto, que en lenguaje laico recogieron los denominados derechos humanos, es clave para la dignidad de las mujeres, de los hombres, de toda la raza humana.

Aurora Pimentel

Comentarios

  1. Rocio Gonzalez dice:

    Totalmente de acuerdo en tu reflexión Aurora Pimentel…de nuevo un artículo inteligente y bien escrito. Muchas gracias!

  2. Rocío, gracias por leerlo. Estoy podando…;-)

  3. Gracias Aurora, totalmente de acuerdo, la mujer se ha convertido en un banquete, nos quieren comer pero sobreviviremos!!!

  4. Guillermo Alfaro (@guilm0) dice:

    Qué tranquilizador resulta leer unas líneas como estas. Muchas gracias!

  5. Clotilde Ventoso Vargas dice:

    El mujerío , que no las mujeres , en aras de la modernidad están alentando en grado superlativo el machismo. Cada vez hay más mujerío ” objeto” pese a que se convenzan de ser mujerío ” sujeto ” ; más cultura del machismo , y más mujerío que reniega de sus cualidades femeninas . Revistas para mujerío ” lobotomizado ” , y mujerío al servicio del ” Fast food ” . Nunca hubiera creído que podíamos retroceder hasta ese punto.

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