sábado, 21 octubre, 2017

¿Para apostatar es necesario borrarse del registro de la parroquia?


Con intermitente recurrencia saltan a los medios de comunicación informaciones sobre solicitudes de apóstatas (aquellos bautizados que explícitamente se apartan con palabra y hechos de su fe cristiana) para que la fecha de su bautismo se borre de los registros parroquiales, o se realice una nota marginal sobre su no pertenencia a la Iglesia. Se hace la solicitud para evitar que cuando determinados barómetros juegan con la cifra de españoles que se declaran católicos (que por cierto ha crecido hasta el 74% de la población) a ellos no se les tenga en cuenta. El equívoco radica en que los apóstatas imaginan que la inscripción del bautismo es el inicio de un historial de su vida cristiana. Es decir, que allí se van anotando las veces que uno participa en la eucaristía, se confiesa, vive caritativamente. etc., cuando es tan sólo la anotación de la fecha bautismal. Las creencias o convicciones de un cristiano no están recogidas en ningún fichero.

apostasia1Los tribunales ya han hablado al respecto. En el 2008, hubo sentencia del Tribunal Supremo en la que se dejaba patente que “los libros bautismales no son ficheros de carácter personal y, por ello, los ciudadanos no pueden ampararse en la Ley Orgánica de Protección de Datos para cancelar o rectificar la información que contienen”. Es decir, son sólo registros puntuales de un hecho, por eso el párroco no puede cancelarlos o, como dice la sentencia “la Iglesia no tiene ninguna obligación de inscribir ninguna anotación marginal en los libros de bautismos”.

Sin embargo, la Agencia Española de Protección de Datos (AEDP) presentó ante el Tribunal Constitucional un recurso de amparo, cuya Sala Primera desestimó, volviendo a subrayar el contenido de la sentencia del Supremo.

Si una persona quiere corregir un registro bautismal, lo puede hacer sin ningún inconveniente, siempre y cuando afecte a un defecto de forma o a errores con relación a lo que allí se escribió. Por tanto, alguien que quiera realizar una modificación de este tipo, sobre la cual existen unos plazos de intervención, no lo hace por apostasía sino por errores, inexactitudes o falsedades, como en cualquier registro.

El 6 de julio de 2000, la Dirección General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia redactó una Nota que aclara bastante bien el tema: “La Iglesia Católica no posee ficheros de sus miembros, ni relación alguna de ellos. Las encuestas que organismos especializados pueden, por ejemplo, realizar sobre asistencia a misa dominical ni son oficiales, ni son nominales, ni son objeto de manipulación o de utilización personal por parte de la Iglesia. Por eso, la Iglesia Católica, al no poseer ficheros de datos no está en condiciones de cancelarlos”.

Uno se borra de la Iglesia Católica desde el momento que lo decide y sus obras muestran esa aversión

Javier Alonso Sandoica

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