martes, 17 octubre, 2017

Teresa encontró al amigo


diosesHace unos años, en periplo por Bombay, me contaba una misionera antes de entrar en una iglesia abarrotada de fieles, que muchos de los que allí estaban no eran católicos, “ah, ¿no?”. Pues no, casi todos eran feligresía de los 330 millones de dioses y diosas del hinduismo, que ponían sus delgadas velitas ante las imágenes de Vishnu y su lote de encarnaciones. Pero, me decía, “esta gente siempre que ve a sus diosas con arma en ristre o aspecto vengativo, se impresionan, pero no les viene la necesidad de proximidad con la trascendencia”. Lo decía porque la parroquia a la que entrábamos estaba dedicada a la Virgen, y el hindú practicante se siente permanentemente tentado de acercarse a las imágenes católicas que transmiten una ternura para ellos novedosa. La estatua de una madre sonriendo a su bebé mientras le da de mamar, y colocada en un altar, es algo perfectamente incomprensible para su mentalidad.

VirgenDesde que hablé con aquella religiosa misionera y veo en nuestras iglesias a mucha gente acariciando a esos san antonios que parecen salidos de la mano de la restauradora de Borja, ya no me cuesta trabajo reconocer en esa actitud una necesidad del corazón que busca la proximidad de una amistad con la trascendencia. A Sta. Teresa le ocurrió que Jesús se cruzó en su vida, como ocurre con los que llegarán a ser amigos, y con la pausa de los años se fue haciendo suya, hasta atreverse a dedicarle coloquios amorosos.

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

Comprendo al fiel hindú que encuentra atractivo en la fe católica. Todavía nosotros andamos muy sorprendidos de que el Dios en el que creemos, más que gustarle ver su salón del trono atestado de regalos, haya querido dejar la corona, venirse, pasar por mil tragos amargos y enamorarse del hombre desde cerca.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Gracias muy hermoso.P.Javier,el coloquio de Santa Teresa,y sus palabras.

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