Domingo, 23 Abril, 2017

Un céntimo en la calle de Alcalá, un ladrillo en Madagascar


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La hucha ya no es naranja y cilíndrica, tampoco aquella más antigua de la cabeza de un negrito, porque a pesar de su elocuencia, hoy muchos la tomarían por políticamente incorrecta. Ahora es azul y tiene forma de mundo, quizá como metáfora evocadora del camino que emprende cada moneda que entra hacia los lugares más recónditos del planeta en los que miles de misioneros siguen llevando el mejor de los mensajes: el de Cristo.

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Pero lo cierto es que toca hacer una especial pedagogía en estos años de crisis, una pedagogía que nos lleve a comprender que esa fecha fundamental del calendario, la del Domund, necesita de cada uno de nosotros para adquirir su dimensión universal. Porque, como explica la elocuente campaña que ha organizado Obras Misionales Pontificias en redes sociales, #yosoyDOOMUND, todos somos DOMUND.

Por eso, escuchar en boca del Padre Timoteo Lehane, secretario general de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, que si un niño deposita un céntimo en la hucha en cualquier calle, colegio o parroquia de España, ese céntimo llegará a su destino, ya sea Madagascar, la selva boliviana o algún lugar en las antípodas. Y allí, con esa capacidad multiplicadora que tiene la generosidad, se transformará en los recursos que la Iglesia universal necesita para dar de comer y ver crecer a la Iglesia local.

Todos somos DOMUND porque el céntimo de aquí se convierte allí en ladrillo. Y el ladrillo hace templo. Y el templo acoge a Dios. Y Dios acoge a todos. De modo que la crisis no puede frenar el impulso imprescindible de la generosidad que necesitan nuestros territorios de misión. Allí, como parábola de los talentos, un misionero entregado a su tierra adoptiva, un misionero con años de experiencia sobre el terreno sabrá exprimir el céntimo para acoger a todos en ese corazón palpitante que no se nutre de otra cosa que no sea amor de Dios.

Con una ecuación tan sencilla, ¿quién no daría un céntimo aquí para que se convierta en un ladrillo allí? La caridad, con fe, eso es misión.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

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