martes, 17 octubre, 2017

Es un problema de educación


Es-un-problema-de-educacion1Cuando uno no sabe a qué carta quedarse, o es que tiene una buena mano, o necesita un joker desesperadamente.

La tentación de hablar sobre las tres exaltadas que interrumpieron una sesión parlamentaria a pecho descubierto gritando, más bien chillando; “El aborto es sagrado”, es tan fuerte como la de comentar el rostro que se gasta la nueva Presidenta de la Junta de Andalucía, doña Susana Diez, al ir a Moncloa para pedir al Presidente Rajoy un pacto contra la corrupción. Pero así, con toda su cara.

Esta semana nos deja una buena mano, sí señor.

Es-un-problema-de-educacion2Las primeras, tuvieron un coro de palmeros en la bancada de Izquierda Unida, curiosa forma de entender el respeto que se merece una Cámara donde se representa al conjunto de los españoles, donde debería imperar el dialogo y nunca la agresión, aunque sea verbal. La segunda tiene la palmada en la espalda del camarada Rubalcaba, pillado fuera de juego ante toda su afición.

Tiempos extraños en los que se utiliza la palabra sagrado para exigir el aborto, y en los que se abandera el juego limpio desde el cortijo de los camaradas Griñán y Chaves, de donde alguien a robado miles de millones.

Pero en un país donde el 70% de los adultos no es capaz de entender un texto largo, o el prospecto de un medicamento, esto no resulta tan excepcional. No es de extrañar que los camaradas se opongan a la Ley Wert. Rubalcaba fue responsable de educación cuando se inició un cambio en el modelo educativo que ha llevado a la bancarrota intelectual a toda una generación. Millones de ciudadanos que estudiaron bajo aquellas leyes no son capaces de entender que, el aborto, por definición de la RAE, jamás puede ser sagrado. Tampoco comprenderán que pedir un pacto contra la corrupción desde la Junta de Andalucía es, al menos, insólito.

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Evidentemente no son todos, pero sí una gran mayoría. El nivel cultural de los españoles se encuentra a la cola de los países desarrollados según la OCDE. Últimos en matemáticas y penúltimos en comprensión lectora. Esto debe hacernos reflexionar. Si no somos capaces de interpretar el recibo de la luz, es muy fácil que nos vuelvan a colar productos como las Preferentes. Si no somos capaces de comprender lo que leemos, seguiremos dando por buena cualquier milonga pronunciada por un político de medio pelo.

No sé si la nueva Ley de educación será la mejor de las posibles, probablemente no. Eso tendrá que demostrarlo. Pero que  la actual no sirve, ya lo ha demostrado.

José Cabanach

 

 

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