Miércoles, 26 Julio, 2017

María de Villota, una vida hacia dentro


España se ha levantado conmocionada, porque de María sabíamos muchas más cosas que lo estrictamente profesional. Conocimos que había superado el accidente de Duxford como una jabata, con esas espuelas inauditas que le salen a algunas personas en circunstancias comprometidas, que le jalean y le tiran hacia delante y hacia arriba.

maria2A mí también me gustaría dejar este mundo habiendo escrito “La vida es un regalo”, un libro del que aún nada sabemos, porque está a punto de salir en librerías, pero del que lo intuimos casi todo. Esta mañana un compañero de Cope me ha contado una historia maravillosa. Después de enterarse de la muerte de la expiloto, su mujer le ha dicho que piensa darle muchos besos en vida, que no quiere perder un solo minuto para llenársela de cariño. Abruma oír cosas así, porque ante las muertes ajenas uno sabe que nuestros días están contados, que lo de fuera no es un divertimento de ficción de personajes que van y vienen por una trama imaginaria. La gente se muere y yo ando en cola, es así de sencillo.

Por eso el hombre hace lo que puede, y se ilusiona con que cuanto más cariño vuelque más parapeto pondrá a la muerte. Pero nadie puede prometer que su amor frenará a la muerte, prometería una ilusión. Sin embargo, María había hecho declaraciones inauditas: que Dios le había ayudado (aunque la realidad parece decirnos que el Todopoderoso se distrajo en el circuito de Duxford), que ahora veía mejor que cuando contaba con dos ojos (cosa que suena perfectamente antinatural), que era más feliz… Leí hace poco en los apuntes de Simone Weil que “la grandeza del cristianismo es que no busca remedio sobrenatural contra el sufrimiento, sino un uso sobrenatural del sufrimiento“. María daba gracias a la vida porque encontró a Alguien que le hizo superar los obstáculos que los mortales llamamos desgracias. Es más, se sentía querida por Él, de ahí esa sonrisa…que no perderá.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Muy bueno Javier.

  2. La pérdida de María me ha tocado de cerca, porque además de admirarla era amiga de una familia muy cercana y querida por mí. Gracias por esto que has escrito, me ha gustado mucho.

    Un abrazo, y no dejes de escreibir

  3. Gracias a esta vida interior -supongo- halló la respuesta a grandes preguntas existenciales…

    <>.

    Esta reflexión, escrita ‘del puño y corazón’ de María de Villota y compartida ayer en Twitter por la periodista Mónica Carrillo [@MonicaCarrillo], parece afirmar que, a causa de su accidente, María descubrió algo sabio y hermoso: la mayor fortaleza proviene de ayudar al prójimo, pues al hacerlo obramos de manera grata a Dios… y es Él quien se encarga de proveer las energías y formas necesarias para que cumplamos Su Voluntad. Y es Él quien nos ofrece el mayor amor imaginable, y la paz, y las palabras adecuadas… y también la emoción de sentir que todo tiene sentido y forma parte de un gran plan divino, con permanente consciencia de nuestra inmensa pequeñez.

    Salud y un fuerte abrazo 🙂 .

    • No sé por qué, pero la reflexión de María no aparece en la respuesta…

      Bueno, la copio-pego aquí abajo nuevamente:

      “Pero no puedo daros mi fórmula de la felicidad sin el último elemento. Mi hallazgo más reciente. Ahora que todo ha cambiado y ya no soy la de esa vida, ahora que sé que soy muy pequeña y solo formo parte de un todo, creo que es entonces cuando esta fórmula cobra su sentido. Y no es otro que sentirte útil para quien te necesita, sí, te necesita tanto que con un poquito de tiempo que le dediques te hace sentir inmensa. No soy ejemplo, ni heroína, sólo pienso que si buscas ese espacio para otros, corres el riesgo de encontrarte, con sosiego, contigo mismo”.

      Nice day.

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