martes, 17 octubre, 2017

Teoría de la mujer


Escrito está en mi alma vuestro gesto.
Garcilaso de la Vega

 

Su carne es la respuesta

Su carne es la respuesta

TEORÍA DE LA MUJER

La mujer es el templo de lo cóncavo

y lo convexo,

lo intemporal y lo reciente,

intuye que es su carne la respuesta

que ha conseguido el universo

para que el porvenir suceda

y el movimiento emprenda nuevos mundos

allí donde su pecho está y palpita,

 

La fertilidad y la fragancia

La fertilidad y la fragancia

donde sus alas se reponen

tras regresar del sur

y el viento en que ha fundado

los imposibles ritos

de la fertilidad y la fragancia.

 

Sabe entregar sus más íntimas sílabas

cuando el presente la pronuncia

y en las aceras de la claridad

sus altos ojos se reparten

entre lo que se ve

y lo que el hombre nunca ha visto,

 

lo que el hombre nunca ha visto

lo que el hombre nunca ha visto

sabe encender su corazón todas las noches

mientras su eternidad despacio deambula

en el umbral del sueño

y en su regazo

la transparencia funda un río

que a nadie pertenece

porque consiste en tiempo,

 

sabe crecer y destronar sus naves

mientras su pecho gira

y sus insignes células se funden

y es ella misma

un acontecimiento,

una felicidad profunda

que impulsa la materia

y la devuelve

hasta la cercanía,

hasta las plazas solitarias

de la ciudad extraña de las cosas.

 

la-civilizacion-que-vive-en-ella

La civilización que vive en ella

Surge entonces

de las ventanas de su vientre

la civilización que vive en ella,

esa ternura última

con que se instala aquí

o allí

su primavera sigilosa

que es anterior a todo amor,

 

su primavera sigilosa

su primavera sigilosa

esa resurrección previa a la muerte

en que la vida

de cuanto la rodea se sitúa.

 

Yo sé que la mujer, en ocasiones,

se extravía y naufraga

de manera terrible,

que se encadena a la ceniza

y abdica de sus dones

y su elegancia se destruye,

 

Y su emoción se seca finalmente un día

Y su emoción se seca finalmente un día

sé de sus congelados laberintos

y sus claudicaciones,

sé que sus párpados se inundan de tristeza

al recordar cómo era el hombre

que pretendía conquistar su juventud,

en qué oscuras legiones

su augusta boca se destroza,

que sus nupciales líquidos escapan

y su emoción se seca finalmente un día,

 

yo se que la mujer desespera en sus nortes

yo se que la mujer desespera en sus nortes

yo sé que la mujer desespera en sus nortes

y desconfía a veces de la felicidad

y que al final apenas vibra

pero en su pecho bulle siempre un colibrí

que restituye su cansancio

y la levanta de la destrucción

y le devuelve ese perfume

a la rosa penúltima

de su cara cansada,

 

Conoce-el-modo-de-olvidar

Conoce el modo de olvidar

y pese a la epopeya

que atraviesa su sangre, la mujer

sabe nacer de nuevo

porque conoce el modo de olvidar

y que de nuevo cunda

en sus países rotos la alegría.

 

 Álvaro Fierro Clavero

Comentarios

  1. Bonito poema, Alvaro. No me extraña que se asomen a sus márgenes tantas mujeres bellas

  2. !Bravo, bravo, bravo! genial

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