sábado, 21 octubre, 2017

Escritura 2.0 (1ª parte)


Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Baltasar Gracián

Baltasar Gracián

Baltasar Gracián

La modernidad, decíamos, consiste principalmente en velocidad, esa urgencia consustancial al movimiento que era patrimonio de los profesores de física y ahora impregna todo porque, ante el ocaso de la moral que persuade íntimamente al individuo, el ser humano necesite de órdenes, amenazas, conminaciones o multas para ponerse en marcha. Para que nadie pueda pensar remotamente que está en el seno de una dictadura porque somos genéticamente demócratas y contemporáneos, ahora a las coacciones se las llama reglamentos o leyes. Pero la velocidad humana implica brevedad, por la acumulación de ácido láctico en los músculos o la falta de azúcar en el cerebro, y hemos terminado por adoptar un sistema de vida que remite a la antigua milicia, en la que no se hacía nada pero había que correr constantemente.

La revalorización contemporánea de la literatura breve que ha puesto de moda géneros como el microcuento o –entre nosotros– el haiku, tiene su correlato en  multitud de fenómenos relacionados con las nuevas tecnologías, como el sms, el whatsapp, el blog o el twit. Ante la dificultad de escribir novelas majestuosas como ‘Guerra y paz’ o ‘Los hermanos Karamazov’, ahora creemos sinceramente que cualquiera puede ser Tolstoi o Dostoievski a base de textos breves, como si una cosa y otra fueran equivalentes. Pero el caso es que trallazos como  ‘Levántate y repta’ (Fernando Arrabal) tienen también ahora su oportunidad sobre la tierra.

Marco Aurelio

Marco Aurelio

Lo cierto es que la escritura breve es antiquísima. El apotegma, el aforismo, el proverbio, los mandamientos, las máximas son un instrumento retórico que ha conformado, gracias a su rotundidad, a su concisión, a su ingenio, nuestra cultura. Acaso sean las ‘Meditaciones’ de Marco Aurelio el máximo legado clásico en esta materia. El filósofo más poderoso de todos los tiempos escribió esta obra inmortal en los años finales, mientras luchaba contra los bárbaros. Uno de los rasgos más curiosos del emperador estoico es que persigue con enorme crudeza a los cristianos mientras que algunas de sus reflexiones lo acercan al credo de la nueva fe: ‘Lo propio del hombre es amar incluso a quienes nos dañan’, escribe.

Entresacamos algunas gemas de la prístina colección: ‘El arte de vivir se acerca más a la lucha que a la danza’, ‘No dirigir la mirada a ninguna otra cosa más que la razón’, ‘Ejecuta cada acción como si se tratara de la última de tu vida, desprovista de toda irreflexión’, ‘¡Cómo en un instante desaparece todo: en el mundo, los cuerpos mismos, y en el tiempo, su memoria!’, ‘¿Qué puede darnos compañía? Únicamente la filosofía’, ‘Conviene apresurarse no sólo porque a cada instante estamos más cerca de la muerte, sino también porque cesa la comprensión de las cosas y la capacidad de adaptarnos a ellas’, ‘Elige sencilla y libremente lo mejor y persevera en ello’, ‘No llevarás a feliz término ninguna cosa humana sin relacionarla al mismo tiempo con las divinas, ni tampoco al revés’, ‘Renuncia a las vanas esperanzas y acude en tu propia ayuda, si es que algo de ti mismo te importa, mientras te queda esa posibilidad’, ‘Propias del cuerpo, las sensaciones; del alma, los instintos; de la inteligencia, los principios’, ‘Vivir de la manera más hermosa’, ‘¿Serás algún día, alma mía, buena, sencilla, única, desnuda, más patente que el cuerpo que te circunda?’, ‘Todo cuanto ves muy pronto será destruido’, ‘El que peca, peca contra sí mismo’, ‘Muchas veces comete injusticia el que nada hace, no sólo el que hace algo’, ‘No desdeñes la muerte; antes bien, acógela gustoso en la convicción de que ésta también es una de las cosas que la naturaleza quiere’, ‘Los hombres han nacido los unos para los otros: instrúyelos o sopórtalos’, ‘Cada cosa nació con una misión, así el caballo, la vid […] Y tú, ¿para qué, para el placer? Mira si es tolerable la idea’, ‘Recógete en ti mismo’, ‘Todo lo que es material se desvanece rapidísimamente’, ‘Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja’, ‘Mi ciudad y mi patria es Roma, pero en tanto que hombre, el mundo’, ‘Quien ha visto el presente, todo lo ha visto: a saber, cuantas cosas han surgido desde la eternidad y cuantas cosas permanecerán hasta el infinito, pues todo tienen un mismo origen y un mismo aspecto’, ‘Persigo la verdad’, ‘Las cosas por sí solas no tocan en absoluto el alma’, ‘Perseguir lo imposible es propio de locos’, ‘A nadie le sucede nada que no pueda por su naturaleza soportar’, ‘No concibo qué cosa pueda ser especialmente estimada’, ‘Todo asentimiento nuestro está expuesto a cambiar’, ‘O no hay que rezar o hay que hacerlo con sencillez y espontáneamente’, ‘Ningún mal acontece a lo que está en curso de transformación’, ‘Todo lo que acontece, acontece justamente’, ‘Ninguna acción debe emprenderse al azar ni de modo divergente a la norma consagrada por el arte’.

“Levántate y repta”

Erasmo de Rotterdam

Erasmo de Rotterdam

Quizá la colección de aforismos más importante de la historia son los ‘Adagia’ de Erasmo de Rotterdam, publicados por primera vez en 1500 y ampliados por el pensador a lo largo de ocho ediciones. Aunque se editaron ciento veintidós veces en la primera mitad del siglo XVI, no fueron publicados en España por miedo a la Inquisición. Pese a todo llegaron a nosotros sin que constara su autoría merced a su inclusión en la obra de humanistas como Juan Lorenzo Palmireno o Jerónimo Cardoso.

De aquí proceden algunos de los lugares comunes más extendidos por las lenguas europeas: ‘En el país de los ciegos el tuerto es el rey’, ‘Mejor prevenir que curar’, ‘Lágrimas de cocodrilo’, ‘Agua pasada no mueve molino’, ‘A quien madruga Dios le ayuda’, ‘El hábito no hace al monje’, ‘Más son días que longanizas’, ‘A río revuelto ganancia de pescadores’, ‘Quien mucho abarca poco aprieta’, ‘Criad cuervos sacaros han los ojos’, ‘De mal en peor’, ‘Nadie puede contentar a dos señores’, ‘Siempre está en sus trece’, ‘Sois el perro del hortelano’, ‘Quien ha oficio ha beneficio’, ‘Cántaro que muchas veces va a la fuente o quiebra el asa o quiebra la frente’, ‘A cada puerco viene su San Martín’, ‘Quien da presto da dos veces’, ‘Más ven cuatro ojos que dos’, ‘Nuestro gozo en el pozo’, etcétera. Cardoso añade algunos apotegmas de su cosecha: ‘Con su pan se lo coman’, ‘Buenas son mangas después de pascua’, ‘A hambre no hay pan duro ni cumple salsa’, …

El futuro

El futuro

Mi gozo

Mi gozo

En el siglo XVII destacan los aforismos de nuestro Baltasar Gracián. Los extrae de su propia obra y los incluye en su célebre ‘Oráculo manual y arte de prudencia’ que tan de moda ha estado a raíz de una edición norteamericana reciente para ejecutivos. El teatro de la agudeza es aquí el aforismo quintaesenciado: ‘El sabio todo lo puede’, ‘El sagaz más quiere necesitados de sí que agradecidos’, ‘La admiración de la novedad es estimación de los aciertos’, ‘Sin valor es estéril la sabiduría’, ‘Vuelve luego las espaldas a la fuente el satisfecho’, ‘Algunos nunca llegan a ser cabales’, ‘No hay nación que se escape de algún original defecto’, ‘Victoriosa destreza corregir’, ‘Todo hombre sabe a tosco sin el artificio’, ‘No basta la sustancia, requiérese también la circunstancia’, ‘Todo lo gasta un mal modo’, ‘Ciencia sin seso, locura doble’, ‘Más consigue una medianía con aplicación que una superioridad sin ella’, ‘Cásase la imaginación con el deseo, y concibe siempre mucho más de lo que las cosas son’, ‘No hay más dicha ni más desdicha que la prudencia y la imprudencia’, ‘Salió a veces mejor el aviso en un chiste que en el más grave magisterio’, ‘No puede ser entendido el que no fuere buen entendedor’, ‘Es plaga de hombres universales por querer estar en todo, estar en nada’, ‘Hartazgos de aplauso común no satisfacen a los discretos’, ‘Son muchas las setas del capricho, y de todas ha de huir el varón cuerdo’, ‘La mejor treta del juego es saberse descartar’, ‘Hay ocupaciones extrañas, polillas del precioso tiempo, y peor es ocuparse en lo impertinente que no hacer nada’, ‘Continuada felicidad fue siempre sospechosa’, ‘Amar para ser amado’, ‘Son raras las eminencias’, ‘Tiénese por agravio el disentir, porque es condenar el juicio ajeno’, ‘La mayor perfección de las acciones está afianzada del señorío con que se ejecutan’, ‘Hay sujetos de sola fachada, como casas por acabar porque faltó el caudal: tienen la entrada de palacio y de choza la habitación’, ‘Deje de hacerse lo indecente más por el temor de su cordura que por el rigor de la ajena autoridad’, ‘Gran asunto de la cordura: nunca desbaratarse’, ‘Obró mucho el que nada dejó para mañana’, ‘Es pasión de necios la prisa, que, como no descubren el tope, obran sin reparo’, ‘Sea uno primero señor de sí, y lo será después de los otros’, ‘Siempre ha de haber novedad con que lucir, que quien cada día descubre más, mantiene siempre la expectación’, ‘Poner más cuidado en la felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada’, ‘No puede haber héroe que no tenga algún extremo sublime’, ‘No todo se ha de conceder, ni a todos’, ‘Es la inaccesibilidad vicio de desconocidos de sí, que mudan los humores con los honores’, ‘Su rato ha de tener lo jovial, todos los demás lo serio’, ‘La semejanza concilia benevolencia’, ‘Todos los necios son audaces’, ‘Es el oído la puerta segunda de la verdad y principal de la mentira. La verdad ordinariamente se ve, extravagantemente se oye’, ‘La costumbre disminuye la admiración’, ‘Acusa lo muy perfecto de que peca en no pecar’, ‘Nace bárbaro el hombre, redímese de bestia cultivándose’, ‘No se ha de echar todo el resto al primer lance: gran treta es saberse templar’, ‘Son raros los que miran por dentro’, ‘O todo es bueno, o todo es malo, según votos’, ‘La norma de la verdadera satisfacción es la aprobación de los varones de reputación, y que tienen voto en aquel orden de cosas’, ‘Suele ser pesado el hombre de un negocio y el de un verbo’, ‘Lo bien dicho se dice presto’, ‘Hay hombres que sirven más de embarazo que de adorno del universo, alhajas perdidas que todos las desvían’, ‘Máxima es de cuerdos dejar las cosas antes que los dejen’, ‘Son pocos los que hacen buena guerra’, ‘Al principio es fácil dar fin a todo, que después no’, ‘Es gran victoria coger los corazones’, ‘A más prendas, menos afectación, que suele ser vulgar desdoro de todas’, ‘Querrían algunos con las manchas de los otros disimular, si no lavar, las suyas, o se consuelan, que es el consuelo de los necios’, ‘Otra regla del vivir: saber olvidar’, ‘La queja siempre trae descrédito’, ‘La buena exterioridad es la mejor recomendación de la perfección interior’, ‘No hay mejor remedio de los desconciertos que dejarlos correr, que así caen de sí propios’, ‘El varón juicioso no por un azar que vio sentencie definitivamente de malo, ni al contrario, de bueno, que pudo ser aquello desazón y esto ventura’, ‘Es tan desgraciado el genio de algunos que entre mil perfecciones toparán con un solo defecto que hubiere, y ese lo censuran y celebran’, ‘Ninguno hay tan perfecto que alguna vez no necesite de advertencia’, ‘La discreción en el hablar importa más que la elocuencia’, ‘No todo puede salir bien, ni a todos se puede contentar’, ‘Nunca se han de acreditar de fáciles, ni de comunes, los asuntos, que más es vulgarizarlos que facilitarlos’, ‘Todos pican en lo singular por más apetecible, tanto al gusto como al ingenio’ …

Álvaro Fierro Clavero

Comentarios

  1. Impresionante repertorio de citas. Me han encantado, por lo hondas y sutiles, las de Marco Aurelio.

  2. Has hecho, Álvaro, una espléndida recopilación de aforismos y sentencias de tan excelentes autores. Enhorabuena. Un abrazo,
    María Pilar Pueyo.

  3. ¿Y la segunda parte?

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