martes, 17 octubre, 2017

Campeones en generosidad misionera


domundHucha naranja lacrada. ¿Quién no la recuerda? Salíamos a la calle, aún con dos trenzas en el pelo o los pantalones con un parche que cubría el agujero del último partido para pedir dinero por aquellos hombres y mujeres cuyas historias nos encandilaban. Historias con los componentes perfectos para un niño. El protagonista siempre era el bueno de la película y sus aventuras no tenían nada que envidiar a las de las mejores novelas. Con una enorme diferencia. Ellos estaban allí por Dios y por Dios entregaban su vida los demás.

La semana pasada presentaban las cuentas que Obras Misionales Pontificias -los del Domund- llevaba a Roma para poner a disposición de la Iglesia universal los bienes recaudados en España. Han sido sorprendentes porque, a pesar de la crisis, en los últimos cinco años en los que la recesión económica ha apretado a España con especial virulencia, se han superado con creces los 145 millones de dólares.

El año pasado, con una tasa de desempleo del 26% y un PIB en negativo, acuciados por las subidas de impuestos directos e indirectos, de poquito en poquito, vaciando este bolsillo y aquel monedero, ahorrandose un capricho y dando una lección de austeridad, los fieles en España dieron a las misiones a través de las distintas campañas que se organizan en el año casi 19 millones de euros. Y, así, con muchos pocos, han situado A España en el segundo lugar del podio de países donantes, solo precedidos por Estados Unidos, que tiene un volumen de población muy superior.

misionera

Pero no solo somos campeones económicos, aunque como escuchábamos a un experto en estas cuestiones de los dineros de la Iglesia, de la caridad de sus fieles dice mucho el vacío de sus bolsillos. También somos campeones en vocaciones. No sé si conocen el dato pero hay más de 14.000 misioneros dando su vida por todos los rincones del mundo para llevarle mensaje salvador de Jesucristo. Y si hay que cuantificar su éxito, hoy que hablamos de números, las cifras son rotundas: en África y en Asia crece más el número de Cristianos que en cualquier otro lugar, muy por encima del crecimiento de la población.

Pero aún queda una cifra inconmensurable, una cifra que ningún misionero va a poder suministrar, una cifra que no puede sumar OMP porque siempre faltarían datos: la cifra de personas, porque lo que importa son las personas, que de un modo u otro han conocido ese amor fraterno que sólo Dios hace posible en el corazón de los hombres.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba 

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