Jueves, 25 Mayo, 2017

Palabras para la escultora Cristina Iglesias


Maravillas concretas.
Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Jorge Guillén

 

Cristina Iglesias

Cristina Iglesias

Toda materia porta un río
del que brota la esencia de las cosas,
un bosque, una verdad,
una amplitud,
un nacimiento al sol
de la escultura,
una distancia, una presencia
que se dirige al pensamiento

para que pueda el cuerpo imaginar
la dimensión de la energía
vuelta volumen,
masa,
dirección,
respiración
desnuda de la piedra,

Al leer las geometrías de una red

Al leer las geometrías de una red

la música incipiente
de la realidad
cuyo instrumento es el ser humano
hacia el que fluyen
interminablemente
los sigilos del agua,
los solitarios siglos de la soledad,
la novela de sombras
en que consiste la emoción
del que ha encontrado al fin su nombre
al leer las geometrías de una red.

Los sigilos del agua

Los sigilos del agua

Toda escultura es un libro inalcanzable
en el que se describen los últimos espacios
donde es posible no temblar,
no despertarse,
no imaginar siquiera quién es yo

mientras paseas entre celosías
sin la necesidad de un rumbo,

Mientras paseas entre celosías

Mientras paseas entre celosías

mientras tus pesos se resuelven al sentir
que siempre fuiste un mineral
pese a tus apariencias
de trágico mamífero
intermitentemente alegre y vivo,

mientras tu eternidad limita con la niebla,
con el olvido íntimo
que tiene todo lo que no supo encontrarse,
lo que no entiende de morir
ni de vivir
en esta época sombría,

Mientras el alabastro y la velocidad

Mientras el alabastro y la velocidad

mientras el alabastro y la velocidad,
y la naturaleza y el murmullo,
las metonimias y las búsquedas
que en los desvanes de tu desmemoria
dejó frágil el viento,

mientras los infinitos archipiélagos
de la felicidad y la tristeza continúan
creando nuevos mares mártires
para que no desaparezcas

Creando nuevos mares mártires

Creando nuevos mares mártires

y no transcurra el tiempo y seas tú
la única rosa de este mundo
donde dejó su olor la transparencia.

Álvaro Fierro Clavero

Comentarios

  1. Me gusta, la escultora habrá quedado encantada.

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