sábado, 16 diciembre, 2017

Unos que se van, otros que se quedan, otros que vienen


José María Sánchez Galera

por José María Sánchez Galera

He visto que algunos amigos han compartido y publicado en Facebook un montaje de dos fotos; en la superior aparecen unos chavales desaliñados y de juerga, con pinta de andar ya bebidos en un botellón callejero. En la otra foto se ve una promoción universitaria vestida con toga negra y cubierta con la beca de color de hombro a hombro sobre el pecho. De los primeros se dice: “Estos se quedan”; y de los estudiantes aplicados se comenta: “Estos se van”. Aterra la sola idea de que el costeo de las pensiones y la Seguridad Social va a depender de los chicos del botellón.

alemanes1914Es un montaje que puede resultar simplista e injusto, pero no refleja algo que no suceda. Durante los últimos años, España como país parece esforzarse en fomentar un mercado laboral muy poco cualificado, al tiempo que expulsa a los mejor preparados. Es lo contrario de lo que en las escuelas de negocio se denomina “gestión del talento”. No se trata sólo de mirar una y otra entrega de Madrileños por el mundo y programas similares. No, no es sólo eso; no es sólo darse cuenta de que muchas personas, muchos matrimonios, muchas familias encuentran mejores oportunidades laborales en el extranjero. Se trata de que comprobamos una vez y otra —amigos, conocidos, parientes— que fuera sí aprecian todo el empeño y dedicación que ponemos en la formación y el trabajo.

metro-amartinezEn los últimos meses y años he visto en España mil y una ofertas laborales en que se pide ser bilingüe inglés-español. Y además, máster y carrera. Y, a cambio, la compensación económica es cada día más ridícula. Analizando cómo funciona una parte del mercado laboral, he llegado a la conclusión de que los responsables de “Recursos Humanos” sólo tienen en consideración las inscripciones de personas que rellenan “sí” en la casilla “bilingüe inglés”. Es chocante que, para trabajar en un polígono industrial de Getafe, sea necesario dominar el idioma británico mejor que un locutor de la BBC.

A la vez que he mirado ofertas en España, he consultado algo de otros países. Y hace poco me han contestado de una nación angloparlante. El sueldo que ofrecían es el mismo que lo que yo ganaba hace tres años, antes de que la crisis me empezara a castigar. Se trata de un lugar con un nivel de vida comparable al nuestro —eso sí, con precios e impuestos mucho más razonables—, y unas condiciones generales bastante parecidas. Y no me han pedido ningún título de inglés; simplemente me llamaron y me hicieron una entrevista por teléfono que duró un buen rato. Nos hemos intercambiado varios correos, y dentro de poco me pasarán la respuesta. En el peor de los casos, será un proceso de selección mucho más ágil que los españoles.

SalmonNo me siento capacitado para pronosticar casi nada del futuro, ni el de Europa, ni el de España; quizá ni siquiera del mío. Pero tengo muy claro algo: no vamos a ninguna parte, si nos empecinamos en generar un nivel educativo pésimo, una actitud negativa ante el trabajo —“tengo derecho, tengo derecho, tengo derecho, no tengo obligaciones”—, y a la vez ponemos precios, impuestos y ofertas laborales sólo aptas para trilingües con tres carreras, dos másteres y un doctorado.

José María Sánchez Galera

 

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