Miércoles, 16 Agosto, 2017

Mis dos conversaciones con Alfredo Landa, bien que las guardo


Sí, fueron sólo dos conversaciones, pero las aproveché a fondo, igual que se aprovechan esas mañanas soleadas de otoño. Hace unos años casaba en Barcelona a mi amigo Oti, crítico de cine de ABC, y en la iglesia se dieron cita familiares, profesionales del periódico, gente del cine, muchas caras conocidas. Por allí estaban también Garci y Alfredo Landa, que llegaron casi de la mano, muy alborotados, como de haberse robado cien conversaciones por la calle. Recuerdo que una vez finalizada la ceremonia me dijo Oti, “qué hermoso es todo esto”.

1230001_textEn el aperitivo me fui con mi vaso de bitter hasta la posición de Alfredo, que entonces estaba sorprendentemente solo, y me puse a darle conversación.

– Alfredo, sólo saludarte.
– -¡Pater, enhorabuena por la ceremonia, qué novia más guapa, ¿eh?, y Oti feliz!
– Te tengo que agradecer yo a ti cosas, Alfredo.
– ¿Y eso?
– Me impactó mucho aquel monólogo de Las verdes praderas, y te lo tenía que contar, cuando dices que “al final de la vida te das cuenta que has vivido sólo para Seat, para Philips
– ¿Te gustó?, ¿en serio?
– Sí, me gustó, es más, me hizo bien. Creo que tuvo que ver con mi vocación, de verdad. Yo era un chaval, pero me di cuenta que uno tiene que saber a dónde va.
– Pero, ¡qué me dices!

Hablamos de más cosas, se nos fue la conversación por peteneras y de repente le hice una confidencia.

-Alfredo, ¿para cuándo El crack 3?

Se me quedó mirando con ese rictus de sorpresa del personaje de La vaquilla, y añadí muy confiado.

-Para mí es lo mejor que has hecho, y lo mejor que ha hecho Garci, sin duda.

Entonces, Alfredo se puso a gritar.

-¡José, José!

Llamaba a Garci, que vino como para apagar un fuego.

-¡Pater, cuéntale a Garci, lo que me acabas de decir!, ¡dilo otra vez, dilo otra vez tal y como me lo has dicho!

El bitter se me hizo más amargo, porque allí tenía a los maestros de El crack y no sabía si es que la película era para ellos casus belli pero, por la ansiedad de Alfredo en que reprodujera mi frase, volví a soltarla.

-¿Qué te he dicho, José?, ¿qué te he dicho?, ¡un millón de veces!, ¡lo mismo que el pater!, ¡que tenemos que ponernos de una vez, José!

Garci entonces agitó mucho su copa, porque Garci habla con la mano derecha, llevándola atrás y delante. Dijo que Germán Areta era un personaje que tendría que cambiar mucho, que los tiempos eran otros, pero Landa le insistía en que había que ponerse. Y así los dejé, porque una señora muy mayor me tiró del brazo para hablarme de no sé qué. De fondo les seguía oyendo, se quitaban los argumentos.1206_01

Pasaron tres años, y en un bar, donde me  leía una mañana de sábado, me fijé en la barra. Allí estaba de nuevo Alfredo Landa con un grupo de amigos. Miré porque se oía su voz por encima de las demás. Landa alborotaba mucho, era un conversador de libro. Me acerqué y volvimos a hablar.

-¡Pater, cuánto tiempo! ¿Qué tal tu vida?, ¿haciendo el bien?

Pero me retiré pronto, que los amigos son muy celosos de los suyos y tenían a su Alfredo para más cañas. Yo era el estorbo de cualquier turista ocasional con su máquina de fotos.

Sé que no ha parado de hablar, el carácter se lleva consigo a la otra vida.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Mª Pilar Perez dice:

    Me a encantado su conveación con Landa. My bonita. Landa era un actor , de muy buenas pelis, muy sensible y que en sus pelis , pona humor. A mi me ha gustado todas las pels hacia mucho bien. Estará en el cielo haciendo reir. DESCANSE EN PAZ.

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