sábado, 21 octubre, 2017

Los pulpos no pueden abortar


Los pulpos no pueden abortar1El Pulpo Paul, aquél que adivinó que España ganaría el mundial de fútbol hace un par de años, murió en soledad y sin dejar descendencia. No sé si a lo largo de su vida se sometió a algún aborto, pero la sensibilidad de nuestro Parlamento ha querido poner a salvo los fetos de todos los pulpos y asegurar su descendencia. Una nueva ley que protege a los “no natos” de pulpos y mamíferos en peligro de extinción.  Un gesto humanitario que el PSOE ha aplaudido con fervor por su amor a la vida.

Esta misma semana, la Conferencia Episcopal, por medio de la voz rota del Cardenal Antonio María Rouco Varela, ha pedido que se revise la Ley del Aborto que rige los destinos de los “no nacidos” (esta vez humanos), desde que la ex ministra doña Bibiana Aído, dijera que un feto no es un ser humano, y permitiera el aborto prácticamente sin ningún plazo en alguno de sus supuestos . Me vienen a la memoria los abrazos que se daban en la bancada socialista el día que se aprobó la Ley. Atrás quedaban años de preparación intelectual de la señora Aído al frente de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco. (El cargo más importante que tuvo antes de sentarse en el sillón azul)

Los pulpos no pueden abortar2El gobierno anuncia una nueva Ley del Aborto, y según están votando que los pulpos tienen derecho a la vida, los socialistas se echan las manos a la cabeza. Elena Valenciano, vicesecretaria general de los socialistas, salta a los micrófonos anunciando que va a pedir que se revisen los Acuerdos de Estado con la Santa Sede. Ahí queda eso. Si el gobierno se planteara prohibir el bingo, lo mismo la señora Valenciano cerraría la embajada de Mónaco y prohibía los viajes a Las Vegas.

Es asombroso ver como la capacidad demócrata de la señora Valenciano termina cuando se acaban sus posiciones. Parece ser que sólo ella (y los suyos) tienen la libertad de opinar y manifestar en voz alta sus posiciones. Si alguien pide algo que no comparten tiran de chantaje barriobajero, de pataleta de recreo y se quedan tan panchos. Una forma de política totalitaria y fuera de lugar.

Los pulpos no pueden abortar3Cuando a los socialistas se les llena la boca al decir que la mujer tiene la capacidad de decidir, parece que se olvidan que esa capacidad la pueden ejercer antes de quedarse embarazadas. La libertad del uso de métodos anticonceptivos en este país comprende una oferta muy amplia. Pero eso no vende a los parroquianos, ¿Verdad Elena? El PSOE se instaló en la cultura del todo vale hace mucho tiempo. Durante años han sembrado las conciencias con la palabra derecho, pero en el camino ha dejado de lado palabras como obligación, responsabilidad, respeto, sacrificio, trabajo, ética, compromiso… y todo por un puñado de votos. Así nos va.

A todo esto, me alegra que los pulpos tengan asegurado su futuro. Ya veremos qué pasa con nosotros.

José Cabanach

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